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viernes, 22 de enero de 2010

MASONERÍA EN LA HISTORIA DE MÉXICO

La masonería llega al México colonial en la segunda mitad del siglo XVIII de la mano de emigrantes franceses asentados en la capital, quienes serán acusados y condenados por la Inquisición local. De igual modo, aún sin sustento documental, es muy probable que existiesen logias itinerantes en el seno del ejército realista español destacado en la Nueva España. A su vez, es muy posible que en el movimiento criollo primero autonomista y posteriormente independentista, existieran masones, vinculados a la Orden a través de las ideas ilustradas de finales del siglo XVIII. Sin embargo, historiadores masones y no masones de la talla de León Zeldis Mendel y José Antonio Ferrer Benimeli, han apuntado reiteradamente que la masonería latinoamericana ha construido su propia mitología, alejándose de la cientificidad que tal empresa requiere.

La confusión entre Sociedades patrióticas latinoamericanas y logias masónicas es tentadora, ya que a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la estructura operativa de ambas es muy parecida, tal como lo apunta la historiadora Virginia Guedea.
José María Mateos, prominente político liberal, es quien afirma en el año de 1884, la pertenencia a la masonería de ilustres autonomistas e independentistas como Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón e Ignacio Allende [cita requerida].

Según Mateos, quienes pronto echarían a andar el movimiento que desembocaría en la independencia de México, fueron iniciados en la calle de Las Ratas Nº4 (hoy Bolívar Nº73), en la logia que allí funcionaba, "Arquitectura moral". Lo cierto es que nunca se ha podido probar documentalmente siquiera la existencia de dicha logia. De igual modo, no está probado que importantes líderes independentistas como el mencionado Miguel Hidalgo y José María Morelos fuesen masones. Por el contrario, sin ser definitivas, las débiles pruebas documentales existentes apuntan a que posiblemente el primer gobernante del México independiente, el emperador Agustín de Iturbide, así como el fraile dominico fray Servando Teresa de Mier sí fuesen masones. En los juicios que la Inquisición emprendió contra los autonomistas e independentistas, el cargo de pertenencia a la masonería era común, ya que garantizaba la imposibilidad de probar la inocencia del acusado, dado el carácter clandestino de la Orden. Así, los archivos de la Inquisición no hacen si no aumentar la incertidumbre sobre el tema.

A partir de la independencia en el año de 1821, buena parte de los gobernantes de México, hasta 1982, presumiblemente pertenecieron a la masonería. Apenas se produjo la independencia política, las pocas logias existentes salieron a la luz, multiplicándose rápidamente. Con la llegada oficial del agente y ministro plenipotenciario estadounidense Joel R. Poinsett, la naciente masonería mexicana se divide en dos corrientes políticas nunca definidas del todo. Poinsett promueve la creación de logias del Rito York, proclives a los intereses estadounidenses. Frente a la materialización de la doctrina intervencionista del Destino manifiesto estadounidense, se oponen los masones más conservadores, reunidos en la incipiente Logia Escocesa del entonces joven Rito Escocés Antiguo y Aceptado, encabezada por el médico barcelonés del último virrey, Manuel Codorniu Ferreras, a través de su periódico "El Sol".

Así, alrededor de las logias yorkinas se reunirán los masones cercanos al liberalismo estadounidense, al tiempo que quienes posteriormente serán nombrados "conservadores", permanecerán cercanos a las logias escocesas herederas del liberalismo español. Al poco tiempo, los masones que no veían con total simpatía ninguna de las alternativas existentes, optaron por una tercera vía consistente en la fundación, en el año de 1825, de un rito de corte nacionalista que fue el Rito Nacional Mexicano, cuyos integrantes pretendían la creación de un modelo político y de gobierno propio de México.

Cabe advertir que esta definición político-ritualística ha sido muy poco estudiada. Las últimas investigaciones apuntan a una etiqueta político masónica ambigua, dado que la existencia formal de partidos políticos, así como la propia consolidación de las instituciones masónicas, no se materializarían en México si no hasta avanzado el siglo XIX.

Al llegar al país el emperador Maximiliano I de México en 1864, una comisión del Grado 33°, y miembros del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se entrevistaron con él, a fin de ofrecerle el título de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo y Gran Maestro de la Orden. El monarca acogió benévolamente la comisión pero declinó los cargos, no obstante consintió en que se le proclamara Gran Patrono o Protector de la Orden, títulos que de ninguna manera implicaban pertenencia a la masonería. En cambio, nombró a dos caballeros de su corte, poseedores de toda su confianza, para que le representaran en los Altos Cuerpos. Estos caballeros fueron iniciados y elevados al Grado 33° con extrema rapidez por el Supremo Consejo.
Durante la ocupación militar francesa que sostuvo a Maximiliano I en el trono, arribaron a México diversas logias militares francesas dependientes del Gran Oriente de Francia, mismas que se disolvieron al tornar las tropas a su patria. Es muy probable que estas logias itinerantes trabajasen en el Rito Francés, pero dada su condición de tropas invasoras finalmente derrotadas, no dejaron huella ritualística alguna. En el museo masónico del Gran Oriente de Francia se conserva el estandarte de una de estas logias. El Emperador Maximiliano, junto con los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron juzgados por el delito de Traición a la Patria y condenados a morir fusilados, sentencia que se cumplió el 19 de junio de 1867 sin que mediara orden en contra del presidente Benito Juárez, a pesar de las múltiples peticiones de clemencia emitidas por diversas personalidades políticas, intelectuales y artísticas, tanto de Europa como de América.

La pertenencia a la masonería de Maximiliano I nunca ha sido probada, aunque a partir de la hipótesis de su pertenencia a la Orden se desarrolla la curiosa leyenda de Justo Armas. Por el contrario, a pesar del talente profundamente liberal de los gobiernos de Maximiliano, tanto como virrey en el reino Lombardo-Véneto, o como emperador en México, los miembros de la familia Habsburgo en la línea sucesoria de la corona austriaca no podían ser masones de ninguna manera. Esto era así ya que la utilización del distintivo de "emperador" de la corona austriaca requería la expresa aprobación del Papa romano.

Maximiliano sólo renunció a la línea sucesoria austriaca en el momento de aceptar la corona de México. Este hecho de capital importancia política, no niega que los emperadores austriacos de reconocida tradición liberal, no fuesen protectores discretos de la masonería, sin ser ellos mismos masones. Otro dato importante contradice su pertenencia a la Orden; cuando estuvo preso en la ciudad de Querétaro pendiente del juicio sumario, fue visitado por el general republicano de origen alemán, Carlos von Gagern, quien en repetidas ocasiones se identificó como masón según los usos y costumbres de la Orden. Von Gagern afirma que a pesar de ello, en ningún momento Maximiliano le dio indicios de pertenecer a la masonería.
Tomado de WILKIPEDIA.

domingo, 3 de enero de 2010

EL AÑO NUEVO... FELIZ AÑO NUEVO 2010

Por Q:.H:. Gerardo Bouroncle Mc Evoy

El Año Nuevo comenzó a festejarse el 1 de enero hace relativamente poco tiempo; fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso el 4 de Octubre 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario en vigencia, que sustituyó al juliano. Luego, poco a poco, las restantes naciones lo incorporaron como los rusos por ejemplo que fueron los últimos en 1917; y así también se aceptó en todo el mundo que el año comenzara el 1 de enero y no el 21 de marzo o el 1 de abril, como solía serlo en los viejos tiempos. Según el calendario gregoriano, el próximo 1 de enero comenzará el año 2010; pero como se estructuró sobre un error de cálculo cometido por el monje Dionisio el Exiguo (llamado también Dionisio el Enano) al fijar entre cuatro y cinco años antes el comienzo de la era cristiana, la fecha sería otra.

Resultó que Dionisio no soportaba la idea de contar los años desde la asunción al trono del emperador Diocleciano, dado que éste había perseguido con furia a los cristianos, y aprovechó el nuevo calendario para hacerlo a partir del nacimiento de Jesús.

Tras establecer que el Jesucristo había nacido el 25 de diciembre del año 753 "ab urbe condita" es decir, desde la fundación de Roma; decidió que el año uno de nuestra era coincidiera con el 754 AUC, sin percatarse que para entonces la muerte de Herodes llevaba cuatro años de ocurrida. Ahí fue que surgió la pregunta: ¿cómo pudo Herodes mandar a degollar al Mesías en la matanza de inocentes, si él mismo ya estaba muerto?

El recálculo denunció el error pero el calendario gregoriano siguió tal cual.Nuevos estudios basados en lo estimado en el siglo XVI por el astrónomo Johann Kepler, en función de la aparición de la estrella de Belén que en realidad es una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno en el signo de Piscis; llevaron a proponer que Jesús habría nacido a mediados de septiembre del año 7 y no en diciembre del año 1.

Esto significa que el próximo 31 de diciembre no habría que brindar por el año 2010, que ya pasó, sino por el año nuevo 2017.

Lo dicho no tiene demasiada relevancia, si se observa que otros pueblos -que en lo civil se manejan con el calendario gregoriano- celebran su año nuevo en otras fechas, en función de sus propias tradiciones históricas o religiosas.Por ejemplo, el Año Nuevo chino comienza entre enero y febrero con la primera Luna nueva de Acuario; el Rosh Hashanáh (cabeza de año) judío empieza en el mes de Tisri del calendario hebreo, que equivale a septiembre u octubre del gregoriano; y el Año Nuevo musulmán en el mes de Muharram que, como obedece a un calendario lunar, puede caer en cualquier mes gregoriano.

Respecto a los años, estos también son dispares: los chinos viven en el año 4707 del buey y el próximo 14 de febrero recibirán al año 4708 del tigre.Los judíos transitan el 5769, que establecieron a partir de la supuesta fecha del nacimiento de Adán; en tanto que los musulmanes, cuyo almanaque comienza con la huida de Mahoma a Medina en el año 622, le restan esta cifra al año gregoriano para saber en cuál viven: 1387.

En la ciudad de Buenos Aires, la ley 1550 promulgada en el 2004, instituyó el 21 de junio como año nuevo de los pueblos originarios, en función de que ellos lo celebran en el solsticio de invierno, y por tanto, ese día sus hijos quedan exceptuados de concurrir a clase.

Sin embargo, el comienzo del año astronómico o natural -basado en el ciclo de las estaciones- continúa siendo el equinoccio de primavera en el Norte (de otoño en el Sur), esto es, entre el 20 y el 21 de marzo, cuando el Sol "toca" el punto vernal y la rueda de las estaciones recomienza su vuelta.

En la misma fecha comienza también el año astrológico: entre el 20 y 21 de marzo el Sol "toca" el cero grado de Aries (o punto vernal) primer signo del zodíaco, para luego ir avanzando, cada treinta días, sobre cada uno de los restantes once signos. Entonces, ¿cuándo realmente empieza el año nuevo? Los astrólogos dicen que el año nuevo debería ser personal y que empieza cuando uno llega al mundo, es decir, el "día del cumpleaños".

OTROS FINES DE AÑO
Generalmente el fin de año en muchas religiones y culturas se da con el fin los ciclos solares, ya que en casi todas las religiones se le asigna al sol el máximo poder.

En las culturas prehispánicas la celebración de fin de año era cuando concluía el invierno e iniciaba la primavera. Para los chinos el Año Nuevo Chino no puede ser convertido a una fecha exacta del calendario gregoriano y puede ocurrir entre el 21 de enero o el 21 de febrero. Se basa en el calendario lunar utilizado tradicionalmente en China y la celebración cae en general, a la segunda luna llena, luego del solsticio de invierno boreal, que es el 21 de diciembre. El pueblo judío lleva otra cuenta, ya que no coincide con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el A.C. y D.C. Celebran su año nuevo con el "Rosh-hashanáh" y cae dentro del mes de septiembre o comienzo de octubre.


OTROS AÑOS NUEVOS
Algunos radicales ortodoxos celebran el 14 de enero al mantener el calendario juliano.La celebración del Año Nuevo Vietnamita, celebrado junto al Año Nuevo Chino.

El Año Nuevo Islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente fines de enero e inicios de febrero.La celebración del Año Nuevo Tibetano se celebra entre enero y marzo.

La celebración del Año Nuevo Iraní es para el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

También la celebración del Bahaísmo se da en el equinoccio vernal, el 21 de marzo.

En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala se celebra entre el 13 y 15 de abril.Celebración del Año Nuevo Mapuche es entre el 21 y el 24 de junio, el "We tripantu".

Celebración del Año Nuevo Inca, el 24 de junio en el "Inti Raymi".Celebración del Año Nuevo Judío es generalmente en septiembre.

Celebración del Año Nuevo Etíope, el 11 de septiembre.

EL AÑO BISIESTO
La tierra no gira 365 días alrededor del sol como muchos piensan; en realidad lo hace cada 365 días y 6 horas aproximadamente, esto hace que después de cuatro años se han acumulado 24 horas al año(6x4=24) es decir un día más. Este día se añade para corregir el desfase que existe con la duración real de los años; o sea que cada cuatro años hay que sumarle un día más al calendario."

El año nuevo debe recibirse con una elevación del estado de conciencia y con un firme propósito de superación espiritual. No es exactamente a través de un ritual como conseguiremos este objetivo, sino con la armonía del hombre, la naturaleza y las energías del cosmos, que sólo proviene de una apropiada actitud mental y unidad con las fuerzas del cosmos".

sábado, 29 de agosto de 2009

FREEMASONRY AND REVOLUTION


Freemasonry and Revolution David Harrison Explores the Differing Masonic Factions in the French Revolution

It seems that during the eighteenth century, whenever there was a revolution, Freemasons were not far away. The American Revolution had many masons leading the cause and with the outbreak of the French Revolution in 1789, Freemasons were again leading various factions, with Louis Philippe II, Duke of Orleans, Grand Master of the Grand Orient, being prominent. But Freemasons were divided, their differing views and loyalties challenging not only the course of the Revolution, but the perception of Freemasonry in France and around the globe. Masonic symbolism featured prominently in revolutionary propaganda; in official pamphlets symbols like the All-Seeing Eye and the Plumb-Rule were used to portray the supposed enlightenment and justice brought about by the French Revolution.

The Enlightenment itself, brought to prominence by writers like the Freemason Voltaire, influenced the origins of the Revolution with works with masonic links, such as Thomas Paine’s The Rights of Man, being written in its support. The Revolution however, descended into violence and political turmoil, the enlightened road of liberty being a long and blood stained one, with an estimated 15,000-40,000 people being guillotined - the guillotine being named after Dr Joseph-Ignace Guillotine, physician, Assembly Member and Freemason. Louis Philippe, Duke of Orleans The Grand Master of the Grand Orient de France, Louis Philippe, Duke of Orleans, visited England frequently. He was friends with the Prince of Wales, who had also served as grand master of the English ‘Moderns’ Grand Lodge. Louis Philippe held liberal views and was despised by Marie Antoinette, the royal court being suspicious he was after the throne.
French politics was in desperate need of reform, the Estates-General, the representative assembly, consisted of the First Estate (the clergy), the Second Estate (the nobility) and the larger Third Estate (the common people, landowners, merchants and professionals). Agitation within the Third Estate mounted in 1789 when a group of liberals demanded change. At this time Louis Philippe led the liberal minority in the Second Estate. He subsequently led a small group of noblemen to join the Third Estate, which declared itself the National Assembly in June 1789. Louis Philippe became known as Philippe Egalite and medallions were minted with his image showing the title Pere du Peuple (father of the people). He became an obvious choice to replace the King, but his position was weak.

The King’s attempt to escape in June 1791 changed the position for constitutional monarchists and Louis Philippe voted to execute Louis XVI, perhaps in an effort to distance himself from the King and to save his own life. But Louis Philippe became implicated in a plot involving his son who planned to overthrow the revolutionary government and was guillotined November 1793. The Marquis de Lafayette The Marquis de Lafayette was a nobleman who also left the Second Estate to join the Third, securing his place as a leader of the Revolution. Despite the fact that they were both Freemasons, Lafayette and Louis Philippe were far from close.

Lafayette, previously involved in the American Revolution, subsequently embraced the French Revolution, supporting liberal reforms whilst remaining aware of the need of constitutional monarchy. He was elected vice-president of the National Assembly and head of the Paris Militia (later the National Guard) after pacifying the mob who had stormed the Bastille on 14 July 1789. Lafayette supported religious tolerance, freedom of the press and the gradual emancipation of slaves – his passion for the reforms being shown in his promotion of the Declaration of the Rights of Man and of the Citizen which was adopted by the National Constituent Assembly in August 1789.

Lafayette’s devotion to reform and the Revolution did not stop him from gaining critics, one being Freemason Jean-Paul Marat. As a nobleman and a monarchist, Lafayette was open to criticism and his actions in ordering the National Guard to open fire on a mob in Paris in July 1791 escalated feelings against him. He was declared a traitor by the Assembly in August 1792 after rumours of his planning to march on Paris to overthrow the revolutionary government. Lafayette, who had been in command of armed forces preparing to attack Austria, took refuge in Liège where he was subsequently imprisoned for five years despite the call of the United States for his release. He was freed in 1797 but Napoleon blocked his return to France until 1799. Despite his hardships, Lafayette always remained a liberal and a supporter of the rights of man. Jean-Paul Marat Marat was a physician who had visited England in the early 1770s, and it was during this visit that he was made a Freemason in London, with a Grand Lodge certificate of his membership being issued on 15 July 1774. He held staunch liberal views and wrote the ground breaking Chains of Slavery, published in Newcastle in 1774. He returned to France, where he worked as a physician.

On the eve of the Revolution he wanted to influence the progression of the Third Estate, and published pamphlets and newspapers constantly criticising those in power. He was nearly arrested for his belligerent campaign against fellow Freemason Lafayette. His views became so embittered, attacking the powerful and criticising the National Constituent Assembly, that he had to go into hiding in the cellars and catacombs of Paris.

After the revolutionary Paris Commune had started an insurrection on 10 August 1792, the Legislative Assembly which had been formed in support of constitutional monarchy, collapsed and Louis XVI was imprisoned.

The Legislative Assembly was dominated by the Girondins, liberal republicans who included such free thinkers as Thomas Paine. However, their cautious stance on the execution of the King sealed their fate as ‘royalists’. The radical Jacobins took control and a list of opponents was drawn up. Marat came out of hiding and was elected to the National Convention. He bitterly attacked opponents of radical republicanism, especially the Girondin faction, his fierce propaganda being used by radicals such as Robespierre. The Girondins collapsed in June 1793 and Marat had outlived his usefulness. He was assassinated by the Girondin Charlotte Corday the following month, stabbed while in his bath. She was incensed by the execution of Louis XVI. Marat’s death led to thousands of royalists and Girondins being executed. These three Freemasons all had a leading role in the development of the revolution, though they failed to work together and took different sides as the revolution developed.

Only Lafayette survived to see the restoration and the end of Napoleon, but he suffered sacrifices for his liberal views. Marat seems to have been overwhelmed with bitterness, attacking Lafayette for being a monarchist and being a member of the nobility. Louis Philippe, the Grand Master, seems to have been forever tainted with a desire to gain the throne for himself, voting to execute the king and even condemning his own son for the plot to march on Paris. The Bonapartes and Freemasonry Napoleon Bonaparte had been a supporter of the radical Jacobins, and rose swiftly through the ranks of the French military. He gained prominence after defeating a royalist insurrection in October 1795 and was swept into power in 1799 as First Consul, five years later crowning himself Emperor of the French. There is no evidence that Napoleon was a Freemason although four of his brothers were: Joseph who Napoleon made King of Naples and Sicily in 1806 and King of Spain in 1808; Louis, King of Holland in 1806; Jerome, King of Westphalia in 1807; and Lucien, Minister of the Interior. Napoleon placed his four brothers in prominent positions controlling masonry within the Empire: Joseph became Grand Master of the Grand Orient, and Louis, Deputy Grand Master.

Jerome was made Grand Master of the Grand Orient of Westphalia and Lucien was a member of the Grand Orient of France. This certainly suggests that Napoleon might have considered Freemasonry a potential threat to his rule.

Because of the involvement of Freemasons in the French Revolution, Freemasonry has become forever linked with revolutionary ideals with many modern writers suggesting that the Freemasons in France were behind the Revolution itself.

The differences behind these masonic figures suggests otherwise; it reflects the complexity of the Revolution and how different political ideas conflicted with personal ideals.

martes, 30 de septiembre de 2008

EL AÑO NUEVO JUDÍO: ROSH HASHANÁ

Esta noche, cuando salgan las primeras estrellas estará comenzando el nuevo año judío 5768. El punto de partida que conduce a esta fecha tan avanzada, es la creación del mundo, según el judaísmo, 3760 años antes de la era común.

El pueblo judío todo festeja la fecha, dondequiera que esté, pero indudablemente la atmósfera más singular se vive en Israel, de amplia mayoría judía, lo cual asegura que el ambiente de fiesta y nuevos comienzos se capte en la calle en general.
El saludo de shaná tová, que significa “buen año” y al que se le agrega a menudo umetuká, o sea “dulce”, es el más oído en toda conversación en Israel desde hace muchos días. El nuevo comienzo inunda la calle. El pueblo de Israel se prepara desde hace días para las fechas sagradas.
El nombre más conocido de la fiesta de año nuevo es Rosh Hashaná, que literalmente traducido significa “la cabeza del año”. En realidad, año nuevo es el comienzo de un periodo de diez días, que finaliza con Iom Kipur, o el Día del Perdón —el más sagrado del año judío— conocidos como Iamim Noraim (los días terribles), durante los cuales, según la tradición, Dios decide si inscribir a cada uno en el libro de la vida.

Pero la fiesta tiene no sólo el aspecto religioso, sino también el familiar, el más colorido, el popular, por lo cual uno de los elementos más tradicionales es la cena familiar de Rosh Hashaná.
Y aquí aparecen las tradiciones principales, aunque hay alimentos que varían según el origen de cada colectividad.

Lo más típico es la manzana con miel, así como otros tipos de alimentos dulces, para que haya, por supuesto, un año dulce, y para que el nuevo año depare buenas noticias. Por eso también se coloca en la mesa —y se bendice— la granada, en cuyo interior hay gran cantidad de semillas que a veces se sirven separadas y simbolizan la abundancia.

En la mesa suele aparecer un pescado entero, con cabeza y todo —para desagrado de muchos niños, en general— a fin de que “seamos cabeza, y no cola”, para que se sepa empujar hacia delante, no dejarse llevar.

Para destacar la continuidad y el hecho que el ciclo del año sigue avanzando, se acostumbra comer el pan tradicional, jalá, horneado en forma circular, para que comienzo y final se confundan.

Claro está que lo central, antes de sentarse a la mesa, es el encendido de velas, que está siempre a cargo de la mujer, y que debe hacerse antes del comienzo del año, o sea cuando todavía no es fiesta, a fin de no violar luego la santidad de la fecha encendiendo fuego.

La atmósfera más singular se vive en Israel. El transporte público se detiene, el movimiento aminora su marcha y las corridas que se captan, son de aquellos que se apuran por llegar a su casa y prepararse a tiempo, después de los últimos mandados.

Y lo más sugestivo, especialmente en Jerusalén, ya cerca de la hora de comienzo de los rezos, es el movimiento de gente vestida para honrar la fiesta, con la cabeza cubierta (los hombres) con el solideo, o kipá, en camino a las sinagogas, con el libro de oración bajo el brazo. Familias enteras, a pie, dirigiéndose a la oración, con la bendición de Shaná Tová.

Los masones, sin ser judíos o necesariamente judaicos, vemos con interés el evento; la Masonería primigenia y universal en tres grados sustenta su simbolismo, esencia y enseñanzas en la Construcción del Templo de Salomón, cuyo proceso está claramente consignado en el Primer Libro de los Reyes y en el Segundo de las Crónicas. Posteriormente, los Grados del escocismo celebran y transmiten enseñanzas derivadas de temas viejo testamentarios.

Shalom lajem...

martes, 29 de julio de 2008

RECORDANDO A ALEJANDRO FCO. AUGUSTO, CONDE DE GRASSE-TILLY

En 2004, el Supremo Consejo de Francia, el más antiguo de Europa, conmemoró el segundo centenario de su creación.

Su fundación fué emprendida por el M.I.H. Alejandro Francisco Augusto de Grasse-Tilly a su regreso de América, donde, en EE.UU., había sido fundador (junto con otros Hermanos franceses y judíos norteamericanos) del primer Supremo Consejo del mundo, conocido después como “Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur”, en Charleston, Carolina de Sur.

Estos dos Supremos Consejos, como los que fueron creados a partir de 1802 y durante casi todo el siglo XIX, lo fueron de acuerdo estricto con las normas y las prescripciones de las Grandes Constituciones de Berlín, de 1876 (malamente atribuidas a Federico).
Desde 1804, superando las vicisitudes de la Historia, el Supremo Consejo de Francia ha permanecido escrupulosamente fiel a los principios tutelares de la Orden, a las normas de las Constituciones de Burdeos, de 1762, y a las Grandes Constituciones de Berlín, revisadas en 1875 por el Convento Universal de Lausana: su regularidad ha sido y ha permanecido incontestable.
Constatando las desviaciones que han ido alterando la pureza del Rito Escocés Antiguo y Aceptado durante las últimas décadas, desnaturalizando su especificidad y erosionando su integridad, el Supremo Consejo de Francia, desde fines de la década de 1980, emprendió la tarea de restablecer su autenticidad.

Con tal fin, procedió a una revisión de sus rituales, facilitada por la riqueza de sus archivos. Sus publicaciones participan de un mejor conocimiento del Rito y favorecen la expansión del mismo.
No confundiendo regularidad con reconocimiento, reúne en su entorno a los Supremos Consejos regulares adictos al respeto de la Tradición Escocesa y deseosos como él mismo de defenderse contra toda intención hegemónica sobre la Masonería mundial, proceda de donde proceda.

Respetando íntegramente la soberanía y la independencia de cada uno de ellos, ha podido establecer fructuosas y prometedoras relaciones internacionales. Junto con ellos, obra en pro de la defensa del Rito, de la promoción de sus ideales y del restablecimiento de la concordia en el seno del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado.
El joven Alejandro (nombre civil, ya que adoptó el de Augusto como nombre personal habitual), de Grasse-TillyAlexandre François Auguste, conde de Grasse, marqués de Tilly (1765-1845)
hijo del famoso almirante Francisco José Pablo de Rouville, conde de Grasse y marqués de Tilly, se formó durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos, siguiendo la carrera militar, como su padre, aunque en el ejército de tierra. Su condición militar y su vida masónica discurrirán paralelas a lo largo de su existencia activa.
Iniciado el 8 de febrero de 1783 en la Logia “San Lázaro”, que se convertiría en Logia Madre Escocesa de Francia o “del Contrato Social” (sucediendo al Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente que había redactado, en 1762, los Reglamentos y Constituciones de la Masonería de Perfección, en 25 Grados), Alejandro de Grasse fue elevado en ella a Maestro en 1785.

Es probable que allí conociera la existencia de los grados superiores e incluso que accediera entonces a los primeros de ellos.

Habiendo sido Capitán en el regimiento “Real-Polonia” y después en el ”Real-Guyena”, fué autorizado en 1789 a abandonar Francia para dirigirse a Santo Domingo con el fin de hacerse cargo de la herencia dejada por su padre, que había fallecido el año anterior.

Fue allí donde, gestionando sus negocios, conoció a su futuro suegro, el notario Jean Baptiste-Noël de La Hogue (o Delahogue, 1745-1822), Maestro de la Logia “La Verdad”, en Cabo Francés. En Las Antillas, entró en contacto con la Masonería de Perfección en 25 Grados, que había sido introducida allí por Étienne Morin y recopilada por Henry Francken.

En julio de 1793, de Grasse hubo de trasladar a su familia fuera de la isla a causa de las turbulencias sociales que estallaron en ella. Como refugiado en Charleston (Carolina del Sur) y arruinado (su bergantín había sido detenido y saqueado por los ingleses), de Grasse vivió de empleos modestos y de un subsidio concedido por el gobierno norteamericano en reconocimiento de los servicios prestados por su padre.

En aquella ciudad será uno de los fundadores de la Logia “El Candor” (julio de 1796) y futuro Venerable de la misma, así como de “La Reunión Francesa” (agosto de 1800), constituída por exiliados franceses. Tambien formará parte, junto a su suegro, de un Consistorio de Príncipes del Real Secreto, Gr. 25º, creado en 1797, y tomará parte con él en la fundación del Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, en 1801, pasando este grado como el Grado 32º.
En 1802, de Grasse volvió a Santo Domingo esperando poder recuperar sus bienes, tras la derrota de Toussaint Louverture, que había sido derrotado por el general Leclerc; éste le nombró capitán de caballería del estado mayor de la isla. En 1803 fijó en Puerto Príncipe la sede del Supremo Consejo de las Islas Francesas de Sotavento y de Barlovento, creado el 21 de febrero de 1802, del que será Gran Comendador Ad vitam.

Estallaron entonces nuevas revueltas sociales.

De Grasse, que tenía el mando de un fuerte en Cabo Francés, cayó víctima de unas fiebres y hubo de rendirse a los ingleses, a quienes habían pedido ayuda los sublevados. Hecho prisionero, fue conducido a Kingstone, en Jamaica, siendo luego liberado.
De Grasse regresó definitivamente a Francia en 1804. En París, se puso en contacto con la logia “San Alejandro de Escocia” que acababa de reemprender sus trabajos, retomando el título de “Logia Madre Escocesa de Francia”, tras haber rehusado situarse bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia.

En virtud de los derechos que le conferían las Grandes Constituciones fundacionales de 1786, por las que se rige el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, emprendió la creación del Supremo Consejo de Francia, que fue establecido aquel mismo año.

Las logias escocesas de Francia se colocaron bajo su estandarte, creando tambien , el 22 de octubre, una Gran Logia General Escocesa .
En 1806 se vería forzado a desaparecer del primer plano, ante las presiones gubernamentales para unificar la Masonería francesa y la elección del H. Cambacérès como Gran Maestre del Gran Oriente y Gran Comendador del Rito.

Habiendo vuelto al servicio activo en los ejércitos durante aquel período napoleónico, de Grasse fue promovido a jefe de escuadrón en Verona, en 1807, a ayudante de campo del general Souham, en 1808, y del mariscal Augereau (duque de Castiglione) en 1810. Después de Italia, pasó a combatir en España, pero hecho allí prisionero por los ingleses en 1812, fué llevado a Inglaterra, no siendo liberado hasta 1814, tras la caída de Napoleón I.

Regresado a Francia, entró al servicio de Luis XVIII , a quien acompañó a Gante durante los históricos “Cien Días”. Tanto en Italia como en España, de Grasse, a lo largo de sus peregrinaciones militares, fue dejando a su paso creaciones masónicas:
El Supremo Consejo de Italia, en 1805, con sede en Milán (del que sería Gran
Comendador el Príncipe Eugenio); el Supremo Consejo del Reino de las Dos
Sicilias, con sede en Nápoles, en 1809 (confiado a Murat); el Supremo Consejo de
las Españas, en Madrid, en 1811.

En 1816, Luis XVIII licenció a la Guardia Real. De Grasse pasó a percibir medio sueldo, con lo que las dificultades materiales no le habían de faltar. Al año siguiente, el 1º de abril de 1817, coordinó las Constituciones, Estatutos y Reglamentos para la creación de un Supremo Consejo en el Reino de los Países Bajos (con sede en Bruselas, Bélgica). En 1818, intentaría poner fin a las divisiones de la familia escocesa a través de su Supremo Consejo de las Islas francess de América, pero siendo rebatido por algunos Hermanos, dimitió para hacer posible que fuera el Hermano Elías Decazes rehiciera la unidad en torno a su persona.

A partir de aquella fecha, de Grasse no volverá más a desempeñar ningún papel directivo dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, viviendo hasta su muerte en extrema pobreza, y en el olvido. Habiendo sido finalmente hospitalizado en la enfermería del Real Hospital de los Inválidos, abandonado por su familia y por sus Hermanos masones, murió el 10 de junio de 1845 a consecuencia de una neumonía crónica, siendo inhumado al día siguiente en el cementerio de Montparnasse, en una fosa gratuita y temporal.

De Grasse no tuvo descendencia masculina, pero dejó tras de sí una gigantesca obra legada generosamente a sus Hermanos de Rito Escocés Antiguo y Aceptado de todo el mundo.

HONOR, a uno de los grandes del Rito Escocés...

SUPREME COUNCIL OF THE SCOTTISH RITE SOUTHERN JURISDICTION

The Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry is commonly known as the Scottish Rite. It is one of several appendant groups of the worldwide fraternity known as Freemasonry.
Each Valley has up to four Scottish Rite bodies, and each body confers a set of degrees.
In the Southern Jurisdiction these are the Lodge of Perfection (4°–14°), Chapter of Rose Croix (15°–18°), Council of Kadosh (19°–30°), and the Consistory (31°–32°).
The Supreme Council confers the 33rd Degree of Sovereign Grand Inspector General.
The Scottish Rite is one of the two branches of Freemasonry in which a Master Mason may proceed after he has completed the three degrees of Symbolic or Blue Lodge Masonry.
The other branch is known as the York Rite, consisting of Royal Arch Masons, Royal and Select Masters and the Knights Templar.

jueves, 24 de julio de 2008

SUPREMO CONSEJO DEL PERÚ

Mensaje de su Sob. Gran Comendador I.P.H. Miguel Atala Herrera 33°

Hemos avanzado juntos un trecho cuyos resultados han sido favorables,
pero aùn hay un largo camino por recorrer, el cual estoy seguro nuevamente lograremos.
Gracias por el apoyo de cada uno de Ustedes.
Pongo a vuestra consideraciòn este mensaje:
No puedes ser todo para todas las personas.
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo.
No puedes hacer todas las cosas igual de bien.
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demàs.
Debes buscar dentro de ti quien eres.
Debes decidir las prioridades y cumplirlas.
Debes encontrar tu fuerza y usarla.
Debes aprender a competir con los demàs.
Por tanto:
Habràs aprendido a aceptar que eres ùnico.
Habràs aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones.
Habràs aprendido a vivir con tus limitaciones.
Habràs aprendido a respetarte.
Atrèvete a creer que eres una persona maravillosa e irrepetible.
Que mas que un derecho , es tu tarea ser quien eres.

viernes, 18 de abril de 2008

MASONERÍA VERDE, LA HERENCIA ESCOCESA

El cuarto grado del Régimen Escocés Rectificado es el de Maestro Escocés de San Andrés.
En origen, formaba un todo con los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, dentro de la Masonería Simbólica. En 1958, con el fin de adecuar la estructura de cuatro grados simbólicos a lo estipulado por las grandes obediencias regulares, que sólo reconocen los tres primeros, se resolvió desgajar este grado y conferirlo en la Cámara Verde. Es el caso de la Respetable Logia Caballeros de la Rosa 104, que sólo trabaja los tres primeros grados. Se trata de la misma solución adoptada en 1813 en Gran Bretaña, cuando los antiguos, que también trabajaban cuatro grados, se integraron con los modernos. En su caso, el cuarto grado dio origen al llamado Arco Real, que guarda ciertas similitudes con el de Maestro Escocés de San Andrés.
El grado de Maestro Escocés de San Andrés actua como puente entre el Simbolismo y la Orden Interior. Las Actas del Convento de Wilhelmsbad de 1782 apuntan claramente este carácter: "Como en casi todos los regímenes se encuentra una clase Escocesa, cuyos rituales contienen el complemento de los símbolos masónicos, hemos juzgado adecuado conservar una en el nuestro, intermedia entre la orden simbólica y la interior".
Este grado esta asociado a la Muy Anciana y Noble Orden de San Andrés del Cardo, la orden de caballería por excelencia de Escocia, que toma el nombre de su patrón y emblema nacional. Aunque se desconoce la fecha original de su fundación, su versión moderna opera ininterrumpidamente desde 1687, cuando fue instituida por Jacobo VII de Escocia y II de Inglaterra.
La leyenda escocesa de la masonería remonta su fundación al menos cuatro siglos. Tras la destrucción del Temple en 1307, Henry St. Clair, barón de Rosslyn y Gran Maestre de la Masonería Operativa Escocesa, dio cobijo a un numeroso grupo de templarios. El 24 de junio de 1314, día de San Juan, 432 de estos caballeros apoyaron al rey Roberto I de Escocia en la Batalla de Bannockburn, en la que las tropas de Eduardo II de Inglaterra fueron derrotadas tras 20 años de anexión inglesa. Como recompensa, Roberto I reconoció oficialmente la Orden de San Andrés del Cardo para refugio y transmisión del depósito templario.
En 1689, Jacobo VII de Escocia fue acogido en Francia tras la entronización de Guillermo de Nassau. Con él habrían llegado al continente la Orden de San Andrés del Cardo y sus antiguos secretos.

MASONERÍA ESCOCESA EN CUBA

DESDE CUBA:

Queridos hermanos masones y no masones interesados en todas las creencias, concepciones y opiniones de cuanto sistema religioso, filosófico o político abarca este hermoso mosaico en que se desenvuelve el hombre de hoy, bienvenidos a esta publicación en la que pretendo informar sobre el desenvolvimiento de nuestra Orden Fraternal en donde quiera que ella exista o halla existido, mediante la publicación en este espacio de los diversos trabajos que sean enviados por medio del correo electrónico, correo postal u otro medio de comunicación existentes, sobre el libre enfoque que cada cual tenga sobre nuestra Fraternidad Universal, su trabajo y perspectivas para el futuro y cuanto otro tema resulte de interés al ser humano, objeto último y verdadero del trabajo masónico.

La Masonería de Cuba desenvuelve sus actividades en el marco que impone a los cubanos las dificultades materiales y espirituales resultantes de la situación particular que hoy vive nuestra patria, y de lo estipulado por el gobierno de Cuba en la Ley 54 o Ley de Asociaciones vigente, no obstante los masones cubanos hasta el momento han encontrado en la sabiduría que emana de su filosofía y doctrina milenaria, todos los recursos legales posibles para logran mantener incólume los principios de la REGULARIDAD y la pureza de NUESTRAS ANTIGUAS LEYES, USOS Y COSTUMBRES establecidos por los creadores de este hermoso sistema de normas y principios morales que hacen del masón un hombre que se distingue en el medio social en el cual se desenvuelve, por la ejemplaridad de su conducta y la acción social que desenrolla en el entorno donde las logias despliegan sus actividades cotidianas.

Ruego al G.A.D.U porque nuestros dirigentes masónicos actuales sigan esta línea y no sea necesario lamentar en un futuro lo que en el presente es eludible. A través de estas páginas intentaré proporcionarles mi visión particular de todo cuanto han realizado los masones de Cuba en aras de que nuestra patria sea un lugar propicio para la pacífica y armónica convivencia de todos los cubanos. En este nuevo siglo que recién ha comenzado, ruego al Ser Supremo porque todos podamos convivir en PAZ, ARMONIA Y TOLERANCIA, mediante el empleo de los principios de AMOR FRATERNAL, SOCORRO Y VERDAD, que conllevarán a la consecución del tríptico LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, aspiración suprema de la humanidad, única y auténtica forma de lograr la FRATERNIDAD UNIVERSAL EN UN MUNDO MEJOR.

viernes, 11 de abril de 2008

LA POPULARIDAD DEL RITO ESCOCÉS


Por Víctor Guerra M. M. Gran Orient de Francia

Uno siempre se pregunta, ¿cómo es que un rito tan “singular” cómo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, (REAA) rito caballaresco y simbolista, puede tener tanto éxito mundial y en paralelos tan dispares a los de su origen?

En esta reflexión se intenta dar una respuesta.
Podría decirse que la organización del REAA se dio entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX entre Chalestón y París, como resultado de un extraordinario “arreglo”.
La esencia de estos grados azules vine de los “Antiguos” aunque con algo de la tradición de los “Modernos”, mientras que los grados Capitulares son por lo general de origen “Moderno” con referencias tomadas de los “Antiguos”.
Este aspecto fundamental del REAA, de sincretismo coetáneo con “cubrirlo todo” (con connotación positiva del término, según el uso de los politólogos americanos) es indudablemente una de las causas de su éxito mundial, de ahí que veamos practicar el Rito en las más distintas Obediencias, liberales y Conservadoras, Dogmáticas y adogmáticas, laicas y deístas. Ello lo convierte podemos como decía Ligou en un Rito centrista, en un rito adaptable a todos los “ambientes”.
Entre 1805(consejo Supremo de Italia y 1936 En Bulgaria, se crearon 38 Supremos Consejos en 35 estados de Europa, América, Asia y Africa, ello sin contar las diferentes jurisdicciones “escocesas” creada al margen de las primeras.
En la segunda mitad del siglo XX el REAA, se extendió en América Latina, en Africa descolonizada en Asia y Europa del Este.
Un siglo después de su nacimiento el REAA era el único rito masónico presente en casi toda la “Latomorun Terrae”. Tal es así que hoy día se puede constatar que allá donde haya una masonería activa el REAA está presente en cualquiera de sus condiciones: grados azules o capitulares.
Es evidente que la importancia del REAA, varía de un país a otro, por ejemplo dos referencias: es dominante en España o en Italia, estando presente tanto en logias adogmaticas como dogmáticas, bíblicas como laicas, en contraposición en Filandia, por ejemplo tiene un menor rango pues solo es usado por las Obediencias marginales.
Actualmente el REAA es , pues el sistema de grados capitulares más practicado en el mundo y es junto con el Rito de Emulación y el de York. Uno de los tres regímenes rituales más utilizados en la llamadas Obediencias azules.
Lo que llama la atención a masones y profanos es la capacidad de adecuación al tiempo y al espacio con cual le han facilitado su gran adaptación “ideológica”. Su “naturaleza” lo hace figurar como un espacio privilegiado de la imaginería masónica. EL REAA es uno más conservados en cuanto a mitos y símbolos del Arte Real, la flexibilidad de su sincretismo y la influencia de diferentes espiritualidades y filosofías son favorables a la agilización de la libertad de pensamiento tan apreciada por los masones, conjugando “metafísica y racionalidad, tradición y modernidad”.
Sin embargo a pesar de su condición de rito caballeresco, en algunos altos grados del Rea se cuestiona ética individual y el compromiso ciudadano, (Caballería- democracia), ello se encuentra expresado en el ámbito francés donde autores M.Barat, Corneloup, Morgues, Salicieri ó Nougués, en contraposición “al mundo escocés” donde los Supremos Consejos de Inglaterra y Escocia e Irlanda interpretan el REAA desde un ángulo eminentemente cristiano.
Aunque hay que decir que otros Supremos Consejos “históricos” han seguido siendo fieles al latitudinarismo de sus fundadores americanos, aunque con una importante variante que los caracteriza su papel caritativo y como forma de socialibilidad “establecida”.
A estas dos cabezas de un tronco común se sumo una tercera en la cual juega un papel importante La Europa latina que pretende ser fiel al espíritu de Lausana (1875) que reivindica : tradición y progreso, practica simbólica y reflexión de orden moral y filosófico.
No hay que olvidar que en la década de 1880 el positivismo dominó en la Masonería latina y en esa época se difundió que el REAA sería el Rito más simbólico que los otros ritos, cuestión que aún permanece en la imaginería masónica, de forma errónea. La escuela de Wirth emprendería la relectura del REAA a la luz del ocultismo (bajo la reserva de eliminar las formas “históricas” que no se plegaban a su interpretación, esta tendencia podría calificarse como la corriente “liberal simbólica. De ahí que a finales del siglo XIX varias Obediencias adoptaran la interpretación agnóstica del Rito y aparezca un cierto anacronismo. Al aparecer la práctica del REAA Sin la referencia explícita del GADU. De ahí esa dualidad presencial en Obediencias laicas y deístas.
Desde 1907 las dos primeras corrientes se reúnen cada cinco años en Bruselas por iniciativa de Alviella (Gran Comendador del Supremo Consejo de Bélgica (1846-1925), añadiéndose a estas reuniones algunos Supremos Consejos de la corriente liberal, produciéndose situaciones tan ambiguas como que la Gran Logia de Francia considerados “irregulares” por la muy poderosa GLUI, luego fuesen excomulgaos por el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur (Washington), que siempre se ha autoproclamado como el Supremo Consejo Mundial, como “escoceses regulares”.
Tanto los Supremos Consejos liberales como “ortodoxos” se han venido reuniendo a impulso de unos u otros Supremos Consejos de forma regular o periódica buscando la configuración más idónea, a pesar de las divergencias y que el Rito nació como un sistema de Grados Capitulares, como aún sigue siendo en mundo anglosajón y en Europa del Norte, y en el seno del GODF donde sólo 152 de las 1.082 logias del GOdF trabajan como Rito asimilado el REAA, siendo predomínate el Rito en los Altos Grados del GOdF.
ANTIGUO Y ACEPTADO o ANTIGUO ACEPTADO… ¡Que más dará...?.
En EE.UU se le denomina “Ancien Accepted Scottish Rite” (jurisdicción del Norte de Boston) o Ancien and Accepted Scottish Rite (Jurisdicción Sur de Washington) existiendo el Supremo Consejo de las Grandes Logias Prince Hall, a lo que hay que sumar otras jurisdicciones Escocesas de menor presencia e importancia.
En Estados Unidos las logias zules practican el Rito de York, siendo el más allá de la Maestría escoger la práctica de otro rito como el REAA, se calcula que más de millón de masones americanos practican el REAA en logias Capitulares.
En las Islas Británicas desde 1877 el sistema se denominó Rito antiguo aceptado, suprimiendo el gentilicio “Escoces” por obvias razones geopolíticas, siendo denominado actualmente bajo la fórmula francesa de Rosa Cruz y se trabaja en la alta Cámaras frente a los logias azules que práctica el Rito de Emulación.
En contraposición a esta situación en Europa y en America Latina el REAA conserva – por lo general- su escalonamiento de 33 grados, que en el siglo XIX además se trababa de tal forma que un Supremo Consejo era constituido por 33 miembros cooptados dirigiendo toda una pirámide que empezaba en las logias azules, y tenía su correlación en las logias de Perfección, Capítulos y Aerópagos, Tribunales y Consistorios, tal como se da actualmente en el Derecho Humano (DH). Esa configuración tan jerarquizada hace que haya determinados problemas de democracia interna, por ejemplo en España, dados los problemas de inmiscuirse los Altos Grados en la marcha de las Logias Azules, esa estructura se rompe en 1922 quedando el GOE con su Consejo Federal a cargo de las logias azules simbólicas y el Supremo Consejo a cargo de la estructura de los Altos Grados.
Esa es la estructura tradicional que se viene dando la Gran Logia o Gran Oriente asume la administración de las logias que trabajan los tres primeros grados, hasta la Maestría- y el Supremo Consejo gobierna los siguientes 30 grados, siempre ligado dicho Supremo Consejo a una Obediencia “azul”, tal y como se da en España y en Francia.
Aún así con todo, para los que hemos trabajado en varios Ritos, como el REAA y el Francés, no dejamos de ver la gran sincrética del REAA, por mucho se le desvista de sus cargas simbólicas y se haga pasar por un Rito Laicista, porque su gran carga sigue estando presente a través de su riqueza simbólica difícil de desmaterializar en agnosticismo.
Personalmente he practicado el REAA en versiones “ortodosas” con toda su carga en el seno de la GLSE, y en lagunas tenidas de la GLE, y en versiones más laicas en el GODF, y sin embrago he visto y sentido la carga sincrética cristiana del REAA y su vocación jerarquizante, a pesar de atenuar tales cuestiones, pero hay en su desenvolvimiento ese aire religioso, y por supuesto pierde mal su estructura jerarquizada, que se ve perfectamente en el caso del GODF, donde el Chapitre General del Rito Francés se integra en la estructura siendo el Gran Maestre del GOdF la misma cabeza para ambas dos organizaciones GOdF y sin embargo el Supremo Consejo del Grado 33 del GODF tiene la clásica estructura de cualquier otro Supremo Consejo, lo que da idea de las distintas naturalezas.

EL SUPREMO CONSEJO DEL BRASIL


Su historia en fechas y en hechos...


12/03/1829 – El Hermano Francisco Ge Acayaba de Montezuma, después Vizconde de Jequitinhonha, entonces en el exilio, recibe del Supremo Consejo de los Países Bajos, hoy Bélgica, una carta de autorización para instalar un Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Acepto en Brasil.
12/11/1832 – De vuelta a Brasil el Hermano Montezuma instala el Supremo Consejo usando la autorización del Supremo Consejo de Bélgica.
Durante los años siguientes, varias fueron las escisiones y aproximaciones en torno al Supremo Consejo.
Una de las características de esa fase es una amalgama, entre el Supremo Consejo y el Gran Oriente de Brasil, de forma que el Gran Maestre electo pasaba a ser el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Rito Escocés, aunque tal Gran Maestre siquiera fuera miembro del Rito.
1925 – El Gran Maestre del Gran Oriente de Brasil, y por lo tanto Soberano Gran Comendador del Rito Escocés, era el Hermano Mário Behring que, concluyendo por la irregularidad de tal situación decidió separar a las dos jurisdicciones, a ejemplo del resto del mundo - los Grados Simbólicos con El Gran Oriente de Brasil y los Grados Superiores con El Supremo Consejo. Así, no más se presentó candidato al cargo de Gran Maestre permaneciendo como Soberano Gran Comendador. Estaba hecha la tan deseada separación.
El Gran Maestre electo, Hermano Octavio Kelly, llevado por algunos disidentes halló por las buenas no más reconocer la separación decidiendo asumir también el cargo de Soberano, para el cual no fue elegido, siendo prontamente rechazado por los Miembros con derecho a voto en el Supremo Consejo. Lo que seria una separación amigable se transformó en una escisión.
1927 – Así, quedó el Supremo Consejo sin una base simbólica donde buscar los Maestres Masones para ingresar en el Grado 4, y el Gran Oriente de Brasil sin tener para donde mandar los Hermanos de las Logias Escocesas deseosos de continuar sus estudios. No habiendo alternativa, el Supremo Consejo, que continuaba siendo dirigido por el Hermano Mário Behring, promovió la creación de las Grandes Logias Brasileñas y de esa forma poder retirar a los Maestres de estas Logias para sus Logias de Perfección (Grado 4 al 14). Miembros del Gran Oriente de Brasil, por su parte, crearon, apoyados en algunos ex-miembros del Supremo Consejo, un nuevo Supremo Consejo que lo llamaron de reconstituido.
1929 – París, Francia, se realiza la IV Conferencia Mundial, donde comparecen los Supremos Consejos Montezuma y el Consejo Supremo “reconstituido”. En aquella ocasión quedó definitivamente asentado que el único Supremo regular reconocido, y única autoridad legal y legítima para el Rito Escocés Antiguo y Acepto en Brasil es el que hoy se denomina “SUPREMO CONSEJO DEL GRADO 33 DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTO DE LA MASONERÍA PARA LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE BRASIL, con sede en Jacarepaguá, Río de Janeiro, cuyo Soberano Gran Comendador es el Hermano Luiz Fernando Rodrigues Torres, 33°, que es también presidente de la XVI Conferencia Mundial de Supremos Consejos.
Tal decisión se basa en el Art. 5°, de las Grandes Constituciones de 1786, que determina que sólo puede existir un Supremo Consejo en cada País, excepto en Estados Unidos de América, donde fue prevista la existencia de dos. Sin embargo, no se trata de escisión incluso porque uno es hijo del otro.
2000 – Río de Janeiro, Brasil – Realizada la XVI Conferencia Mundial de los Supremos Consejos con la presencia de casi todos los Supremos Regulares del Mundo. El Hermano Luiz Fernando Rodrigues Torres, 33°, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Acepto de la Masonería para la República de Brasil pasa a ser el Presidente de la XVI Conferencia Mundial.