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viernes, 22 de enero de 2010

MASONERÍA EN LA HISTORIA DE MÉXICO

La masonería llega al México colonial en la segunda mitad del siglo XVIII de la mano de emigrantes franceses asentados en la capital, quienes serán acusados y condenados por la Inquisición local. De igual modo, aún sin sustento documental, es muy probable que existiesen logias itinerantes en el seno del ejército realista español destacado en la Nueva España. A su vez, es muy posible que en el movimiento criollo primero autonomista y posteriormente independentista, existieran masones, vinculados a la Orden a través de las ideas ilustradas de finales del siglo XVIII. Sin embargo, historiadores masones y no masones de la talla de León Zeldis Mendel y José Antonio Ferrer Benimeli, han apuntado reiteradamente que la masonería latinoamericana ha construido su propia mitología, alejándose de la cientificidad que tal empresa requiere.

La confusión entre Sociedades patrióticas latinoamericanas y logias masónicas es tentadora, ya que a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la estructura operativa de ambas es muy parecida, tal como lo apunta la historiadora Virginia Guedea.
José María Mateos, prominente político liberal, es quien afirma en el año de 1884, la pertenencia a la masonería de ilustres autonomistas e independentistas como Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón e Ignacio Allende [cita requerida].

Según Mateos, quienes pronto echarían a andar el movimiento que desembocaría en la independencia de México, fueron iniciados en la calle de Las Ratas Nº4 (hoy Bolívar Nº73), en la logia que allí funcionaba, "Arquitectura moral". Lo cierto es que nunca se ha podido probar documentalmente siquiera la existencia de dicha logia. De igual modo, no está probado que importantes líderes independentistas como el mencionado Miguel Hidalgo y José María Morelos fuesen masones. Por el contrario, sin ser definitivas, las débiles pruebas documentales existentes apuntan a que posiblemente el primer gobernante del México independiente, el emperador Agustín de Iturbide, así como el fraile dominico fray Servando Teresa de Mier sí fuesen masones. En los juicios que la Inquisición emprendió contra los autonomistas e independentistas, el cargo de pertenencia a la masonería era común, ya que garantizaba la imposibilidad de probar la inocencia del acusado, dado el carácter clandestino de la Orden. Así, los archivos de la Inquisición no hacen si no aumentar la incertidumbre sobre el tema.

A partir de la independencia en el año de 1821, buena parte de los gobernantes de México, hasta 1982, presumiblemente pertenecieron a la masonería. Apenas se produjo la independencia política, las pocas logias existentes salieron a la luz, multiplicándose rápidamente. Con la llegada oficial del agente y ministro plenipotenciario estadounidense Joel R. Poinsett, la naciente masonería mexicana se divide en dos corrientes políticas nunca definidas del todo. Poinsett promueve la creación de logias del Rito York, proclives a los intereses estadounidenses. Frente a la materialización de la doctrina intervencionista del Destino manifiesto estadounidense, se oponen los masones más conservadores, reunidos en la incipiente Logia Escocesa del entonces joven Rito Escocés Antiguo y Aceptado, encabezada por el médico barcelonés del último virrey, Manuel Codorniu Ferreras, a través de su periódico "El Sol".

Así, alrededor de las logias yorkinas se reunirán los masones cercanos al liberalismo estadounidense, al tiempo que quienes posteriormente serán nombrados "conservadores", permanecerán cercanos a las logias escocesas herederas del liberalismo español. Al poco tiempo, los masones que no veían con total simpatía ninguna de las alternativas existentes, optaron por una tercera vía consistente en la fundación, en el año de 1825, de un rito de corte nacionalista que fue el Rito Nacional Mexicano, cuyos integrantes pretendían la creación de un modelo político y de gobierno propio de México.

Cabe advertir que esta definición político-ritualística ha sido muy poco estudiada. Las últimas investigaciones apuntan a una etiqueta político masónica ambigua, dado que la existencia formal de partidos políticos, así como la propia consolidación de las instituciones masónicas, no se materializarían en México si no hasta avanzado el siglo XIX.

Al llegar al país el emperador Maximiliano I de México en 1864, una comisión del Grado 33°, y miembros del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se entrevistaron con él, a fin de ofrecerle el título de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo y Gran Maestro de la Orden. El monarca acogió benévolamente la comisión pero declinó los cargos, no obstante consintió en que se le proclamara Gran Patrono o Protector de la Orden, títulos que de ninguna manera implicaban pertenencia a la masonería. En cambio, nombró a dos caballeros de su corte, poseedores de toda su confianza, para que le representaran en los Altos Cuerpos. Estos caballeros fueron iniciados y elevados al Grado 33° con extrema rapidez por el Supremo Consejo.
Durante la ocupación militar francesa que sostuvo a Maximiliano I en el trono, arribaron a México diversas logias militares francesas dependientes del Gran Oriente de Francia, mismas que se disolvieron al tornar las tropas a su patria. Es muy probable que estas logias itinerantes trabajasen en el Rito Francés, pero dada su condición de tropas invasoras finalmente derrotadas, no dejaron huella ritualística alguna. En el museo masónico del Gran Oriente de Francia se conserva el estandarte de una de estas logias. El Emperador Maximiliano, junto con los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron juzgados por el delito de Traición a la Patria y condenados a morir fusilados, sentencia que se cumplió el 19 de junio de 1867 sin que mediara orden en contra del presidente Benito Juárez, a pesar de las múltiples peticiones de clemencia emitidas por diversas personalidades políticas, intelectuales y artísticas, tanto de Europa como de América.

La pertenencia a la masonería de Maximiliano I nunca ha sido probada, aunque a partir de la hipótesis de su pertenencia a la Orden se desarrolla la curiosa leyenda de Justo Armas. Por el contrario, a pesar del talente profundamente liberal de los gobiernos de Maximiliano, tanto como virrey en el reino Lombardo-Véneto, o como emperador en México, los miembros de la familia Habsburgo en la línea sucesoria de la corona austriaca no podían ser masones de ninguna manera. Esto era así ya que la utilización del distintivo de "emperador" de la corona austriaca requería la expresa aprobación del Papa romano.

Maximiliano sólo renunció a la línea sucesoria austriaca en el momento de aceptar la corona de México. Este hecho de capital importancia política, no niega que los emperadores austriacos de reconocida tradición liberal, no fuesen protectores discretos de la masonería, sin ser ellos mismos masones. Otro dato importante contradice su pertenencia a la Orden; cuando estuvo preso en la ciudad de Querétaro pendiente del juicio sumario, fue visitado por el general republicano de origen alemán, Carlos von Gagern, quien en repetidas ocasiones se identificó como masón según los usos y costumbres de la Orden. Von Gagern afirma que a pesar de ello, en ningún momento Maximiliano le dio indicios de pertenecer a la masonería.
Tomado de WILKIPEDIA.

domingo, 3 de enero de 2010

EL AÑO NUEVO... FELIZ AÑO NUEVO 2010

Por Q:.H:. Gerardo Bouroncle Mc Evoy

El Año Nuevo comenzó a festejarse el 1 de enero hace relativamente poco tiempo; fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso el 4 de Octubre 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario en vigencia, que sustituyó al juliano. Luego, poco a poco, las restantes naciones lo incorporaron como los rusos por ejemplo que fueron los últimos en 1917; y así también se aceptó en todo el mundo que el año comenzara el 1 de enero y no el 21 de marzo o el 1 de abril, como solía serlo en los viejos tiempos. Según el calendario gregoriano, el próximo 1 de enero comenzará el año 2010; pero como se estructuró sobre un error de cálculo cometido por el monje Dionisio el Exiguo (llamado también Dionisio el Enano) al fijar entre cuatro y cinco años antes el comienzo de la era cristiana, la fecha sería otra.

Resultó que Dionisio no soportaba la idea de contar los años desde la asunción al trono del emperador Diocleciano, dado que éste había perseguido con furia a los cristianos, y aprovechó el nuevo calendario para hacerlo a partir del nacimiento de Jesús.

Tras establecer que el Jesucristo había nacido el 25 de diciembre del año 753 "ab urbe condita" es decir, desde la fundación de Roma; decidió que el año uno de nuestra era coincidiera con el 754 AUC, sin percatarse que para entonces la muerte de Herodes llevaba cuatro años de ocurrida. Ahí fue que surgió la pregunta: ¿cómo pudo Herodes mandar a degollar al Mesías en la matanza de inocentes, si él mismo ya estaba muerto?

El recálculo denunció el error pero el calendario gregoriano siguió tal cual.Nuevos estudios basados en lo estimado en el siglo XVI por el astrónomo Johann Kepler, en función de la aparición de la estrella de Belén que en realidad es una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno en el signo de Piscis; llevaron a proponer que Jesús habría nacido a mediados de septiembre del año 7 y no en diciembre del año 1.

Esto significa que el próximo 31 de diciembre no habría que brindar por el año 2010, que ya pasó, sino por el año nuevo 2017.

Lo dicho no tiene demasiada relevancia, si se observa que otros pueblos -que en lo civil se manejan con el calendario gregoriano- celebran su año nuevo en otras fechas, en función de sus propias tradiciones históricas o religiosas.Por ejemplo, el Año Nuevo chino comienza entre enero y febrero con la primera Luna nueva de Acuario; el Rosh Hashanáh (cabeza de año) judío empieza en el mes de Tisri del calendario hebreo, que equivale a septiembre u octubre del gregoriano; y el Año Nuevo musulmán en el mes de Muharram que, como obedece a un calendario lunar, puede caer en cualquier mes gregoriano.

Respecto a los años, estos también son dispares: los chinos viven en el año 4707 del buey y el próximo 14 de febrero recibirán al año 4708 del tigre.Los judíos transitan el 5769, que establecieron a partir de la supuesta fecha del nacimiento de Adán; en tanto que los musulmanes, cuyo almanaque comienza con la huida de Mahoma a Medina en el año 622, le restan esta cifra al año gregoriano para saber en cuál viven: 1387.

En la ciudad de Buenos Aires, la ley 1550 promulgada en el 2004, instituyó el 21 de junio como año nuevo de los pueblos originarios, en función de que ellos lo celebran en el solsticio de invierno, y por tanto, ese día sus hijos quedan exceptuados de concurrir a clase.

Sin embargo, el comienzo del año astronómico o natural -basado en el ciclo de las estaciones- continúa siendo el equinoccio de primavera en el Norte (de otoño en el Sur), esto es, entre el 20 y el 21 de marzo, cuando el Sol "toca" el punto vernal y la rueda de las estaciones recomienza su vuelta.

En la misma fecha comienza también el año astrológico: entre el 20 y 21 de marzo el Sol "toca" el cero grado de Aries (o punto vernal) primer signo del zodíaco, para luego ir avanzando, cada treinta días, sobre cada uno de los restantes once signos. Entonces, ¿cuándo realmente empieza el año nuevo? Los astrólogos dicen que el año nuevo debería ser personal y que empieza cuando uno llega al mundo, es decir, el "día del cumpleaños".

OTROS FINES DE AÑO
Generalmente el fin de año en muchas religiones y culturas se da con el fin los ciclos solares, ya que en casi todas las religiones se le asigna al sol el máximo poder.

En las culturas prehispánicas la celebración de fin de año era cuando concluía el invierno e iniciaba la primavera. Para los chinos el Año Nuevo Chino no puede ser convertido a una fecha exacta del calendario gregoriano y puede ocurrir entre el 21 de enero o el 21 de febrero. Se basa en el calendario lunar utilizado tradicionalmente en China y la celebración cae en general, a la segunda luna llena, luego del solsticio de invierno boreal, que es el 21 de diciembre. El pueblo judío lleva otra cuenta, ya que no coincide con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el A.C. y D.C. Celebran su año nuevo con el "Rosh-hashanáh" y cae dentro del mes de septiembre o comienzo de octubre.


OTROS AÑOS NUEVOS
Algunos radicales ortodoxos celebran el 14 de enero al mantener el calendario juliano.La celebración del Año Nuevo Vietnamita, celebrado junto al Año Nuevo Chino.

El Año Nuevo Islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente fines de enero e inicios de febrero.La celebración del Año Nuevo Tibetano se celebra entre enero y marzo.

La celebración del Año Nuevo Iraní es para el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

También la celebración del Bahaísmo se da en el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala se celebra entre el 13 y 15 de abril.Celebración del Año Nuevo Mapuche es entre el 21 y el 24 de junio, el "We tripantu".

Celebración del Año Nuevo Inca, el 24 de junio en el "Inti Raymi".Celebración del Año Nuevo Judío es generalmente en septiembre.

Celebración del Año Nuevo Etíope, el 11 de septiembre.

EL AÑO BISIESTO
La tierra no gira 365 días alrededor del sol como muchos piensan; en realidad lo hace cada 365 días y 6 horas aproximadamente, esto hace que después de cuatro años se han acumulado 24 horas al año(6x4=24) es decir un día más. Este día se añade para corregir el desfase que existe con la duración real de los años; o sea que cada cuatro años hay que sumarle un día más al calendario."

El año nuevo debe recibirse con una elevación del estado de conciencia y con un firme propósito de superación espiritual. No es exactamente a través de un ritual como conseguiremos este objetivo, sino con la armonía del hombre, la naturaleza y las energías del cosmos, que sólo proviene de una apropiada actitud mental y unidad con las fuerzas del cosmos".

lunes, 16 de noviembre de 2009

LA NOÉTICA

La ciencia hoy no descubre, solo redescubre lo que los sabios los Grandes Misterios de la Antiguedad ya proclamaban en el secreto y solo a los Iniciados. La noética y la metafísica, la mecánica cuántica y el saber que nos legaron hombres como Isaac Newton llegaron al hombre del siglo XX y XXI envueltos en el misticismo esotérico que por siglos pudo preservar el saber oculto y profundo de la naturaleza espiritual del hombre.

La Masonería esta llena de ese saber. Los Siete Principios del Hermetismo resumen el saber iniciático común en todas las religiones... Y el Rito Escocés de la Francmasonería contiene en su grados esencias del Gran Saber Antiguo.

Los siete principios, o axiomas, como están descritos en el Kybalión son:

Mentalismo: El Todo es mente; el universo es mental.
Correspondencia: Como es arriba, es abajo; como es abajo,
es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos:
El Físico, El Mental y El Espiritual.
Vibración : Nada está
inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
Polaridad: Todo es
doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los
antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero
diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias
verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
Ritmo:
Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo
asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento
hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el
ritmo es la compensación.
Causa y efecto: Toda causa tiene
su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la
suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay
muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.
Generación: La generación existe por doquier; todo tiene su
principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.
En el plano físico es la sexualidad.

Muchos atribuyen los principios del Kybalión a un personaje colectivo, los Tres Sabios, o Hermes Trismegisto, el Tres Veces Sabio. Pero, la realidad es que lo más probable, la teoría más segura es que el Kybalión sea obra de William Walker Atkinson, con o sin ayuda de terceros.
Una de las primeras publicaciones de Atkinson pudo haber sido una serie titulada Las Enseñanzas Arcanas, que comparte algunas similitudes superficiales con el Kybalión: El Kybalión explora siete 'Principios Herméticos', mientras que Las Enseñanzas Arcanas explora siete 'Leyes Arcanas'; el Kybalión afirma ser una elucidación de un antiguo texto hermético inédito del mismo nombre, mientras que Las Enseñanzas Arcanas dicen explorar la sabiduría de un antiguo pergamino no publidado de aforismos ocultos; ambos libros describen tres 'Grandes Planos' de realidad que se subdividen cada uno en siete planos inferiores.

Ambos libros describen tres de los planos inferiores como "llaves negras astrales", similarmente a las teclas negras de un piano, y habitados por espíritus elementales; y ambos libros describen con gran detalle el proceso de la 'alquimia mental', el uno casi en total consonancia con el otro. Hay muchas otras similitudes, que conducen de forma natural a la pregunta de si 'Las Enseñanzas Arcanas' podrían haber sido el "primer borrador" de Atkinson para el material que posteriormente se convertiría en el Kybalión.

domingo, 8 de noviembre de 2009

LA MASONERÍA Y LA CONSPIRACION

Por Cuauhhtémoc D. Molina García

La teoría de la conspiración es una estructura ideológica según la cual todo movimiento, dinámica o alteración de tipo social, económico o político queda explicada con un culpable único, poderoso y permanente. La Masonería ha sido atacada por estos paradigmas venidos al mundo desde que el poder, la suspicacia y la maledicencia aparecieron en el corazón de los hombres.

Se ha dicho, y con sobrada razón, que la gente desconfía de todo lo que no entiende, y si percibe además un elitismo que la excluye, entonces la desconfianza inicial se convierte en disgusto, incluso en odio. La Masonería, lo reiteramos aquí, cae en ese esquema de desconfianza inicialmente propiciado por las iglesias, por todas, no solo por la católica romana.

Hoy en día, las sectas cristianas apabullan, perturban e inquietan a los medios de comunicación, a los líderes de opinión, e inclusive forman partidos facciosos que atacan y vituperan el idealismo masónico con no es sino la más pura expresión de la nobleza en justicia, equidad, fraternidad, solidaridad y rectitud en los más elevados ideales de la espiritualidad, sobre todo bíblica, ya que es en la Biblia en donde se fundamentan los rituales y esquemas de trabajo de todos los grados masónicos habidos.

¿Un ejemplo de sectarismo pseudocristiano en UU. UU.? El caso Obama, de quien se dice es Grado 32° del escocismo estodounidense -el primero del mundo por origen, tamaño e influencia en la sociedad, gracias a sus ideales y programas de beneficencia y asistencia social- es más que llustrativo. Las iglesias evangélicas radicales le acusan de ser el promotor de Lucifer y de todos los males habidos y por haber.

Pero la famosa teoría de la conspiración llegó para quedarse, sobre todo merced al poder de la letra impresa que en libros como los de Dan Brown (El símbolo perdido, por ejemplo) se enuncian todos los más inauditos esquemas del misterio, la sospecha y la zozobra en torno a la Masonería. Libros así, no obstante la mentira o las desviaciones espectaculares que contienen, ayudan a la Masonería porque la colocan en el vértice de la opinión pública y ello constituye una oportunidad, más que una amenaza para los dirigentes de la Orden. Estas publicaciones que abonan el sospechosismo y la conspiración -los Iluminati, por decir- deben ser inteligentemente aprovechadas por los líderes masónicos para sacarles provecho y ventaja.

Según la teoría de la conspiración, el curso de la Historia (y de las sociedades) está condicionado y dirigido por un reducido grupo de personajes poderosos y sin escrúpulos (casi siempre masones), cuyo objetivo es controlar primero, y después dominar un país tras otro y finalmente a toda la humanidad. Se trataría de crear un "nuevo orden mundial" al servicio de sus intereses.

Según los propagadores de ésta teoría, todos los males que nos sobrevienen son consecuencia del plan urdido por esos "dueños del mundo" que operan en la sombra. Se acusaba de tal "conspiración", anteriormente, a los "judeo-capitalistas", a los judeo-bolcheviques" y actualmente a los "americano-sionistas" y a los señores de la "globalización". Y, por supuesto, a los masones... y a los jesuitas.

Esta concepción es sostenida por la progresía, la extrema izquierda, los nacionalistas, los populistas y los movimientos antiglobalización, es decir todos los que se auto-arrogan, en exclusiva, el hablar en nombre de "los pueblos".

En México ha sido la iglesia romana, cuyo clero, dolido por los cambios liberales de la Reforma JUARISTA del siglo XIX, ha generado embates, uno tras otro, contra los masones acusándolos de ser los mismísimos enviados del diablo para destruir esa iglesia. Los curillas de pueblo, y de todos los niveles, no descansan en lanzar azufre por sus bocas contra de los masones y liberales, tildándoles de todas la maniobras para adueñarse el país y sus instituciones.

Los ideales masónicos han sido líderes en la transformación de los pueblos.
Jamás han habido masones en la promoción del oscurantismo y la falsedad.
A las iglesias evangélicas obtusas habrá que recordarles que, al menos en MÉXICO, su ingreso, crecimiento y desarrollo se deben a las Leyes de Reforma, llevadas al triunfo por los masones.
A los romanistas también, pues sin las Leyes de Reforma, hasta el conserje de una Secretaría de Estado sería cura...

sábado, 5 de septiembre de 2009

CONSTRUCTORES


Por Ernesto Pavón Rowe

Bien decía Newton que mientras hay constructores que se dedican a hacer puentes, que unen a la gente, hay otros que se dedican a deshacer esos puentes y a la vez a hacer muros para separarnos y encontrar del otro lado del muro al enemigo al que hay que vigilar, aislar y destruir.

El enemigo es el otro, el de enfrente, el de la otra orilla, aunque sea como en muchos casos un hermano. Siempre es lo mismo, nos negamos a analizar las causas, a evaluar entre varios especialistas el problema, la AUTORIDAD nos dice quien es el enemigo y siempre, pero siempre, el culpable es el otro, el distinto, las minorías o los indefensos.

Siempre hay un culpable, siempre hay alguien a quien eliminar para que se solucione el problema. Siempre el dedo índice acusador del DIRIGENTE que apunta al otro, para evitar que veamos que sus otros 3 dedos lo están apuntando como responsable directo o indirecto de la situación, hay casos en que el dirigente no ha analizado que está enfermo de poder y en su locura, en un abuso de ese poder que le ha sido conferido, elimina a cualquiera que le estorbe en su nefasto camino, sin importar conocimientos y/o aptitudes de los eliminados, ni el daño que pueda hacer a la institución que le ha dado cobijo. Cree que pertenece a un selecto grupo de personas que define los destinos de los afiliados.

Esta pretensión ya causa disgusto en nuestra sociedad por lo erróneo de su sin razón, pues no existe autoridad que tenga la suficiente capacidad moral para que le dicte normas a los hermanos, que gozan de absoluta soberanía e independencia en la toma de decisiones, conforme a su personalidad o deseos de crecimiento.

Por ignorancia, mala fe, o deseos inmoderados de protagonismo político, este tipo de dirigentes trata de asociar a la Masonería con acciones políticas determinadas, que le permitan acceder a puestos de poder, o bien codearse con las máximas figuras de la política. Ha olvidado los preceptos básicos de la Masonería, no discutir de Política o Religión. La tarea del masón imbuido de nuestros principios e ideales, es actuar en la sociedad, de forma positiva y discreta, para promover los grandes movimientos transformadores de la humanidad a través de su ejemplo y no de discursos políticos o de cualquier otro tipo.

Los masones, como tales, no irrumpimos en la vida pública como institución. A la inversa de las ideologías que pretenden reformar a la sociedad, la Masonería induce a sus miembros a transformarse a sí mismos, con la esperanza de que el progreso individual contribuirá a la mejora ulterior de la sociedad. La masonería forma hombres, libres, de buenas costumbres, de sólidos principios éticos, de convicciones estables y sólidas, que después de transformarse a sí mismos, van a actuar en el mundo profano, no con un mandato, no con un puesto gubernamental, sino según sus creencias, formando asociaciones u organizaciones filantrópicas, que hagan al bien común.

Debemos combatir a este tipo de enanos oportunistas, y politiqueros, enseñándoles el verdadero camino de la Masonería, estructurado alrededor de tres grandes ejes:

El eje Intelectual, viajando de la obscuridad de la ignorancia a la columna B, regida por Mercurio, el Señor de los Libros, representante fiel del conocimiento y crecimiento de la conciencia, sin que esta búsqueda sea confundida con la puramente filosófica o científica.

El eje Ético, viajando del conocimiento hacia la columna J, gobernada por Venus, que nos incita a incrementar nuestra razón, nuestra intuición y nuestra fuerza de voluntad, por el ejercicio de las virtudes; voluntad de apertura hacia los demás seres humanos, y, más importante que las otras, una voluntad humanista y respetuosa de la libre elección de cada cual.

El eje Espiritual, localizado en medio de las dos columnas, continente de los principios de las dos columnas y contenido sustancial del masón; caracterizado por la Columna del Medio, Regido por la Señora de la Magia, que nos hace trascender de la materialidad a la Espiritualidad; porque la lucha constante de todo buen Masón tiene por objeto principal trascender la inercia de la materia, integrante de su ser, elevándolo hacia un Orden superior.

Pensar, discutir y proponer soluciones TRANSFORMADORAS DE NOSOTROS MISMOS, con una presencia activa nuestra en los marcos de decisión, permitirá y hará factible lograr el cambio. Quizás haya llegado la hora en que nos decidamos a mirar en nuestro interior.

sábado, 29 de agosto de 2009

FREEMASONRY AND REVOLUTION


Freemasonry and Revolution David Harrison Explores the Differing Masonic Factions in the French Revolution

It seems that during the eighteenth century, whenever there was a revolution, Freemasons were not far away. The American Revolution had many masons leading the cause and with the outbreak of the French Revolution in 1789, Freemasons were again leading various factions, with Louis Philippe II, Duke of Orleans, Grand Master of the Grand Orient, being prominent. But Freemasons were divided, their differing views and loyalties challenging not only the course of the Revolution, but the perception of Freemasonry in France and around the globe. Masonic symbolism featured prominently in revolutionary propaganda; in official pamphlets symbols like the All-Seeing Eye and the Plumb-Rule were used to portray the supposed enlightenment and justice brought about by the French Revolution.

The Enlightenment itself, brought to prominence by writers like the Freemason Voltaire, influenced the origins of the Revolution with works with masonic links, such as Thomas Paine’s The Rights of Man, being written in its support. The Revolution however, descended into violence and political turmoil, the enlightened road of liberty being a long and blood stained one, with an estimated 15,000-40,000 people being guillotined - the guillotine being named after Dr Joseph-Ignace Guillotine, physician, Assembly Member and Freemason. Louis Philippe, Duke of Orleans The Grand Master of the Grand Orient de France, Louis Philippe, Duke of Orleans, visited England frequently. He was friends with the Prince of Wales, who had also served as grand master of the English ‘Moderns’ Grand Lodge. Louis Philippe held liberal views and was despised by Marie Antoinette, the royal court being suspicious he was after the throne.
French politics was in desperate need of reform, the Estates-General, the representative assembly, consisted of the First Estate (the clergy), the Second Estate (the nobility) and the larger Third Estate (the common people, landowners, merchants and professionals). Agitation within the Third Estate mounted in 1789 when a group of liberals demanded change. At this time Louis Philippe led the liberal minority in the Second Estate. He subsequently led a small group of noblemen to join the Third Estate, which declared itself the National Assembly in June 1789. Louis Philippe became known as Philippe Egalite and medallions were minted with his image showing the title Pere du Peuple (father of the people). He became an obvious choice to replace the King, but his position was weak.

The King’s attempt to escape in June 1791 changed the position for constitutional monarchists and Louis Philippe voted to execute Louis XVI, perhaps in an effort to distance himself from the King and to save his own life. But Louis Philippe became implicated in a plot involving his son who planned to overthrow the revolutionary government and was guillotined November 1793. The Marquis de Lafayette The Marquis de Lafayette was a nobleman who also left the Second Estate to join the Third, securing his place as a leader of the Revolution. Despite the fact that they were both Freemasons, Lafayette and Louis Philippe were far from close.

Lafayette, previously involved in the American Revolution, subsequently embraced the French Revolution, supporting liberal reforms whilst remaining aware of the need of constitutional monarchy. He was elected vice-president of the National Assembly and head of the Paris Militia (later the National Guard) after pacifying the mob who had stormed the Bastille on 14 July 1789. Lafayette supported religious tolerance, freedom of the press and the gradual emancipation of slaves – his passion for the reforms being shown in his promotion of the Declaration of the Rights of Man and of the Citizen which was adopted by the National Constituent Assembly in August 1789.

Lafayette’s devotion to reform and the Revolution did not stop him from gaining critics, one being Freemason Jean-Paul Marat. As a nobleman and a monarchist, Lafayette was open to criticism and his actions in ordering the National Guard to open fire on a mob in Paris in July 1791 escalated feelings against him. He was declared a traitor by the Assembly in August 1792 after rumours of his planning to march on Paris to overthrow the revolutionary government. Lafayette, who had been in command of armed forces preparing to attack Austria, took refuge in Liège where he was subsequently imprisoned for five years despite the call of the United States for his release. He was freed in 1797 but Napoleon blocked his return to France until 1799. Despite his hardships, Lafayette always remained a liberal and a supporter of the rights of man. Jean-Paul Marat Marat was a physician who had visited England in the early 1770s, and it was during this visit that he was made a Freemason in London, with a Grand Lodge certificate of his membership being issued on 15 July 1774. He held staunch liberal views and wrote the ground breaking Chains of Slavery, published in Newcastle in 1774. He returned to France, where he worked as a physician.

On the eve of the Revolution he wanted to influence the progression of the Third Estate, and published pamphlets and newspapers constantly criticising those in power. He was nearly arrested for his belligerent campaign against fellow Freemason Lafayette. His views became so embittered, attacking the powerful and criticising the National Constituent Assembly, that he had to go into hiding in the cellars and catacombs of Paris.

After the revolutionary Paris Commune had started an insurrection on 10 August 1792, the Legislative Assembly which had been formed in support of constitutional monarchy, collapsed and Louis XVI was imprisoned.

The Legislative Assembly was dominated by the Girondins, liberal republicans who included such free thinkers as Thomas Paine. However, their cautious stance on the execution of the King sealed their fate as ‘royalists’. The radical Jacobins took control and a list of opponents was drawn up. Marat came out of hiding and was elected to the National Convention. He bitterly attacked opponents of radical republicanism, especially the Girondin faction, his fierce propaganda being used by radicals such as Robespierre. The Girondins collapsed in June 1793 and Marat had outlived his usefulness. He was assassinated by the Girondin Charlotte Corday the following month, stabbed while in his bath. She was incensed by the execution of Louis XVI. Marat’s death led to thousands of royalists and Girondins being executed. These three Freemasons all had a leading role in the development of the revolution, though they failed to work together and took different sides as the revolution developed.

Only Lafayette survived to see the restoration and the end of Napoleon, but he suffered sacrifices for his liberal views. Marat seems to have been overwhelmed with bitterness, attacking Lafayette for being a monarchist and being a member of the nobility. Louis Philippe, the Grand Master, seems to have been forever tainted with a desire to gain the throne for himself, voting to execute the king and even condemning his own son for the plot to march on Paris. The Bonapartes and Freemasonry Napoleon Bonaparte had been a supporter of the radical Jacobins, and rose swiftly through the ranks of the French military. He gained prominence after defeating a royalist insurrection in October 1795 and was swept into power in 1799 as First Consul, five years later crowning himself Emperor of the French. There is no evidence that Napoleon was a Freemason although four of his brothers were: Joseph who Napoleon made King of Naples and Sicily in 1806 and King of Spain in 1808; Louis, King of Holland in 1806; Jerome, King of Westphalia in 1807; and Lucien, Minister of the Interior. Napoleon placed his four brothers in prominent positions controlling masonry within the Empire: Joseph became Grand Master of the Grand Orient, and Louis, Deputy Grand Master.

Jerome was made Grand Master of the Grand Orient of Westphalia and Lucien was a member of the Grand Orient of France. This certainly suggests that Napoleon might have considered Freemasonry a potential threat to his rule.

Because of the involvement of Freemasons in the French Revolution, Freemasonry has become forever linked with revolutionary ideals with many modern writers suggesting that the Freemasons in France were behind the Revolution itself.

The differences behind these masonic figures suggests otherwise; it reflects the complexity of the Revolution and how different political ideas conflicted with personal ideals.

martes, 31 de marzo de 2009

POR FIN, LA "JUSTICIA DIVINA" DE LA IGLESIA


Ciudad del Vaticano, 31 marzo de 2009 (EFE).-

Benedicto XVI ha ordenado una inspección a la Legión de Cristo, la congregación fundada por el fallecido sacerdote mexicano Marcial Maciel, investigado por abusos sexuales durante décadas contra seminaristas y del que recientemente se supo que tuvo una hija con una amante.
La inspección, "visita apostólica" -en el argot de la Iglesia católica- fue confirmada hoy por los Legionarios, quienes precisaron que el Vaticano les avisó de la misma en una carta del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, con fecha 10 de marzo, al actual líder de la Legión de Cristo, el sacerdote mexicano Álvaro Corcuera.
El "número dos" del Vaticano informó a Corcuera, quien sucedió a Maciel en 2005, que la inspección la realizará "un equipo de prelados" y afectará a todas las instituciones de la congregación.
Bertone precisó que la inspección es "de fundamental importancia" y hay que verla "con amplitud de miras y limpio corazón".
"El Santo Padre, consciente de los altos ideales que os animan y de la entereza y espíritu de oración con que están afrontando las actuales vicisitudes, os alienta a seguir buscando el bien de la Iglesia y de la sociedad, mediante las iniciativas e instituciones que les son propias", agregó Bertone en su misiva.
Bertone aseguró a Corcuera que los Legionarios "siempre" podrán contar con la ayuda de la Santa Sede "para que, a través de la verdad y la transparencia y en un clima de diálogo fraterno y constructivo, superen las dificultades existentes".
De momento se desconoce la fecha de la inspección, pero, según los Legionarios, será probablemente después de Pascua y durará varios meses.
La inspección a las instituciones de la poderosa congregación se ha anunciado dos meses después de que los Legionarios de Cristo confirmaran que Maciel -fallecido en 2008 a los 87 años de edad- tuvo una amante con la que concibió un hijo, al parecer una hija, y después de que en 2006 Benedicto XVI le castigara por abusos sexuales contra seminaristas.
La doble vida del sacerdote Maciel "sorprendió, entristeció y desconcertó" a los Legionarios, según reconocieron en declaraciones a Efe en Roma, donde tiene la sede central.
Tras la misiva de Bertone, el 29 de marzo Corcuera escribió una carta a todos los legionarios, donde les comunicó la iniciativa ordenada por Benedicto XVI.
"He agradecido cordialmente al Pontífice esta ulterior ayuda que nos ofrece para afrontar las actuales vicisitudes relacionadas con los hechos graves en la vida de nuestro padre fundador, que ya fueron objeto de las investigaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe concluida en 2006 y los que han salido a la luz recientemente", escribió el mexicano Corcuera.
El sucesor de Maciel agregó que están "profundamente apenados" y piden perdón a quienes se hayan sentido lastimados por las acciones del fundador.
Las investigaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe a las que se refirió Corcuera se realizaron cuando su prefecto era el cardenal Joseph Ratzinger, el actual Papa.
Tras numerosas indagaciones, el 19 de mayo de 2006 Ratzinger, ya Benedicto XVI, exigió a Maciel -investigado por abusos sexuales durante décadas contra seminaristas- que renunciara "a todo ministerio público" de su actividad sacerdotal y llevara una vida retirada de rezos y penitencias.

La decisión del Obispo de Roma cayó como un mazazo en la congregación y esa fecha quedará marcada en la biografía de Maciel como el día en el que el Papa Ratzinger le retiró su confianza y le impuso un severo castigo.
Ese día los Legionarios vieron cómo su fundador, que gozó del afecto de Juan Pablo II y de numerosos cardenales, caía en desgracia. Aunque no sería lo último que sabrían de Maciel.
Con ese castigo, Benedicto XVI subrayó la línea de "tolerancia cero" para casos como ése y otros contrarios a la moral de la Iglesia.
La medida supuso un giro de 180 grados respecto a lo que se venía haciendo hasta entonces, donde se imponía el silencio o el simple alejamiento, incluso en los casos en que se verificaba que hubo abuso.

La Legión de Cristo fue fundada en México en 1941 por Maciel, cuando sólo tenía 20 años.
Hoy, 68 años después, cuenta con casi 900 sacerdotes y 3.000 seminaristas y está establecida en dieciocho países. En México son los dueños de la Universidad Anáhuac y del Mayab.
También tiene 70.000 miembros de la Asociación Regnum Christi (los legionarios laicos).
Entre sus centros, destacan el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum en Roma, así como los seminarios internacionales "Mater Ecclesiae", uno en Roma y el otro en Sao Paulo (Brasil).

lunes, 18 de agosto de 2008

¿DEPURAR EL RITO?

Cuauhtémoc D. Molina García

Un distinguido y despistado IPH (?) con funciones de coordinación, allá en las Calles de Lucerna de la Ciudad de México, advierte que es preciso "depurar el Rito". Así dicho, el hermano de marras ha de querer decir, si es que sabe lo que quiere decir, más o menos algo como esto:

  1. Que las liturgias del rito escocés "mexicano" requieren una revisión urgente, ya que su grado de desviación de la doctrina escocista internacional es obvia y ciertamente malograda. Los principios de Pike, en Morals and Dogma, no corresponden a muchas de las liturgias lucernianas. No sabemos cómo están las del SC de Puente de Alvarado, ahora que en conocida circular proclaman regularidad y legitimidad usurpada. La discontinuidad en el argumento de los grados, la incorporación de elementos de ciencias sociales, ciertamente rebasados y las posturas jacobinas superadas, son solo algunos de los elementos que hacen del rito escocés luceriano un caso de escocismo muy a la mexicana. Ciertamente, despistado Inspector General, el rito requiere depuración. Ojo: "El RITO".

  2. Pero a lo mejor el despistado de Lucerna se refiere al Supremo Consejo, no al Rito, sino a la Institución social que gobierna -supuestamente- al Rito y a sus miembros. Y ese si que es un problema porque, si el SC requiere depuración, pues habrá que preguntarles a ellos mismos: ¿A quiénes están recibiendo en sus Cuerpos y de dónde? Porque evidentemente, muchos de los integrantes si que requieren estar fuera de la Orden.

  3. Una depuración en el SC me recuerda las tesis nazis y racistas orientadas a la depuración de Alemania. ¡Fuera los judíos! Y si esta es la idea, vaya aberración. Y en este caso, ¿fuera quiénes, despistado IPH?

  4. En suma, ¿qué querra decir el despistado Inspector deLucerna?

Dicen, los que le conocen, que el despistado coordina a los cuerpos y masones de Lucerna. ¡Vaya coordinador!

¿Depurar el Rito? ¿Tendrá el despistado IPH los elementos morales, espirituales e intelectuales para hacerlo?

¡Depurar el Rito! ¿Qué habrá querido decir la eminencia gris de Lucerna?

La moda allá en Lucerna, según las malas lenguas, es:

¡SE BUSCA! ¡Un grado a quien denuncie a un masón Yorkino!

Asi como se oye: "a quien denuncie"... ojo al verbo: "Denunciar".

¿En esto consiste la depuración?

Vaya miopía y enanismo masónico!!! Pero sobre todo, Fraternidad....

domingo, 18 de mayo de 2008

DIRIGENTES DE PAPEL EN LA MASONERÍA MEXICANA

Por Cuauhtémoc D. Molina García
Desde México...
No sé qué pase en el resto del mundo, pero en México, los masones viven descalificándose los unos a los otros del modo más antifraternal posible; unos, adheridos a sus cetros de reyezuelos, creyéndose investidos de la mayor autoridad para desconocer, casi excomulgar, a quiénes participan de otros sistemas o ritos masónicos porque se asumen, a sí mismos, dueños de territorios y jurisdicciones. Otros, también casi cosidos a sus malletes, pasan sus periodos como Grandes Maestros suspendiendo aquí y allá a quiénes les discuten o cuestionan sus decisiones expresando una increíble intolerancia, incluso donde la tolerancia debe ser una virtud y no un simple discurso.

No se que tienen algunos "masonetes" que, una vez ungidos con sus cargos y grados, sienten que son amos de todos, olvidando que los masones son, por definición, seres libres y autónomos y que estan unidos a sus Obediencias por convicción y afinidad con principios y postulados, pero no a personas de escasa o nula autoridad moral para ejercer los cargos que detentan, sobre todo si lo evidencian con su conducta antifraternal y antimasónica.

El autoritarismo de los sistemas masónicos mexicanos es propiciado por muchos factores; en México -donde los hálitos arbitrarios son ancestrales, reflejándose en su sistema político y administrativo y en la cultura misma del país- el grado de informalidad y personalismo caudillista en la dirección de las Obediencias masónicas es más que inaudito. El Estado de Derecho -para la sociedad mexicana- es más que un sueño, es en realidad una ficción. Y esa quimera llamada Estado de Derecho se traslada, por necesidad, al mundo de nuestras instituciones, incluso las no gubernamentales como los clubes de servicio, los sindicatos, la academia y las instituciones fraternales y filosóficas como la masonería.

Uno de esos factores es, sin duda, el cabal desconocimiento que muchos dirigentes expresan y manifiestan cuando sus Logias los hacen maestros al vapor y cuando otros organismos les conceden grados de modo igualmente viciado, esto es, sin la educación ni el estudio necesario de los grados, sus contenidos y, desde luego, sin el tiempo necesario para fraguar masónicamente. Por esta razón, entienden la masonería a su modo, olvidando preceptos, postulados, historia y legislación internacional, que son los elementos que unifican a los masones y los que le dan cuerpo y coherencia a la Institución.

Ignoran estos masonetes altígrados las Constituciones, Preceptos y Normas básicas que rigen la Institución, y resulta increíble que accedan a grados y puestos de mando en la Orden con supina incultura y analfabetismo masónico. La Orden esta llamada a ser ejemplo de ecumenismo, tolerancia y unidad, allende los ritos, las obediciencias y las culturas masónicas en el mundo. Ningun rito masónico es contrario a otro; ninguno compite con otro. Todos los ritos son regulares porque solo son métodos de trabajo iniciático y ninguno es mejor que otro, ni más válido ni más importante o poderoso. Todos son sistemas de trabajo iniciático que acercan al hombre genuinamente iniciado al Ideal Espiritual que la Orden conlleva en sus rituales y en su sublime simbolismo.
Un dirigente masónico responsable debería entender que su misión es hacer grande a la Orden y no fragmentarla con un celo enano y miope que sustituye el paradigma de unidad por el del separatismo fanático, igual o peor que el que hstóricamente han mostrado muchas religiones a lo largo de la historia.

Sin embargo, los líderes de papel de la Institución, se conceden gratuitamente la libertad de excomulgar, del modo más eclesiático posible, a quienes siendo Maestros de la Orden, acceden a los Ritos de su preferencia o a más de dos, si sus posibilidades y capacidad se los permite; además, se arrogan el derecho de hablar "a nombre de todos los masones" para postular o apoyar candidatos de partidos políticos, o bien para criticar iglesias y religiones como si el fin de la masonería fuera ese. Por si fuera poco, algunos que ostentan grados elevados de organismos que administran esos mismos grados, ni siquiera han sido electos por el pueblo masónico que dicen representar, pues se eligen entre ellos mismos y designan sus delegados del modo más autocrático posible, como en la mismísima iglesia romana que muchos cuestinan desde la masonería.

Evidentemente, muchos de estos personajes de papel solo anhelan "ventanearse" y recibir reflectores de la prensa del modo más triste y miserable imaginable. Y esta probado que, más de uno, ha usado sus cargos para obtener del gobierno beneficios personales, y hasta familiares, a costa de una representación que, en democracia pura, nadie les ha otorgado porque nadie ha votado por ellos.

Pero lo grave es que al interior de la Orden estos dirigentes de papel ni dirigen ni conducen a sus Grandes Logias, u otros organismos, a estatus dignos y decorosos de crecimiento y desarrollo masónico, y sí en cambio, han llevado a sus organizaciones a deplorables condiciones en las cuales ni crecen ni se desarrollan, sino todo lo contrario: los organismos masónicos decrecen y caen a niveles internos y de percepción pública y social, tan penosos como lastimosos.

Así, lo que vemos son ejemplos dolorosos, por ejemplo aquéllos en los dirigentes de un rito suspenden a los de otro y viceversa. ¿Quién les ha dicho que es esa su función? Muchos de ellos se parecen a los papas excomulgando a Lutero.

En Sudamérica (Argentina y Perú), la masonería encuentra un nivel de desarrollo envidiable (no se diga en los Estados Unidos y Europa), pues han aprendido los masones a convivir juntos y en armonía, practicando en una misma Obediciencia varios ritos, principalmente el York y el escocés. Un Maestro Masón ingresa a uno y/o a otro rito en ejercico pleno de su libertad, trabaja en ellos para beneficio de sí mismo, de su Logia Simbólica y de su Gran Logia.
El hecho de que un Maestro Masón milite ritualmente en un rito y en otro, no implica deslealtad, traición o apostasía como algunos masonetes creen. Lo que hace masón a un hombre es su Grado de Maestro legítimamente obtenido, de conformidad con el ritual tradicional y ortodoxo y en una Obediencia Regular. Y un grado elevado, cualquiera que éste sea, no hace más masón a un hombre que a otro; y no poseerlo, tampoco desmerece la condición masónica de un hermano. Los grados solo nos otorgan más información y conocimiento, nos hacen vivir experiencias rituales novedosas y satisfactorias, nos conducen a nuevos campos de la tradición iniciatica, pero el Grado de Maestro es, por sí mismo, suficiente para ostentar la condicipon de Constructor del modo más digno y completo. Ningun grado nos hace más importantes ni más poderosos sobre la Maestría. Quién considere lo contrario, no merece ser lo que dice que es.
La masonería mundial tiene, entre sus ritos, a dos que son, por su antiguedad y profundidad, la esencia misma de la Masonería. El Rito York, por su belleza, simbolismo y antiguedad, cierra perfectamente la formación simbólica y espiritual de los Maestros Masones, y el Rito Escocés, por sus doctrinas iniciáticas, sociales y morales inculca los principios de construcción del edificio social. Ambos Ritos -York y Escocés- contienen enseñanzas sublimes y complementarias que construyen la unidad de la masonería, más allá de los grados fundamentales de Apendiz, Compañero y Maestro. Existen, es verdad, muchos otros sistemas, unos más conocidos que otros, pero todos constituyen la expresión sublime de la masonería mundial.

Pero en México, los masones parecen ser unos de la sinagoga, y otros de la mezquita, en la más absurda concepción posible, tan irracional e inadmisible como lo que hacen los católicos con los protestantes y viceversa. Se ha venido dando una pugna absurda y mezquina entre el escocismo y el yorkismo, porque los líderes de papel del primero consideran poseer el poder y la propiedad de la masonería y porque asumen que todo lo que no es "rito escocés" entonces es irregular y "espurio", indignante y atifraternal palabreja, viable entre religiosos fanáticos, pero no entre masones. Algunos masonetes (¿se les puede denominar de otro modo?) se conducen como nuevos Torquemadas, dispuestos a quemar en la hoguera de los decretos suspensorios y en las expulsiones a quienes consideran "enemigos". ¡Hágasenos el favor!

Es una lástima que las cabezas que dirigen (?) la Institución en México promuevan la disolución de la Orden. Es una lástima que en sus cabezas huecas no exista creatividad, inteligencia y talento para encontrar las mejores formas de crecer de modo sano, consistente y digno. Es una pena que en sus mentes y corazones solo exista sed de poder, y que en sus vidas como dirigentes solo persista la egolatría y la mediocridad, pero sobre todo, ignorancia de cómo se encuentra organizada la masonería mundial, tan sorprendente como inadmisible, sobre todo ahora que contamos con los recursos de la tecnología como el Internet.

Algún dirigente eclesial de México dijo, alguna vez, que de los masones la iglesia no se ocupa porque sencillamente no representan ningún peligro, ni para ella ni para la derecha católica mexicana, ya que los masones mismos se destruyen entre sí. ¡Y es una lastimosa verdad!

Por ello, los masones de México necesitamos líderes... líderes que no sean de papel y que estén inspirados en los auténticos principios de la masonería... Líderes que sepan construir con sapiencia, inteligencia y talento las bases de subsistencia del Arte Real.

¿Dónde hallarlos?

miércoles, 14 de mayo de 2008

MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el método de trabajo iniciático masónico más extendido internacionalmente de entre los varios practicados en nuestros días.
Sus 3O grados -luego de los grados simbólicos universales, sobre los cuales se erige- vienen a ser otros tantos movimientos de una misma sinfonía que propone al iniciando la más completa gama de valores en su camino hacia lo trascendente.
Los tres primeros grados se imparten y administran en el seno de las Grandes Logias (o federaciones de logias ubicadas en un determinado territorio y presididas por un Gran Maestre electo en voto universal) y los treinta grados siguientes (el Rito en sí) son impartidos y administrados por instituciones denominadas Supremos Consejos, que presiden sendos Grandes Comendadores en los Estados Unidos, también electos. Se trata, pues, de dos cuerpos masónicos diferenciados en cuanto a sus respectivas competencias dentro de la Orden, si bien ello no fue siempre así.
En Francia y en España, el Supremo Consejo del Rito administró (hasta 1894 y 1903, respectivamente) todos los grados del método, asumiendo habitualmente una misma persona las responsabilidades de Gran Maestre y Gran Comendador. Aún hoy día, aunque en número muy reducido, subsiste esa tradición en algunos casos (como el de la Gran Logia de Italia).
El primer Supremo Consejo del R.E.A.A. se constituyó en Charleston (EE.UU.), en 1801, con el propósito de coordinar e impartir la gama de grados iniciáticos creada en Europa (y concretamente, en Francia) a lo largo del siglo XVIII, desarrollando los tres grados masónicos básicos de Aprendiz, Compañero y Maestro, comunes a todos los Ritos. Uno de los miembros franceses de aquel Supremo Consejo, Augusto Alejandro de Grasse-Tilly, que ya había fundado un Supremo Consejo en las Antillas francesas, regresó a Europa fundando los Supremos Consejos de Francia (1804), de Italia(1805) y de España(1811). Surgieron con posterioridad los de Bélgica (1817), Venezuela(1824), Irlanda(1826), Brasil(1829), etc.
En 1834 se produjo una primera tentativa de vinculación entre los diversos Supremos Consejos mundiales, mediante el efímero tratado de alianza suscrito en París por los de Francia, Bélgica, Brasil y del controvertido “Hemisferio Occidental”. A él se unieron los de Italia, España y las Dos Sicilias, reconociendo la versión latina de las Grandes Constituciones llamadas “de Berlín” , de 1786, como norma reguladora fundamental.
Pero fue en 1875 cuando se retomó el propósito homologador y coordinador del fracasado tratado de París, mediante la reunión en Lausana (Suiza) del Convento o Convención que reunió a representantes de11 Supremos Consejos de los 22 existentes entonces (más la adhesión de Chile, que como EE.UU.,Argentina y Colombia, no pudo enviar delegado).
Aquel Convento llevó a cabo la revisión de las Constituciones de Berlín y redactó un Tratado de Alianza y Confederación de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, publicando un Manifiesto con la Declaración de Principios del Rito y recogiendo en un “Tuileur” (o Código ritual) las características de los diversos grados del método.
Reproducimos aquí, por su interés histórico, el preámbulo y el texto del Manifiesto de Lausana, con la Declaración de Principios. De la repercusión y alcance efectivos de los acuerdos alcanzados trataremos separadamente.


MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA
Septiembre de 1875


Delegados Convento de Lausana
Desde hace mucho, y sobre todo en estos últimos tiempos, la Masonería ha sido objeto de los más injuriosos ataques.
En el momento en que el Convento, tras haber examinado con la mayor atención las antiguas constituciones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, conservando con religioso respeto las sabias disposiciones que le protegen y le perpetúan, libera a la Masonería de vanas trabas, queriendo que se penetre del espíritu de libertad que anima a nuestra época; en el momento en que, sobre bases inquebrantables, sanciona una íntima alianza entre los masones de todo el mundo, el Convento no puede disolverse sin responder con una patente declaración a esas deplorables calumnias y enérgicas condenas.
Ante todo, para los hombres que desean conocer sus principios antes de postularse ante la Francmasonería, los proclama mediante la siguiente declaración, que constituye su programa oficial en los términos acordados por el Convento.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
Art.1º.- La Francmasonería proclama, como lo ha hecho siempre, desde su origen,
la existencia de un Principio Creador, bajo el nombre de Gran Arquitecto del
Universo.
2º.- No impone ningún límite a la investigación de la verdad y
exige a todos la tolerancia, a fin de garantizar a todos esa libertad.
3º.-
La Francmasonería está, pues, abierta a los hombres de todas las nacionalidades,
razas y creencias.
4º.- Prohíbe en sus talleres toda discusión política y
religiosa, acogiendo a todo profano cualesquiera sean sus opiniones políticas y
religiosas, siempre que sea hombre libre y de buenas costumbres.
5º.- La
Francmasonería tiene como fin luchar contra la ignorancia bajo todas sus formas,
siendo una escuela mutua cuyo programa se resume así: obedecer las leyes del
país de cada uno; vivir honradamente; practicar la justicia; amar a sus
semejantes; trabajar sin flaqueza por el bien de la humanidad y en pro de su
emancipación progresiva y pacífica.
Ese es el propósito que la Francmasonería del Rito Escocés asume y quiere que sea asumido por cuantos deseen pertenecer a la familia masónica del escocismo.
Pero junto a esta declaración de principios, el Convento necesita proclamar las doctrinas en las que se apoya la Masonería escocesa, deseando que todos las conozcan.
Para dignificar al hombre ante sus propios ojos, para hacerle digno de su misión en la Tierra, la Masonería escocesa proclama el principio de que el Creador Supremo ha dado al hombre la libertad como su bien más precioso; la libertad, patrimonio de toda la humanidad, luz de lo alto que nadie tiene poder ni derecho para apagar ni amortiguar y que es la fuente de los sentimientos de honor y dignidad.
Desde la preparación en el primer grado simbólico universal, hasta la obtención del grado más elevado de la masonería escocesa, la primera condición, sin la que nada puede conseguir el aspirante, es la de poseer una reputación honorable y de probidad incontestada. Requisito que es, por lo demás, exigible en todos los Ritos o Métodos de Trabajo Masónico.
A aquellos para quienes la religión constituye el consuelo supremo, la Masonería les dice: cultivad vuestra religión sin obstáculos, seguid los dictados de vuestra conciencia. La Francmasonería no es una religión y no tiene culto. Propone también una instrucción laica, cuya doctrina está contenida en esta hermosa prescripción:
Ama a Dios con todas tus fuerzas, y al prójimo como a tí mismo.

A quienes, con mucha razón, temen las disensiones políticas, la Masonería les dice: proscribimos de nuestras reuniones toda discusión o debate político; sé un servidor fiel y devoto de tu patria, no tienes que justificarte por ello. El amor a la patria es compatible con todas las virtudes.
¡Se ha acusado a la Masonería de inmoralidad! La nuestra es la moral más pura y más santa; se basa en la primera de todas las virtudes: humanidad. El verdadero masón hace el bien, prodiga su solicitud a los menesterosos, sean quienes fueren, en la medida de su capacidad. Por ello, no puede sino rechazar con disgusto y desprecio toda inmoralidad.
Tales son los fundamentos sobre los que reposa la Francmasonería, asegurando a todos los miembros de esta gran familia la unión más estrecha, sean cuales fueren las distancias que separen a los diversos países en los que vivan. Entre todos, ha de reinar el amor fraternal.
¿Y qué podría dar mejor testimonio de esa verdad que la misma reunión mantenida en este Convento? Sin conocernos unos a otros, procedentes de los países más diversos, a penas habíamos intercambiado las primeras palabras de bienvenida cuando ya surgió entre nosotros la más estrecha unión. Nos estrechamos la mano fraternalmente y, dentro de la mayor concordia, hemos ido adoptando nuestras más importantes resoluciones por unanimidad.
Francmasones de todas las regiones, ciudadanos de todos los países : estas son las leyes de la Francmasonería, estos son sus misterios. Los esfuerzos de la calumnia son impotentes contra ella y sus injurias se quedarán sin eco.
Marchando pacíficamente de victoria en victoria, la Francmasonería escocesa extenderá día a día su acción moral y civilizadora.

EL RITO ESCOCÉS: ESPIRITUALIDAD LAICA

Por HG.
Francia se enorgullece de poseer dos características nacionales: la excepcionalidad cultural y la laicidad.
Si el concepto de laicidad resulta incomprensible en el mundo anglosajón, tiene en cambio su traducción exacta en italiano, español y portugués. Ello se explica por la identidad religiosa de los países latinos, regidos durante largo tiempo por la religión católica, que aún ejerce una influencia cierta, y se vieron en la necesidad de tomar medidas conducentes a su emancipación.
La laicidad tiene dos acepciones esenciales: una social y otra filosófica. Pero posee también una dimensión espiritual, como vamos a ver.
Hija de las Luces, la idea laica, en germen durante los siglos XVI y XVII, se desarrolló durante el siglo XVII. Bajo la influencia de los francmasones de aquella época, se insertó el principio de la libertad de conciencia en el texto de la Constitución de los Estados Unidos, en 1787, antes de que fuera proclamado por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgara en Francia en 1789, de convertirse más tarde en universal. En ese sentido, el Concordato con Napoleón de 1806, limitó ya el poder de la Iglesia. En función de la intensidad de las fuerzas adversas, la laicidad ha tenido que ser, según los casos, combativa, incluso agresiva, defensiva o simplemente militante. Su edad de oro fue la III República Francesa. El Hermano Jules Ferry hizo aprobar en 1882 la ley que establecía la gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad de la instrucción pública. El paralelismo con lo ocurrido en Argentina es sorprendente, puesto que allí la Constitución de 1853 también se completó en 1883 con la instauración de la laicidad, obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza.
La laicidad se ha convertido en una consigna que no puede comprenderse sino por oposición al clericalismo triunfante del siglo XIX, cuando la Iglesia trataba de dirigir los Estados y de imponer directrices políticas cristianas. Para la mayoría republicana de comienzos del siglo XX, que contemplaba en Francia la separación de las Iglesias y del Estado mediante la ley de 9 de diciembre de 1905, no se trataba de ningún deseo de aplastar a las religiones, sino de limitar el poder de la Iglesia Católica, aliada de los monárquicos. La Ley de 1905 es explícita: “La República no reconoce (...) ningún culto (en particular)” (Art. 2).
En lo sucesivo, no habría en Francia ninguna Iglesia con privilegios jurídicos y todas la Iglesias (presentes o futuras) son legalmente.
A nivel filosófico, no me extenderé sobre un concepto retrógrado y caricaturesco de la laicidad, nutrido de odio hacia las religiones, de venganza respecto a sus representantes y de desprecio hacia las conciencias encerradas en sus creencias, en resumen, de confusión entre un comportamiento y una verdadera filosofía. Preconizando sin discreción una ideología atea, se cae en el laicismo, pseudo-laicidad que hace del anti-dogma otra forma de dogma y que reclama para sí la tolerancia que niega para las demás.
Por el contrario, la verdadera laicidad es una facultad de carácter al mismo tiempo que una virtud moral y cívica, por ser nobles las cualidades de modestia, de sinceridad y de inteligencia que requiere. Siendo un principio moral, la laicidad es tolerancia y el respeto a los demás que armonizan perfectamente con los Principios del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Como signo de equilibrio interior, implica autonomía del pensamiento, sin recurrir a verdades tenidas por irrefutables e inverificables, como las que ofrecen las religiones. Se trata de una búsqueda leal y prudente de la verdad personal, al mismo tiempo que un esfuerzo sincero por reconocer en todo hombre una parte de la verdad, aunque sea un adversario. ¿No será, entonces, la laicidad uno de los aspectos del derecho a la diferencia, no limitado al color de la piel? Puesto que es una ética que respeta al hombre íntegramente, no puede dejar de respetar su ser interior en lo que tiene de más íntimo y, por ello no prohíbe ni la fe ni la oración. Más aún, no puede sino enriquecer, al tratar de comprender otras formas de pensamiento.
Por lo que respecta a la espiritualidad, ésta tiene también sus contrapartidas, como la consistente en negar la ciencia y tomar partido por lo irracional, confundiendo lo espiritual con lo irracional. Reconocer la existencia del Misterio es una cosa; Pero pretendiendo alzar el velo que lo cubre se corre el riesgo de hundirse en lo sobrenatural, en la afición a adivinar, a los oráculos y a las demostraciones a posteriori, en cuantos casos el orgullo de unos pueda explotar la credulidad y la angustia de otros. El término “espiritualidad” ha sido desvirtuado y conserva una connotación religiosa, cuando, en realidad, no implica necesariamente adhesión a una religión, ni la impide.
La espiritualidad no es una escapatoria de la realidad, sino que emana de la busca de lo que puede estar tras lo aparente, de una busca de la verdad, de una aspiración a lo absoluto. Consiste en una vinculación con los valores que tienden hacia lo infinito, lo sagrado; es la vida interior, la marcha personal hacia lo Bello, lo Bueno, lo Verdadero. Tiene la misma naturaleza que la busca de la Palabra perdida.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se caracteriza por la espiritualidad. El Manifiesto del Convento de Lausana, de 1875, redactado por el Gran Comendador del Supremo Consejo de Francia Adolfo Crémieux, se convirtió, desde aquella fecha, en la referencia señera de todos los Supremos Consejos regulares del mundo. Comienza con esta declaración: “La francmasonería proclama, como lo ha hecho desde su origen, la existencia de un Principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo”. El Credo masónico es que existe una causa primera, de la que son efecto el hombre y el universo.
En el mundo contemporáneo, si el Escocismo tiene un papel insustituible es por ser un sistema iniciático que trabaja glorificando un Principio trascendente. La invocación del Gran Arquitecto
del Universo da a los adeptos el sentimiento de participación en ceremonias que tienden hacia lo que está más allá de lo humano, ayudándolos a encontrar la plenitud del sentido de su vida. Sin ser una oración ni a un acto de fe, transforma el templo en un espacio sagrado y no sitúa en estado de receptividad interior. Esa invocación viene a completar las invocaciones a Sabiduría, Fuerza y Belleza: la Belleza alude a la espiritualidad, elevando la Sabiduría hasta lo maravilloso y enseñando a la fuerza el ritmo mesurado de la armonía.
El Escocismo no rechaza ningún sistema ni ninguna doctrina, sino que, como detalla el mismo manifiesto:

"La francmasonería recibe a todo profano, cualesquiera fueren sus opiniones
políticas o religiosas, de las que no tiene por qué preocuparse, siempre que sea
hombre libre y de buenas costumbres. A aquellos hombres para los que la religión
sea el consuelo supremo, les dice: cultivad vuestra religión sin inconvenientes,
seguid los dictados de vuestra conciencia”.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado confía a cada uno el definir a Dios como su conciencia se lo haga concebir, ya que toda creencia sincera tiene derecho al respeto. De ahí que su divisa sea: Deus meumque Jus (Dios y mi Derecho).
La vía escocesa, que integra la duda constructiva y la búsqueda de verdades universales veladas por símbolos, lleva al adepto hacia un cuestionamiento más amplio, que lleva a encontrar en el estudio de la Tradición el hilo de Ariadna que le conducirá fuera de las tinieblas, hacia la luz.
Del mismo modo que la Masonería escocesa proclama su espiritualidad, declara también su adhesión a la laicidad, como igualmente señala el Manifiesto de 1875: ”La Francmasonería no es una religión ni es un culto; por ello desea la instrucción laica”. Y el Manifiesto finaliza con la siguiente apoteosis: “Su doctrina completa se halla contenida en este bello mandamiento: ama a tu prójimo “. Es tan cierto como que nadie es propietario del amor ni tampoco del espíritu, ya que ambos pertenecen a lo universal.
Con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado no hallamos ante una espiritualidad laica que puede ser definida como la eternidad de hoy. Esta definición puede parecer paradójica, pero se aclara si se conoce la etimología del adjetivo “laico”, que procede del griego laicos: “Lo que pertenece al pueblo, a la gente”.
Hay que recordar que “el pueblo” designaba a la población del mundo antiguo conocido en otro tiempo; al conjunto de la humanidad. El sinónimo latino de laico es “universal”, por lo que es el Rito más practicado en el mundo, se comprenderá así mejor el valor de la expresión “espiritualidad laica”. Y, como todos sabemos, el universalismo laico es lo opuesto de la intolerancia que caracteriza al anticlericalismo, al totalitarismo, al integrismo y al fundamentalismo. Ser laico en este sentido significa que el Rito está abierto a todos los hombres de buena voluntad, creyentes o no creyentes, que vivan en armonía bajo los auspicios de la verdadera espiritualidad. Es adogmático para evitar caer en la trampa del dogmatismo.
Dejo la última palabra a un hombre de iglesia que se encontraría muy cómodo en el seno del Escocismo. Se trata del pastor Tommy Falot, que declara:
"Sólo Dios es laico. El hombre sufre enfermedades religiosas clericalmente transmisibles”.

viernes, 28 de marzo de 2008

RITO ESCOCÉS TRI-PARTIDO: ¿CUÁL REGULARIDAD?

San Andrés de Escocia

Por Iván Herrera Michel, 33º
El panorama mundial de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Masonería universal se caracteriza por poseer tres grandes grupos que se repelen entre sí. Un cuarto colectivo crece rapidamente al margen del cisma antifraternal.
Todos ellos formados por Potencias que se derivan de las fundadas por el Conde Grace - Tilly en los Estados Unidos de América, Francia e Italia, y presumiblemente en España, a comienzos del siglo XIX. Los últimos, en desarrollo de poderes otorgados por el primer Supremo Consejo fundado en USA en 1801.
Es una situación difícil de explicar a la luz de los principios tutelares de la Orden, pero que curiosamente se soluciona de un tajo llamando “irregulares” a los otros y recomendando el no relacionamiento con ellos.
Primer Grupo: La Maternidad Subordinante
El intervensionismo en los asuntos Masónicos de otros países imponiendo condiciones subordinantes es muy de la estirpe anglosajona de entender las relaciones entre las Potencias Masónicas.
Así ha procedido el Supremo Consejo para el Sur de USA con la Masonería de otros países de Europa y América. Por ejemplo, entre otros, con la de Francia en 1965 cuando con un solo plumazo rompió relaciones con el Supremo Conseil de France (Supremo Consejo de Francia), fundado en 1805, para “reconocer” a un nuevo cuerpo denominado Supremo Conseil pour la France (Supremo Consejo para Francia), fundado en 1964 al retirarse el Soberano Gran Comendador Riandey junto con 800 Masones del anterior, a quienes se les impuso condiciones de subordinación como prerrequisitos para su “reconocimiento” como “Regular” en la Conferencia Mundial de Supremos Consejos celebrada en 1975 en Indianápolis (USA) en donde además se le proclamó, contra todo rigor histórico, como el legitimo heredero de aquel fundado en París en 1804.
Este novel Supremo Consejo Para Francia trabaja con la Gran Logia Nacional de Francia, que es la reconocida como “Regular” en los términos de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Sus 35.000 miembros no están autorizados para visitar las otras Obediencias francesas y no aceptan visitas de Masonas.
De ahí en adelante, ambas Potencias francesas se reclaman como la original de 1804 en abierta rivalidad con el Supremo Conseil, Gran Collège du Rite Ecossais Ansíen et Accepté du Grand Orient de France (Supremo Consejo, Gran Colegio del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Gran Oriente de Francia) que también reclama tal condición. La programación de esta última Potencia del bicentenario del escocismo en Francia incluyó de enero a diciembre del año 2004 coloquios sobre el Rito en Lyon, Toulouse, Bordeaux, Marsella, Paris, Arras, Metz, Rouen, Clemont Ferrand y las Antillas y Guyana.
Para justificar su supremacía, el Supremo Consejo para el Sur de USA siempre aduce la misma justificación: “El del Sur de USA es el Supremo Consejo Madre del mundo”. Así lo proclama a los cuatro vientos en sus membretes, publicaciones y documentos oficiales, e impuso al grupo que lidera, en la XIV Conferencia Internacional de Supremos Consejos celebrada en México D. F., en 1990, estableciéndose la “Regularidad” escocista de esta forma. Sobra aclarar que la decisión solo tiene fuerza vinculante para esa comunidad escocista y no para ningún otro Supremo Consejo del mundo.
En México se acordó, para cumplimiento, de los Supremos consejos miembros una Addenda de diez “Criterios Fundamentales para el Reconocimiento de la Regularidad de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Francmasonería”, los cuales son los mismos que en 1857 acordó unilateralmente el Supremo Consejo para la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos.
Esos “Criterios” para determinar la “Regularidad Escocista” son del siguiente tenor:
1.- La Masonería Simbólica, que consta de los Grados de Aprendiz,
Compañero y Maestro Masón, y está gobernada por las Grandes
Logias Soberanas, es independiente de la Masonería del Rito Escocés y no está sujeta a ningún Oficial o Cuerpo de dicho Rito.
2.- Sólo las Grandes Logias pueden determinar lo que es o no es legítimo y Regular en la Masonería Simbólica.
3.- El Rito Escocés Antiguo y Aceptado comprende un total de Treinta Grados, complementarios pero no superiores a los tres Grados de la Masonería Simbólica, y el Gobierno de los mismos corresponde exclusivamente al Supremo Consejo.
4.- Los Supremos Consejos Regulares y legítimos solo pueden formarse por autoridad, directa o indirecta, derivada del Supremo Consejo del Grado 33º, Consejo Madre del Mundo, establecido bajo las Grandes Constituciones de 1786, en Charleston, Carolina del Sur, en el año de 1801 (e:.v:.).
5.- Los Supremos Consejos deberán estar integrados exclusivamente por Maestros Masones activos, pertenecientes a Logias Simbólicas Regulares. En consecuencia, la pérdida de la Regularidad Simbólica afecta la Regularidad en el Escocismo.
6.- Los Cuerpos Masónicos Regulares no pueden Regularizar, mediante tratado o fusión, a ningún Cuerpo Masónico Irregular.
7.- A nivel individual, los Masones que han incurrido en este tipo de Irregularidad, pueden ser Regularizados por un Cuerpo Masónico Regular si cumplen con los Estatutos adoptados por el Gran Cuerpo Gobernante Regular.
8.- Un Supremo Consejo de la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado no tiene facultades para abrogar o ignorar ningún "Landmark" o Principio de la Masonería Simbólica.
9.- En la Masonería Escocista no puede existir Autoridad superior a la del Supremo Consejo, y ningún Cuerpo podrá imponerle restricciones, lo que ha sido determinado de acuerdo con las Grandes Constituciones de 1786.
10.- La Regularidad de un Supremo Consejo se ve afectada si declina alguno de sus poderes soberanos, o si condesciende a cualquier condición que se le imponga como prerrequisito para ser reconocido
De esta manera, se ha ido conformando un grupo de Supremos Consejos que entre ellos se “reconocen” como
“Regulares”, y que utilizan esos reconocimientos en sus respectivos
países con el artificio de que son “la prueba irrefutable de que todos
los Supremos Consejos del mundo” los tienen como tales.
Con estos documentos y el slogan de que la “Regularidad del Simbolismo determina la del Escocismo” participan con espíritu de cuerpo en las elecciones de las Grandes Logias “Regulares” (usamos el término en su significado subordinante anglosajón) y se apoderan de los cargos directivos de sus confederaciones, entre ellas, en Colombia, los de la Confederación Masónica Colombiana (CMC).
Todo esto paralelo con la continua agresión hacia los otros Supremos Consejos a los que siempre se refieren como “Irregulares y espurios”. A esta congregación pertenece el “Supremo Consejo Colombiano del Grado 33º”, y a ella solo asisten Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. masculinos.
Los Supremos Consejos de este primer grupo de Supremos Consejos que gustan en denominarse “Regulares” igualmente se reúnen en subgrupos continentales en donde estudian a la luz de sus políticas fuertes los problemas de su región. Así, por ejemplo, Del 27 al 30 de mayo del año 2007 se reunió en el Hotel Hilton de la ciudad de Roma, Italia, la “Conferencia de Soberanos Grandes Comendadores de los Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. de Europa y Países Asociados” con la presencia de 28 delegaciones y 22 Soberanos Grandes Comendadores, entre ellos el del Supremo Consejo para la Jurisdicción Sur de Estados Unidos. El tema puesto a consideración para la convocatoria era el muy sensible de las “Relaciones de los Supremos Consejos con las Grandes Logias” y luego de los debates correspondientes se aprobó la siguiente Declaración:
“Los siguientes principios, ya mencionados en las Grandes Constituciones de 1786, se reconfirman:
- El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se compone de 33 Grados
- Un Supremo Consejo no puede bajo ninguna circunstancia, ser creado a partir de una Obediencia Simbólica, esta creación es una prerrogativa de los Soberanos Grandes Inspectores Generales (Articulo II de las Grandes Constituciones de 1786).
- Solo puede existir un solo Supremo Consejo por cada nación, reino o imperio (Articulo V.3.ii de las Grandes Constituciones de 1786).
- Solo puede ser miembro de un Supremo Consejo un Masón “Regular”.
- En el caso de que la práctica de los tres primeros Grados del Rito este a cargo de una Obediencia Simbólica, es deseable que las relaciones entre un Supremo Consejo y la Obediencia Simbólica estén establecidas con claridad.
- Esto significa igualmente, que en un país determinado el Supremo Consejo y la Obediencia Simbólica son instituciones soberanas que dirigen con autonomía los Grados de los cuales son responsables. Ninguno de los dos puede interferir en las actividades del otro.”
La “Conferencia de Soberanos Grandes Comendadores de los Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. de Europa y Países Asociados” igualmente reestructuró en esa oportunidad la “Comisión de los Cuatro” creada en la reunión de Estambul de 1992 para examinar la situación creada cuando se desee fundar un Supremo Consejo. En esta ocasión la integran el Soberano Grandes Comendador de Supremo Consejo de Turquía que pertenece a este grupo de Potencias escocistas, quien la presidirá, y los de los Supremos Consejos “Regulares” de Austria, España y Togo.
Además de lo anterior, se acordó que las próximas citas serán en Atenas, en 2009, y en Madrid, en 2011.Tres días antes de la Conferencia, el 24 de mayo, la Gran Logia de España rompió relaciones con el Supremo Consejo de España, presidido, por el IPH:. Ramón Torres, a quien de paso se le irradió, prohibiendo a sus miembros participar en cualquier actividad jurisdiccionada e ese Supremo Consejo. Ambos cuerpos Masónicos se defienden como “Regulares”.
Segundo Grupo: Más de lo Mismo, pero Apartado.
La práctica secesionista adoptada como norma de relacionamiento por el primer grupo de Supremos Consejos mencionados, ha creado por reacción otro grupo de que se reúne anualmente y que no quieren saber nada del de la Jurisdicción Sur de USA. La mala noticia es que el Supremo Conseil de France (Supremo Consejo de Francia), de conformación masculina, que nutre sus Columnas con Maestros Masones de la Grande Loge de France (Gran Logia de Francia) fundada en 1894 y también masculina, pretende en esta segunda comunidad escocista desempeñar el mismo rol que le critica al del Sur de USA.
Es decir, el de poseer el derecho de dictar un canon Masónico universal y con base en él determinar que Supremo Consejo es “Regular” y cual no lo es, basado en su propia interpretación de las “Tradiciones Masónicas”.
La Gran Logia de Francia posee alrededor de 25.000 miembros activos repartidos en 760 Logia y fue fundada en 1896 como consecuencia de la inconformidad que en algunas Logias se había generado por la Iniciación Masónica de la periodista y destacada intelectual María Deraisme, cofundadora con el Dr. George Martín de la Orden Masónica Internacional Mixta El Derecho Humano, y practica en exclusividad desde sus inicios el R:. E:. A:. y A:. y sus trabajos están dedicados obligatoriamente a la gloria del Gran Arquitecto del Universo. Rechaza el acceso a sus Tenidas ordinarias de las Masonas pero las invita ocasionalmente a las Blancas. No cuenta con un pensamiento Masónico progresista pero tampoco está reconocida como “Regular” por la Gran Logia Unida de Londres ni por la Masonería anglosajona de USA que solo reconocen como tal en el país galo a la “Gran Logia Nacional de Francia”. A este segundo grupo asiste el “Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia”, fundado en 1833, a cuyas reuniones, al igual que a las del anterior, solo tienen cabida Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. de exclusiva conformación masculina.
Tercer Grupo: El Respeto al Otro.
Un tercer conglomerado de Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. se ha venido reuniendo desde 1976 con un espíritu mucho más liberal y progresista. En él, el Supremo Consejo del Gran Oriente de Francia (actualmente con 47.000 miembros en 1.050 Logias jurisdicciondas) que es la Potencia Masónica que le dio Carta Constitutiva al “Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia”, fundado en 1833, posee un gran peso moral.
El Encuentro Internacional N° XIX de este grupo, se celebró en Ginebra, Suiza, en el mes de abril de 2005 y a ellas asistieron en igualdad de condiciones Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. de conformación mixta y masculina. La más reciente tuvo como escenario a Roma del 25 al 27 de mayo de 2007 actuando como anfitrión el “Supremo Consiglio Della Masonería di Rito Scozzese Antico ed Accettato per L`Italia” heredero directo del “Supremo Consejo de Italia” fundado en Milán el 16 de marzo de 1805 por el Conde Grace – Tilly y de conformación mixta, y la próxima tendrá como escenario a Marruecos en el año 2009.
Este grupo gusta de identificarse como Masonería Liberal. En su XVIIº Encuentro Internacional de Altos Grados Escocistas llevado a cabo en la ciudad de Ginebra, Suiza, en el mes de mayo del año 2005, este tercer grupo de Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. del mundo promulgó un documento mediante el cual se pretende adaptar el espíritu y la redacción de la reunión de Lausana de 1875 a los tiempos actuales, y además guiar en lo sucesivo las relaciones diplomáticas escocistas sin exclusiones ni la voluntad de ninguno de ellos de imponer una línea obligatoria o una supremacía subordinante.
De esta manera se busca derribar las barreras heredadas de la historia. Ya en el XVIº encuentro celebrado en Nueva York, teniendo como anfitrión al Supremo Consejo OMEGA para los Estados Unidos de América, en mayo del año 2003 se había reflexionado sobre si la tradición y la modernidad deben ser mirado como alternativa o como un compromiso compatible con la iniciación progresiva que ofrece el Escocismo. Y la cita de Ginebra se presenta como una oportunidad para una reflexión profunda sobre las bases fundamentales del R:. E:. A:. y A:.. De hecho, la reunión de Lausana de 1875 indicó para su época los principios generales que gobernaron el paisaje Escocista internacional por un largo periodo.
En esta última ocasión se aprobó simultáneamente en idiomas inglés, francés, italiano, español, turco, griego, holandés, húngaro, portugués y alemán un texto actualizado cuya versión oficial en español es del siguiente tenor:
DECLARACIÓN DE GINEBRA PREÁMBULO
Las Jurisdicciones de los Altos Grados Escoceses reunidas en Ginebra del 5 al 8 de mayo de 2005, en el marco de su 18° Encuentro Escocés Internacional, consideraron que ha llegado el momento de marcar una nueva etapa tras la Declaración hecha en Lausana hace ya 130 años en un contexto Masónico internacional diferente.
Ellas se refieren, no obstante, a este texto fundador dado que él permite afirmar particularmente la perennidad y la universalidad de los principios masónicos. En 1875 el mundo estaba dominado por Europa. El Siglo XIX estaba, por otro lado, marcado por el triunfo de las nacionalidades y el apogeo de los Estados-Naciones, encerrados en unas fronteras celosamente protegidas. Al mismo tiempo, las ideas de las Luces, de universalismo, de humanismo y de progreso se estaban difundiendo en el continente, provocando como consecuencia, en ciertos países, una oposición a la modernidad social, política y religiosa. En este comienzo del Siglo XXI, el mundo ha cambiado.
Parece desprovisto de sentido, es decir, de significación intelectual y de orientación moral. Los encerramientos que eran las fronteras nacionales han cedido ampliamente el lugar a nuevos conjuntos regionales y a una mundialización económica, frecuentemente generadoras de desigualdades y no de un universalismo respetuoso del hombre y de su entorno.
La duda, incluso la sospecha, han remplazado la esperanza en un futuro mejor. La tiranía de una inmediatez omnipresente, no nos permite tomar la distancia necesaria para conocer el pasado y enfocar el porvenir. El resurgimiento de los clericalismos, de los integrismos y de los fanatismos, es portador de incomprensión y de violencia.
Los Francmasones, ¿debemos, por lo tanto, renunciar a los conocimientos adquiridos y a los espacios conquistados por nuestros mayores, a los combates de hoy y a las esperanzas del mañana? Esto sería un profundo error. A las Jurisdicciones firmantes de la presente Declaración, también les pareció deseable elaborar un texto fundador, testimonio de una nueva época y que tenga valor de referencia para una acción común y futura.
***
1. Las Jurisdicciones de los Altos Grados Escoceses, reunidas este día, 7 de mayo de 6005 en el Cenit de Ginebra, reafirman solemnemente y con fuerza, su plena y entera adhesión a los principios fundamentales de la Orden. Luego de haber deliberado acerca de su vocación contemporánea, de su carácter específico y del contexto en el cual ellas practican la progresión iniciática, dos siglos después de la creación del Rito en el linaje de la Francmasonería universal, ellas ponen el acento sobre el respeto de la dignidad humana, la recepción en su seno de todo masón de reconocida probidad, sin discriminación, ni distinción de carácter étnico, político, filosófico o religioso.
2. Su tradición está fundada sobre un método Masónico que pasa por un simbolismo, enseñado y vivido, no impuesto, sino sugerido. Este simbolismo constituye el lenguaje común que permite una reflexión sobre el devenir humano. Esta, superando los encerramientos, las barreras ideológicas, los postulados doctrinarios, se sitúa en una perspectiva ilimitada de búsqueda.
3. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el más ampliamente utilizado en el mundo. Es una corriente iniciática, tradicional y universal que comprende 30 Altos Grados. Está fundada sobre la fraternidad, la justicia y el espíritu de la caballería.
4. El Rito es administrado por Jurisdicciones soberanas e independientes que ejercen sus competencias sobre los grados posteriores a aquél iniciático simbólico de Maestro Masón. A través de su práctica, el rito contribuye, también, a crear lazos entre las diferentes culturas y civilizaciones.
5. El rito agrega a su dimensión internacional, el universalismo de sus principios fundados sobre un humanismo preocupado por colocar al ser humano en el centro de sus reflexiones y de sus acciones.
6. El rito, rechazando todo dogma o ideología limitante, afirma le necesidad de la libertad de conciencia, única capaz de desarrollar una libre espiritualidad accesible a través de una constante búsqueda de la verdad.
7. El rito ambiciona, a través de su principio de perfeccionamiento progresivo del masón, un trabajo de búsqueda sobre sí mismo, a través del método iniciático, al cual se agrega la voluntad de obrar sin descanso por la felicidad de la humanidad y de realizar su emancipación intelectual y moral.
Volviendo a Francia, tenemos que allí las dos instituciones Masónicas de mayor antigüedad y tradición son el Gran Oriente de Francia, que es la Gran Logia más antigua del mundo ya que fue fundada en 1773, pero remonta su historia hasta el año 1728, y el Supremo Consejo del Gran Colegio de Ritos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Gran Oriente de Francia, fundado por el Conde Grace – Tilly en el año 1804, de conformación masculina pero que acepta las visitas de Masonas escocistas.
El Supremo Consejo del Gran Colegio de Ritos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Gran Oriente de Francia, es directo sucesor del creado en 1804, y es considerado por tal motivo como el segundo en el mundo y el primero en Europa, por lo tanto, legítimo depositario de la tradición del Rito y órgano de conservación de su memoria.
Después del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de USA es el que mayor número de miembros posee en el mundo los cuales trabajan en 365 cámaras de diferentes Grados.
Por su parte, el Supremo Consejo de Francia resultó de una escisión que sufrió el Gran Oriente de Francia en 1805 como resultado de la inconformidad que un grupo de Masones con respecto a los términos del Concordato firmado el 5 de diciembre de 1805 entre el Gran Oriente de Francia y la Gran Logia General Escocesa y sus Cámaras subordinadas tienen la obligación de invocar en sus trabajos al Gran Arquitecto del Universo frente a un volumen de la ley sagrada.
Desde los años 70s del siglo XX, después de su declaratoria como irregular por parte del Supremo Consejo del Sur de USA, promueve y propicia diálogos internacionales de altos Grados escocistas. Cuenta con la mitad de miembros del Supremo Consejo del Gran Oriente de Francia. A estos dos Supremos Consejos franceses, por razones políticas Napoleón I les impuso que se unieran durante los años 1813 y 1814. Nunca más mantuvieran relacionamientos Masónicos, y se encontraban distanciados en el año 1851 cuando el Gran Oriente de Francia le expide Carta Patente al Gran Oriente y Supremo Consejo Neogranadino como respuesta a la solicitud que esta Potencia le hiciera el 4 de Septiembre de 1835 invitándola a conocer más ampliamente sus títulos constitutivos.
Estos son los tres subconjuntos internacionales más importantes en que se divide la Masonería que practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en el mundo, y, en este escenario, los Supremos Consejos liderados por los del Sur del USA y por el de Francia no se visitan entre sí, se autodenominan “Regulares” y no visitan a los que tienen relaciones con el Gran Oriente de Francia para no “Irregularizarse”, y a los de este último no los reciben en los dos primeros. Pero eso sí, todos tienen planteado con diferentes formulaciones y respuestas el desafío que implica la discriminación sexista en el escocismo.
Un Cuarto Grupo: El Femenino
Por su lado, y desde la década de los 60s del siglo XX están desarrollándose rápidamente los Supremos Consejos exclusivamente Femeninos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, como el de Francia, por ejemplo, fundado el 19 de abril de 1970, así como el de la Confederación Helvética, el de Bélgica, el de Italia, el de la Order of Ancient Free and Accepted Masonry en Inglaterra, etc.
El punto de inicio de este escocismo esencialmente femenino lo constituyó la creación en París, Francia, de una Logia de Perfección con tal fin, el 18 de octubre de 1965, por parte del Supremo Consejo Británico, que se denominó “Resurrección” Nº 4, la cual fue formalmente instalada el día 22 de noviembre del mismo año, y se reunía inicialmente en un Templo situado en el 71 bis, Rue La Condamine, de esa ciudad.
En desarrollo de este vigor, el Supremo Consejo Femenino de Francia ha adoptado para la expansión de los Altos Grados Escocistas en el mundo la misma formula de la que se ha valido la Gran Logia Femenina de ese país, al crear el 12 de marzo de 1978 una Logia itinerante denominada “La Rose des Vents” (La Rosa de los Vientos), que se dedica a la iniciación de mujeres en todo el planeta y a su posterior Aumento de Salario y Exaltación, para luego de completar un mínimo de tres Logias nacionales Instalar una Gran Logia Femenina. En el caso del escocismo el Supremo Consejo Femenino de Francia constituyó el Taller de Perfección “Porte L´Univers” (Puerta del Universo) y el Capítulo “Rosa Universalis” (Rosas Universales) en el año 2002, los cuales han concedido Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado a Masonas iniciadas en Logias Femeninas de Portugal, España, Togo, Camerún, Congo, Gabón, Chile, Venezuela, México, etc. La intención es llegar progresivamente en cada nación a un mínimo de nueve Inspectoras Generales de la Orden, del Grado 33, para instalar en debida forma un nuevo Supremo Consejo Femenino.
Últimamente, al desclasificarse los archivos Masónicos, confiscados por las autoridades soviéticas durante la guerra fría en Rumania, han aparecido algunas fotografías tomadas en 1922 en Bucarest que muestran Masonas con las decoraciones distintivas del Grado 18 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Aún no existen datos concluyentes acerca de sí esas Masonas rumanas pertenecían a un Supremo Consejo femenino o uno mixto.
Mientras se da la expansión escocista femenina, en los dos grupos de Supremos Consejos exclusivamente masculinos se tiene cono norma de conducta no mencionar la existencia de Supremos Consejos femeninos.
Es curiosa – por decir lo menos - la forma como algunos Masones entienden los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad.