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miércoles, 20 de julio de 2011

¡REGRESAMOS!

Hace apenas dos años, la intolerancia de algún miembro activo del Supremo Consejo de México del R. E. A. y A. de las calles de Lucerna, en México, DF, quiso expulsarme aduciendo mi atrevimiento por expresar señalamientos críticos a prácticas que considero poco atinadas, como la de otorgar grados "por golpe de cetro" solo para recibir ingresos a la tesorería, o con el aparente pretexto de fomentar los trabajos del rito es determinados lugares. Recibí, en aquél entonces, la notificación de ese impulso del intolerante inspector general del 33°, miembro activo de ese alto cuerpo, por comentario fraternal de un supernumerario, entonces comisionado del SC en los valles y campamentos de mi ciudad.
El enfurecido inspector del SC -un oscuro burócrata de la institución- cuestionaba al Delegado Provincial de mi estado por no tener "control" de lo que pasa en su Provincia y permitir que un sujeto como yo, argumentara lo que su jucio constituye una clara muestra de lo poco talentoso de hacer las cosas en el seno de nuestras organizaciones masónicas mexicanas.
Lamentablemente, hay que decirlo cuantas veces sea necesario, nuestra Masonería, en México, adolece de profunda inmadurez en sus líderes y dirigentes, pues éstos, una vez que toman posesión de sus cargos, se sienten iluminados y predestinados a poseer la razón y la verdad, cuando es evidente que ni siquiera leen los Estatutos y Reglamentos del Supremo Consejo, y tampoco los de otros Cuerpos de la Masonería, ya sea Grandes Logias o Grandes Capítulos del Rito York.
En todos los casos, lo que vemos son pseudolíderes que no entienden cuál es su misión en la Orden. No acaban de asumir estos pseudodirigentes que todos nosotros, en todas las Logias azules y en todos los Cuerpos colaterales o apéndices (como lo son los cuerpos de los Ritos), los masones somos voluntarios que, de buena fe y con los más sanos propósitos, venimos a la Masonería a trabajar por su unidad, por su progreso y fortaleza en la fraternidad y en la solidaridad que nos debemos como masones.
Entre nosotros -les guste o no a muchos- no hay jerarquías porque nadie es jefe de nadie, y tampoco nadie es subordinado de otro. Lo que tenemos es un orden de preeminencia que define quiénes asumen el mando cuando no esta el titular. La Masonería, para su sospresa, no es jerárquica.
Para nuestra poca fortuna, la noción de "jerarquía" ha hecho mucho daño a nuestros enfermizos "líderes", pues les ha insuflado sus pequeñas cabezas, haciéndoles creer cosas que no son y, sobretodo, asumiendo actitudes de "jerarcas" intolerantes y autoritarios que, lejos de beneficiar la Masonería, la sumen en crisis de inmovilismo y deserción.
Es verdad lo que me dice un hermano de Michoacán (Javier). Muchas cosas tenemos que aceptarlas aunque nos duelan, pero no tenemos los dirigentes -estatales y nacionales- los líderes y dirigentes que la Masonería mexicana requiere. Son, en todo caso, dirigentes que confunden la forma con el fondo y que no conducen a sus organizaciones (Grandes Logias u otros altos cuerpos adjuntos, como los Ritos) hacia metas y objetivos y con estrategias y programas de trabajo claros y precisos. Por eso pasan el tiempo con demagogias y discursos baratos contra el clero y "las derechas", la "reacción" y cosas así, porque no tienen argamaza que trabajar, ni edificios que construir.
¡Es una lástima! Lástima dolorosa y cruel.
Ojalá que la soberbia y la intolerancia desaparezcan de entre nuestros "altos" cuerpos. Ojalá que los dirigentes próximos de la Institución, en todas sus expresiones, asuman a cabalidad su papel de DIRECTORES de la Orden y no de simples Dignatarios a los que hay que lisonjear con títulos y honores pomposos para satisfacer su vanidad y sus cabezas huecas.
Regresamos en HEREDOM.
Seguiremos apuntando una crítica constructiva en bien de nuestra Institución.

Por Cuauhtémoc D. Molina García, 33°

lunes, 11 de enero de 2010

LA OSCURA INTOLERANCIA EN LA ORDEN

El discurso oficial de la masonería del Rito escocés en México ha sido siempre la defensa de las libertades y el estado laico. Ha sido tradicional de ella la vocación abiertamente anticlerical. El cuerpo doctrinal de la masonería proclama, además, las libertades, la tolerancia, el libre albedrío y la comunicación o expresión igualmente libre de las ideas, cualesquiera que sea la índole de éstas, ya políticas, ya religiosas o políticas y filosóficas.
Sin embargo, algunas organizaciones masónicas mexicanas parecen estar tocadas de una intolerancia pertinaz, al punto de que sus miembros no pueden cuestionar, criticar, evaluar o postular ideas agudas respecto de esos cuerpos y sus "jerarquías", porque de inmediato aducen traición o insubordinación. Por supuesto, se trata de algunos oscuros burócratas enclaustrados en las oficinas de "ciertas organizaciones masónicas".

Llama la atención la actitud de un oscuro burócrata de un supremo consejo mexicano que, alarmado por las ideas aqui vertidas, ha exigido que el autor de las mismas sea de inmediato suspendido y enjuiciado porque considera que el altísimo cuerpo del que forma parte ha sido lastimado en su dignidad por tal autor.

¿Es una falta grave escribir y denunciar que tal alto cuerpo no debería otorgar grados a diestra y siniestra en una especie de auténtica feria de los grados y solo a cambio del "pago de derechos"?, ¿se peca a la verdad cuando, hasta sus propios funcionarios en el estado dicen que al supremo consejo en cuestión solo le interesa el dinero?, ¿es gravísimo pedir que los grados sean conferidos uno por uno, previo estudio y examen de capacidad de los mismos?

Pues si estas son faltas graves, entonces en el seno de ese alto cuerpo priva la intolerancia y la política del garrotazo a quien expresa opiniones libres y críticas. Y tenemos entonces, en el mismísimo seno de la masonería, la política del garrote para el control de los "hermanos".

¿Cómo, entonces, discursar hacia fuera, hacia la sociedad y los medios de comunicación, lo que se niega hacia dentro?, ¿es ético el doble discurso, la incoherencia y la inconsistencia entre el decir y el hacer?

De ser cierto tal doble discurso, yo habría pensado que el despotismo y la intolerancia solo eran propios del enemigo tradicional de la masonería mexicana: el clero... Pero al parecer... no es así...

Pensamos aqui, y lo decimos al viento, que la masonería del rito escocés mexicano necesita, y con urgencia, una renovación no solo de dirigentes, sino de espíritu, actitud y vocación. El Rito escocés, como lo dicta el Supremo Consejo Madre, Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de América, es una universidad para el estudio de la naturaleza humana, para la perfección del hombre; y para que sea una institución seria y respetable, debería gobernarse con base en principios de seriedad académica y masónica.

Los caprichos, la soberbia, la intolerancia y el famoso "efecto jerarquía" -que tanto afecta la estabilidad emocional de muchos masones- deben desaparecer de la mente de nuestros "líderes" para que la grandeza de la humildad, la grandeza de la inteligencia, la grandeza de la moral y de la espiritualidad predominen en todos sus actos y sean, tales grandezas, ejemplo y enseñanza para todos los miembros de la Institución.

Sabemos que la Regularidad -sagrada para un masón bien nacido- no es un acta, o un diploma que se entregue a un cuerpo masónico de una vez por todas; la Regularidad es el apego a principios, normas y a la ritualidad de los grados; la Regularidad, así como se gana, se puede perder en cada sesión o tenida masónica si los dirigentes de las Logias y Cuerpos se alejan de los principios y de las reglas.

La Regularidad no es para siempre, ni es tampoco un galardón colgado de la pared para su ostentación altiva. La Regularidad debería ser eterna si se sabe conservar con la práctica de las reglas masónicas que la definen. Pero hay prácticas irregulares que desdoran todo organismo masónico, así se sienta reconocido mundialmente. Se puede ser reconocido, y a la vez irregular internamente.

Hoy en día, existen en México al menos dos organismos escoceses serios que reclaman tal regularidad; puede que no sea lo mismo regularidad que "reconocimiento", lo cual sabemos y nos queda claro. Pero lo que los masones buscan es la práctica ritual y filosófica dentro de los cánones tradicionales, y no dentro de "usos y costumbres" inventados y totalmente alejados de la tradición. Los masones quieren estudio, conocimiento, fraternidad y reclaman los principios y valores de la masonería: libertad, tolerancia, albedrío... estudio y perfeccionamiento personal.

Ojalá y los miembros de ese alto cuerpo mexicano recapaciten y lo conduzcan en el respeto a la libertad de juicio, opinión y crítica. Ninguna sociedad democrática y libre puede progresar si cancela las libertades elementales de sus ciudadanos. Y menos la masonería... sería el colmo... pero, parece que lo es...

Nosotros nos preguntamos aqui en HEREDOM si un Supremo Consejo, o una Gran Logia, puede cancelar esas libertades solo merced al despotismo ilustrado de algunos de sus oscuros burócratas enclaustrados en sus oficinas administrativas.

¿Será que el espíritu de Federico de Prusia -el último de los déspotas ilustrados- ronda las calles de la Colonia Juárez del Distrito Federal?

sábado, 5 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén, según los evangelios de San Mateo y San Lucas. Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año cristiano.

Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.

De esta manera seguía la política de la Iglesia primitiva de absorber en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada de la primavera.

La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal romano, el 19 de diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas diversiones y banquetes.

Al mismo tiempo, se celebraba en el Norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el Sol brillara con más fuerza. Aún en nuestras tradiciones cristianas, suelen ordenarse pasteles en forma de troncos de árbol, seguramente para festinar tales celebraciones.

La Masonería antigua y verdadera tiene indudablemente un origen cristiano, pues nació en el marco de la cristiandad. Empero, sus rituales y simbolismos conmemoran tradiciones esotéricas cuyas raíces se hunden en la antiguedad; la cultura céltica está íntimamente asociada a las bases masónicas, especialmente a las que están en las cimientes del rito escocés.

Las Fiestas del Solsticio, tan celebradas en las masonerías escocistas, tienen sus raíces en la cultura de los druidas.

Pero los masones contemporáneos no celebramos a los celtas, no al menos de modo directo, sino que estamos incrustados en los ambientes de la cultura y la espiritualidad cristianas.

Por eso, desde HEREDOM, deseamos a los hermanos del mundo Paz, Alegría y Prosperidad.

Deseamos también que el mensaje de Jesús, el Mesías, nazca, renazca y se fortalezca en el corazón de todos, en unión de sus familias.

Feliz Navidad....

jueves, 26 de noviembre de 2009

SPES MEA IN DEO EST...

La esperanza de los hombres está en Dios.
Si el masón no deposita su esperanza en Dios es, en realidad, un ser perdido, un ser sin brújula que se perdió en los confines de su existencia porque caminó con la escuadra, olvidando el compás...

La esperanza es el sueño del hombre despierto, dijo Aristóteles (384 AC-332 AC); pero en los tiempos que vivimos -los de la globalización y los avances tecnológicos- el hombre es un ser desesperanzado, quizá porque está vacío de contenidos y de significados.

¿Por qué, con tanta comunicación, el hombre se siente solo?, ¿qué le falta a la condición humana para entender y comprender que Dios, y su enviado Jesús, son el alimento esencial del hombre?, ¿por qué las drogas y los desenfrenos, el materialismo y el desapego a los valores esenciales del Ser?

Necesitamos acercarnos a la Divinidad; necesitamos comprender que es mejor caminar y viajar llenos de esperanza que llegar al destino, y sobre todo, llegar solo por llegar.

En realidad, la Masonería del Rito Escocés, así como las formas más puras y antiguas de la Masonería yorkina, nos enseñan a reconocer en el Templo y en nuestras vidas el valor fundamental de reconcer la existencia del Creador y su papel en la historia, en el mundo y en el Universo. La presencia de Dios en nuestras vidas es un alimento y un aliciente de fe, esperanza y felicidad.

¡Qué lástima que existan hombres tan vacíos como Friedrich Nietzsche, cuando nos dice que "la esperanza es el peor de los males, ya que prolonga el tormento del hombre".

¿Qué clase de hombre es aquél que apoya este enunciado tan infeliz y desgraciado?

Por ello mejor digamos:

¡Spes mea in deo est!

domingo, 8 de noviembre de 2009

LA MASONERÍA Y LA CONSPIRACION

Por Cuauhhtémoc D. Molina García

La teoría de la conspiración es una estructura ideológica según la cual todo movimiento, dinámica o alteración de tipo social, económico o político queda explicada con un culpable único, poderoso y permanente. La Masonería ha sido atacada por estos paradigmas venidos al mundo desde que el poder, la suspicacia y la maledicencia aparecieron en el corazón de los hombres.

Se ha dicho, y con sobrada razón, que la gente desconfía de todo lo que no entiende, y si percibe además un elitismo que la excluye, entonces la desconfianza inicial se convierte en disgusto, incluso en odio. La Masonería, lo reiteramos aquí, cae en ese esquema de desconfianza inicialmente propiciado por las iglesias, por todas, no solo por la católica romana.

Hoy en día, las sectas cristianas apabullan, perturban e inquietan a los medios de comunicación, a los líderes de opinión, e inclusive forman partidos facciosos que atacan y vituperan el idealismo masónico con no es sino la más pura expresión de la nobleza en justicia, equidad, fraternidad, solidaridad y rectitud en los más elevados ideales de la espiritualidad, sobre todo bíblica, ya que es en la Biblia en donde se fundamentan los rituales y esquemas de trabajo de todos los grados masónicos habidos.

¿Un ejemplo de sectarismo pseudocristiano en UU. UU.? El caso Obama, de quien se dice es Grado 32° del escocismo estodounidense -el primero del mundo por origen, tamaño e influencia en la sociedad, gracias a sus ideales y programas de beneficencia y asistencia social- es más que llustrativo. Las iglesias evangélicas radicales le acusan de ser el promotor de Lucifer y de todos los males habidos y por haber.

Pero la famosa teoría de la conspiración llegó para quedarse, sobre todo merced al poder de la letra impresa que en libros como los de Dan Brown (El símbolo perdido, por ejemplo) se enuncian todos los más inauditos esquemas del misterio, la sospecha y la zozobra en torno a la Masonería. Libros así, no obstante la mentira o las desviaciones espectaculares que contienen, ayudan a la Masonería porque la colocan en el vértice de la opinión pública y ello constituye una oportunidad, más que una amenaza para los dirigentes de la Orden. Estas publicaciones que abonan el sospechosismo y la conspiración -los Iluminati, por decir- deben ser inteligentemente aprovechadas por los líderes masónicos para sacarles provecho y ventaja.

Según la teoría de la conspiración, el curso de la Historia (y de las sociedades) está condicionado y dirigido por un reducido grupo de personajes poderosos y sin escrúpulos (casi siempre masones), cuyo objetivo es controlar primero, y después dominar un país tras otro y finalmente a toda la humanidad. Se trataría de crear un "nuevo orden mundial" al servicio de sus intereses.

Según los propagadores de ésta teoría, todos los males que nos sobrevienen son consecuencia del plan urdido por esos "dueños del mundo" que operan en la sombra. Se acusaba de tal "conspiración", anteriormente, a los "judeo-capitalistas", a los judeo-bolcheviques" y actualmente a los "americano-sionistas" y a los señores de la "globalización". Y, por supuesto, a los masones... y a los jesuitas.

Esta concepción es sostenida por la progresía, la extrema izquierda, los nacionalistas, los populistas y los movimientos antiglobalización, es decir todos los que se auto-arrogan, en exclusiva, el hablar en nombre de "los pueblos".

En México ha sido la iglesia romana, cuyo clero, dolido por los cambios liberales de la Reforma JUARISTA del siglo XIX, ha generado embates, uno tras otro, contra los masones acusándolos de ser los mismísimos enviados del diablo para destruir esa iglesia. Los curillas de pueblo, y de todos los niveles, no descansan en lanzar azufre por sus bocas contra de los masones y liberales, tildándoles de todas la maniobras para adueñarse el país y sus instituciones.

Los ideales masónicos han sido líderes en la transformación de los pueblos.
Jamás han habido masones en la promoción del oscurantismo y la falsedad.
A las iglesias evangélicas obtusas habrá que recordarles que, al menos en MÉXICO, su ingreso, crecimiento y desarrollo se deben a las Leyes de Reforma, llevadas al triunfo por los masones.
A los romanistas también, pues sin las Leyes de Reforma, hasta el conserje de una Secretaría de Estado sería cura...

domingo, 18 de octubre de 2009

CARTA DE DAN BROWN AL RITO ESCOCES DE LOS EE. UU.

6 de octubre 2009
Invitados de la Jurisdicción del Sur, es un gran honor para mí ser invitado a saludarles mediante esta carta. Esperaba poder estar con ustedes esta noche en persona pero el lanzamiento de mi novela El símbolo perdido me ha mantenido alejado de Washington.
En las últimas semanas, como podrán imaginar, se me ha preguntado varias veces qué me atrajo tanto de los masones como para hacer de ellos el punto central de mi nuevo libro. Mi respuesta es siempre la misma:

“En un mundo donde los hombres batallan a propósito de qué definición de Dios es
la más acertada, no encuentro palabras para expresar adecuadamente el profundo
respeto y admiración que siento por una organización en la que hombres de credos
diferentes son capaces de “partir el pan” juntos en un lazo de fraternidad,
amistad y camaradería."
Por favor, acepten mis humildes agradecimientos por el noble ejemplo que constituyen para la Humanidad. Es mi sincero deseo que la comunidad masónica reconozca El símbolo perdido como lo que es en realidad: un intento honrado de explorar reverentemente la historia y la belleza de la Filosofía Masónica.


Sinceramente,
Dan Brown

domingo, 27 de septiembre de 2009

LA FERIA DE LOS GRADOS

Por Cuauhtémoc D. Molina García, 33º

Afirmamos aqui que la esencia de la Masonería -los tres Grados básicos- radica en su simbolismo, y éste, en su ritualidad ceremonial. Por tanto, prescindir de los procesos rituales en los conferimientos de los Grados esenciales del Gremio constituye una grave falta al espíritu formativo y a la transmisión correcta del saber y del sentir masónicos. No puede un sujeto afirmar que posee la Masonería, si los Grados le fueron conferidos a "golpe de mallete". ¿Cómo puede un individuo expresar sus impresiones y experiencias, si jamás tuvo la oportunidad de vivir la experiencia iniciática, por simbólica que ésta sea?

Una Gran Logia que se precie de ser Regular, con todas sus letras, no debe permitir jamás que la Masonería se relaje al punto de la prisa o las premuras, la informalidad o la relajación de sus ceremonias, especialmente las que usamos los masones para transmitir el simbolismo real y profundo de nuestro Arte Gremial. Una Gran Logia debe supervisar que sus sufragáneas practique el Ritual con ortodoxia y estricto apego a las formas ancestrales de la Masonería, so pena de perder lo que tanto anhela: la Regularidad.

En lo que respecta a los Ritos Masónicos, la observancia es similar. Los Ritos -escocés o York- deben de igual manera observar la práctica regular de la Masonería, si es que desean conservar el apelativo de "ritos masónicos".

En este sentido, parece una candonga a los masones el que haya sistemas de gobierno de estos Ritos que, por afanes de practicidad o de ejercicio de "facultades", realicen conferimientos de grados "por tocamiento", haciendo masones prácticamente "a la vista", sin mas ritualidad ni simbolismo que la autocracia y el referimiento simple a "usos y costumbres".

En el Rito Escocés -de los grados 4° al 33°, inclusive- hay Grados de estricto ceremonial y cuyo desempeño masónico es indispensable para poder comprenderlos y, sobre todo, para poder vivirlos en plenitud. Tal es el caso de los Grados 4°, 14°, 18°, 30° y 32°. Otorgar estos grados sin la ceremonia ritual completa es una zumba grotesca al Rito, a la Masonería y a los hermanos que dispendiosamente los reciben. ¿Cómo puede un sujeto que recibe el Grado 18 asumirse realmente R+C si solo recibió el título, pero no la esencia del Grado? Lo mismo debemos decir del Grado Kadosch, cuya complejidad y belleza ceremoniales llevan implícita la esencia y el compromiso histórico, moral y hasta social del templarismo masónico escocés.

La FERIA DE LOS GRADOS es y ha sido una práctica histórica de los dirigentes del R. E. A. y A. No sucede lo mismo en los Estados Unidos, en donde efectivamente se practican los Festivales del Rito Escocés pero éstos se desarrollan con estricto apego al ritualismo completo, realizado por equipos masones expertos y profesionales del Ritual, de modo que los candidatos a los diversos grados VIVEN en plenitud la esencia del simbolismo de cada uno de ellos. En México, en cambio, lo que interesa es otorgar Grados en Congresos Nacionales y en eventos locales para que el Alto Cuerpo cobre los "intersticios" e ingrese los pagos a su tesorería, en menoscabo de los Cuerpos locales. El asunto no es financiero, aunque lo es en mucho; más bien se trata de mera ortodoxia. Y es una ortodoxia que no es otra que la que dictan los Estatutos y Reglamentos del Supremo Consejo de México. Por eso, no es esta una crítica sin fudamento, sino una observación argumentada en bien del escocismo.

El asunto, decimos aqui con todo respeto, no es administrativo o financiero, que bien a bien resulta ser lo menos. El asunto es masónico en esencia... Es lo que llamamos ortodoxia masónica. ¿Y es mucho pedir?

En esencia, los Maestros Masones que reciben grados por colación -tocamiento, espadazo o malletazo- no reciben sino un título, mas no un grado real y efectivo. Muy ostensiblemente, y con sorprendente feligresía, pagan sus dineros -cuotas o derechos- para "recibir sus grados" porque es el Soberano en turno quien los "toca con su majestad"; empero, la ortodoxia masónica que define la Regularidad internacional en la Masonería, dicta que tal procedimiento es meramente administrativo, mas no iniciático y por lo mismo sin valor esencial masónico.

Hay que advertir, por si fuera poco, que la posesión y ostentación de los "altos" grados -como suele ocurrir en el escocismo- no es un acto administrativo, sino esencialmente ritual e iniciático, y solo tienen valor los grados masónicos en este sentido, que no es otro sentido sino uno meramente espiritual. ¿Qué otro valor puede haber en los Grados de la Masonería?

Festinamos en HEREDOM que nuestras Grandes Logias, en particular la de Veracruz, no asuma esa costumbre nefasta de otorgar grados por "tocamiento"... que es lo mismo que no otorgarlos, y tanto más que no recibirlos...

sábado, 5 de septiembre de 2009

CONSTRUCTORES


Por Ernesto Pavón Rowe

Bien decía Newton que mientras hay constructores que se dedican a hacer puentes, que unen a la gente, hay otros que se dedican a deshacer esos puentes y a la vez a hacer muros para separarnos y encontrar del otro lado del muro al enemigo al que hay que vigilar, aislar y destruir.

El enemigo es el otro, el de enfrente, el de la otra orilla, aunque sea como en muchos casos un hermano. Siempre es lo mismo, nos negamos a analizar las causas, a evaluar entre varios especialistas el problema, la AUTORIDAD nos dice quien es el enemigo y siempre, pero siempre, el culpable es el otro, el distinto, las minorías o los indefensos.

Siempre hay un culpable, siempre hay alguien a quien eliminar para que se solucione el problema. Siempre el dedo índice acusador del DIRIGENTE que apunta al otro, para evitar que veamos que sus otros 3 dedos lo están apuntando como responsable directo o indirecto de la situación, hay casos en que el dirigente no ha analizado que está enfermo de poder y en su locura, en un abuso de ese poder que le ha sido conferido, elimina a cualquiera que le estorbe en su nefasto camino, sin importar conocimientos y/o aptitudes de los eliminados, ni el daño que pueda hacer a la institución que le ha dado cobijo. Cree que pertenece a un selecto grupo de personas que define los destinos de los afiliados.

Esta pretensión ya causa disgusto en nuestra sociedad por lo erróneo de su sin razón, pues no existe autoridad que tenga la suficiente capacidad moral para que le dicte normas a los hermanos, que gozan de absoluta soberanía e independencia en la toma de decisiones, conforme a su personalidad o deseos de crecimiento.

Por ignorancia, mala fe, o deseos inmoderados de protagonismo político, este tipo de dirigentes trata de asociar a la Masonería con acciones políticas determinadas, que le permitan acceder a puestos de poder, o bien codearse con las máximas figuras de la política. Ha olvidado los preceptos básicos de la Masonería, no discutir de Política o Religión. La tarea del masón imbuido de nuestros principios e ideales, es actuar en la sociedad, de forma positiva y discreta, para promover los grandes movimientos transformadores de la humanidad a través de su ejemplo y no de discursos políticos o de cualquier otro tipo.

Los masones, como tales, no irrumpimos en la vida pública como institución. A la inversa de las ideologías que pretenden reformar a la sociedad, la Masonería induce a sus miembros a transformarse a sí mismos, con la esperanza de que el progreso individual contribuirá a la mejora ulterior de la sociedad. La masonería forma hombres, libres, de buenas costumbres, de sólidos principios éticos, de convicciones estables y sólidas, que después de transformarse a sí mismos, van a actuar en el mundo profano, no con un mandato, no con un puesto gubernamental, sino según sus creencias, formando asociaciones u organizaciones filantrópicas, que hagan al bien común.

Debemos combatir a este tipo de enanos oportunistas, y politiqueros, enseñándoles el verdadero camino de la Masonería, estructurado alrededor de tres grandes ejes:

El eje Intelectual, viajando de la obscuridad de la ignorancia a la columna B, regida por Mercurio, el Señor de los Libros, representante fiel del conocimiento y crecimiento de la conciencia, sin que esta búsqueda sea confundida con la puramente filosófica o científica.

El eje Ético, viajando del conocimiento hacia la columna J, gobernada por Venus, que nos incita a incrementar nuestra razón, nuestra intuición y nuestra fuerza de voluntad, por el ejercicio de las virtudes; voluntad de apertura hacia los demás seres humanos, y, más importante que las otras, una voluntad humanista y respetuosa de la libre elección de cada cual.

El eje Espiritual, localizado en medio de las dos columnas, continente de los principios de las dos columnas y contenido sustancial del masón; caracterizado por la Columna del Medio, Regido por la Señora de la Magia, que nos hace trascender de la materialidad a la Espiritualidad; porque la lucha constante de todo buen Masón tiene por objeto principal trascender la inercia de la materia, integrante de su ser, elevándolo hacia un Orden superior.

Pensar, discutir y proponer soluciones TRANSFORMADORAS DE NOSOTROS MISMOS, con una presencia activa nuestra en los marcos de decisión, permitirá y hará factible lograr el cambio. Quizás haya llegado la hora en que nos decidamos a mirar en nuestro interior.

sábado, 29 de agosto de 2009

FREEMASONRY AND REVOLUTION


Freemasonry and Revolution David Harrison Explores the Differing Masonic Factions in the French Revolution

It seems that during the eighteenth century, whenever there was a revolution, Freemasons were not far away. The American Revolution had many masons leading the cause and with the outbreak of the French Revolution in 1789, Freemasons were again leading various factions, with Louis Philippe II, Duke of Orleans, Grand Master of the Grand Orient, being prominent. But Freemasons were divided, their differing views and loyalties challenging not only the course of the Revolution, but the perception of Freemasonry in France and around the globe. Masonic symbolism featured prominently in revolutionary propaganda; in official pamphlets symbols like the All-Seeing Eye and the Plumb-Rule were used to portray the supposed enlightenment and justice brought about by the French Revolution.

The Enlightenment itself, brought to prominence by writers like the Freemason Voltaire, influenced the origins of the Revolution with works with masonic links, such as Thomas Paine’s The Rights of Man, being written in its support. The Revolution however, descended into violence and political turmoil, the enlightened road of liberty being a long and blood stained one, with an estimated 15,000-40,000 people being guillotined - the guillotine being named after Dr Joseph-Ignace Guillotine, physician, Assembly Member and Freemason. Louis Philippe, Duke of Orleans The Grand Master of the Grand Orient de France, Louis Philippe, Duke of Orleans, visited England frequently. He was friends with the Prince of Wales, who had also served as grand master of the English ‘Moderns’ Grand Lodge. Louis Philippe held liberal views and was despised by Marie Antoinette, the royal court being suspicious he was after the throne.
French politics was in desperate need of reform, the Estates-General, the representative assembly, consisted of the First Estate (the clergy), the Second Estate (the nobility) and the larger Third Estate (the common people, landowners, merchants and professionals). Agitation within the Third Estate mounted in 1789 when a group of liberals demanded change. At this time Louis Philippe led the liberal minority in the Second Estate. He subsequently led a small group of noblemen to join the Third Estate, which declared itself the National Assembly in June 1789. Louis Philippe became known as Philippe Egalite and medallions were minted with his image showing the title Pere du Peuple (father of the people). He became an obvious choice to replace the King, but his position was weak.

The King’s attempt to escape in June 1791 changed the position for constitutional monarchists and Louis Philippe voted to execute Louis XVI, perhaps in an effort to distance himself from the King and to save his own life. But Louis Philippe became implicated in a plot involving his son who planned to overthrow the revolutionary government and was guillotined November 1793. The Marquis de Lafayette The Marquis de Lafayette was a nobleman who also left the Second Estate to join the Third, securing his place as a leader of the Revolution. Despite the fact that they were both Freemasons, Lafayette and Louis Philippe were far from close.

Lafayette, previously involved in the American Revolution, subsequently embraced the French Revolution, supporting liberal reforms whilst remaining aware of the need of constitutional monarchy. He was elected vice-president of the National Assembly and head of the Paris Militia (later the National Guard) after pacifying the mob who had stormed the Bastille on 14 July 1789. Lafayette supported religious tolerance, freedom of the press and the gradual emancipation of slaves – his passion for the reforms being shown in his promotion of the Declaration of the Rights of Man and of the Citizen which was adopted by the National Constituent Assembly in August 1789.

Lafayette’s devotion to reform and the Revolution did not stop him from gaining critics, one being Freemason Jean-Paul Marat. As a nobleman and a monarchist, Lafayette was open to criticism and his actions in ordering the National Guard to open fire on a mob in Paris in July 1791 escalated feelings against him. He was declared a traitor by the Assembly in August 1792 after rumours of his planning to march on Paris to overthrow the revolutionary government. Lafayette, who had been in command of armed forces preparing to attack Austria, took refuge in Liège where he was subsequently imprisoned for five years despite the call of the United States for his release. He was freed in 1797 but Napoleon blocked his return to France until 1799. Despite his hardships, Lafayette always remained a liberal and a supporter of the rights of man. Jean-Paul Marat Marat was a physician who had visited England in the early 1770s, and it was during this visit that he was made a Freemason in London, with a Grand Lodge certificate of his membership being issued on 15 July 1774. He held staunch liberal views and wrote the ground breaking Chains of Slavery, published in Newcastle in 1774. He returned to France, where he worked as a physician.

On the eve of the Revolution he wanted to influence the progression of the Third Estate, and published pamphlets and newspapers constantly criticising those in power. He was nearly arrested for his belligerent campaign against fellow Freemason Lafayette. His views became so embittered, attacking the powerful and criticising the National Constituent Assembly, that he had to go into hiding in the cellars and catacombs of Paris.

After the revolutionary Paris Commune had started an insurrection on 10 August 1792, the Legislative Assembly which had been formed in support of constitutional monarchy, collapsed and Louis XVI was imprisoned.

The Legislative Assembly was dominated by the Girondins, liberal republicans who included such free thinkers as Thomas Paine. However, their cautious stance on the execution of the King sealed their fate as ‘royalists’. The radical Jacobins took control and a list of opponents was drawn up. Marat came out of hiding and was elected to the National Convention. He bitterly attacked opponents of radical republicanism, especially the Girondin faction, his fierce propaganda being used by radicals such as Robespierre. The Girondins collapsed in June 1793 and Marat had outlived his usefulness. He was assassinated by the Girondin Charlotte Corday the following month, stabbed while in his bath. She was incensed by the execution of Louis XVI. Marat’s death led to thousands of royalists and Girondins being executed. These three Freemasons all had a leading role in the development of the revolution, though they failed to work together and took different sides as the revolution developed.

Only Lafayette survived to see the restoration and the end of Napoleon, but he suffered sacrifices for his liberal views. Marat seems to have been overwhelmed with bitterness, attacking Lafayette for being a monarchist and being a member of the nobility. Louis Philippe, the Grand Master, seems to have been forever tainted with a desire to gain the throne for himself, voting to execute the king and even condemning his own son for the plot to march on Paris. The Bonapartes and Freemasonry Napoleon Bonaparte had been a supporter of the radical Jacobins, and rose swiftly through the ranks of the French military. He gained prominence after defeating a royalist insurrection in October 1795 and was swept into power in 1799 as First Consul, five years later crowning himself Emperor of the French. There is no evidence that Napoleon was a Freemason although four of his brothers were: Joseph who Napoleon made King of Naples and Sicily in 1806 and King of Spain in 1808; Louis, King of Holland in 1806; Jerome, King of Westphalia in 1807; and Lucien, Minister of the Interior. Napoleon placed his four brothers in prominent positions controlling masonry within the Empire: Joseph became Grand Master of the Grand Orient, and Louis, Deputy Grand Master.

Jerome was made Grand Master of the Grand Orient of Westphalia and Lucien was a member of the Grand Orient of France. This certainly suggests that Napoleon might have considered Freemasonry a potential threat to his rule.

Because of the involvement of Freemasons in the French Revolution, Freemasonry has become forever linked with revolutionary ideals with many modern writers suggesting that the Freemasons in France were behind the Revolution itself.

The differences behind these masonic figures suggests otherwise; it reflects the complexity of the Revolution and how different political ideas conflicted with personal ideals.

lunes, 27 de julio de 2009

GRANDES LOGIAS Y SUPREMOS CONSEJOS

La Conferencia Internacional de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado -una de las ramas de la Masonería- celebrada en París, en abril y mayo de 1929, al que asistieron 24 Supremos Consejos Regulares, además del de México, aprobó por uanimidad resoluciones que, de respetarse en México y América Latina, causarían el más hermoso concierto de fraternidad institucional y ayudarían a bien fortalecer la Institución frente al mundo.
Algunas de sus resoluciones esenciales fueron:


Declaración de la Independencia entre las Grandes Logias -base de todos los
sistemas masónicos de grados posteriores al Craft-; la importancia de la
tolerancia entre las Grandes Logias y los Supremos Consejos para mantener
relaciones armoniosas entre sí; la necesidad de que los miembros del Rito -4° al
33°, inclusive- conserven su afiliación en las Logias Simbólicas.

No obstante lo anterior, algun Delegado de costero Estado mexicano no parece entrar en razón y constantemente protagoniza, con afanes ostentosos y soberbios, escenas de confrontación y liviandad entre la Delegación que tiene a su cargo y la Gran Logia estatal a la que él pertenece.

Recientemente, y en virtud del acto conmemorativo de la muerte del Patricio y Benemérito de las Américas, lejos de contribuir a un clima de unidad y fortaleza entre el Supremo Consejo de México y la Gran Logia, el delegado hizo todo lo posible para demostrar una supuesta "superioridad" frente al Gran Maestro de la Obediciencia, quien con todo afecto fraternal -o tacto político, si se quiere- apoyó el acto delegacional. La conducta de algunos miembros del SC de ese estado costero causó un estado de incomodidad entre los masones debido a su actitud de competir, a como de lugar, con la autoridad oficial de la Gran Logia, de la que incluso el Soberano Inspector fue Gran Maestro.

La Gran Logia es, en todo el mundo masónico regular y civilizado, la entidad que representa por derecho propio a todos los masones de esa jurisdicción, pues todos los miembros de Cuerpos de cualquier Rito son, antes que todo, Maestros Masones y luego, miembros de esos mismos Ritos. No todos los miembros de la Gran Logia son integrantes de esos Ritos, pero todos los miembros de éstos, lo son de la Gran Logia. Por tanto, la legal y legítima representación de los Masones de una jurisdicción radica, por derecho, antiguedad y preeminencia, en la Gran Logia.

Los Maestros Masones deben conocer y comprender que, posterior al Tercer Grado, tienen en efecto varias opciones para continuar sus estudios masónicos, si es que así lo desean. Formar parte de los Ritos -Escocés, York o cualquier otro- es un gusto, una afiliación posterior y representa un afán de estudiar y conocer las diversas expresiones de la Masonería y no de ostentar vanidosamente grados y supuestas "jerarquías", tan vanas como insulsas cuando pretenden ser impuestas y ostentadas estultamente sin mérito ni humildad.

Los Maestros Masones que deciden formar parte de esos Cuerpos Invitacionales, denominados Ritos de la Francmasonería, pasan a formar parte de clubes de masones estudiosos, y en calidad de tales deben comportarse, siempre asumiendo su pertenencia a su Logia simbólica de base y, desde luego, a su Gran Logia con un sentido de respeto y subordinación.

Pero en Veracruz vemos que el espíritu de la Conferencia Internacional de París, suscrita por México en 1929, así como los acuerdos de Lausana, Suiza, de 1875 y el mandato del Balaustre XXXII del siglo XIX, emitido por el propio Supremo Consejo de México, parecen ser ignorados y vistos, además, con desprecio.

La soberbia de algunos se impone sobre las bases más puras de la organización masónica internacional afectando la fraternidad, el respeto y el sentido de fortaleza de la Masonería ante los ojos profanos.

¡Cosas veredes, Mio Cid!


sábado, 25 de abril de 2009

NUEVO SOBRANO GRAN COMENDADOR EN MÉXICO


Por Cuauhtémoc D. Molina García

El doctor en derecho Onosandro Trejo Cerda es el nuevo Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de México de la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ocupará el cargo durante tres años, a partir de este abril de 2009 y hasta abril del 2012.

Durante las recientes sesiones de abril del Supremo Consejo, el doctor Trejo fue electo, solo entre los suyos -los miembros activos de dicho organismo- y teniendo como contrincante fraternal y electoral interno al abogado y político Manuel Jiménez Guzmán.

El doctor Trejo Cerda es un hombre ilustrado. Abogado, especialista en derecho constitucional, maestro en derecho y doctorado en la misma disciplina con la tesis Sistema normativo y formación de leyes en México, se ha nutrido de la sabia de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde también es catedrático en su área desde principios de los años ochenta. Nuestro nuevo I. y P. S. G. Comendador es autor de dos obras importantes: El procedimiento legislativo mexicano y Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, comentada. Es además, maestro de grado en Filosofía por la propia UNAM, con la tesis Dominación e idelología.

Actualmente, el doctor Trejo Cerda se desempeña como director del Comité del Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias (CEDIP) de la H. Cámara de Diputados, cargo que desempeña con talento y dedicación.

En el seno de la Orden, el nuevo Comendador del Supremo Consejo de México reconoce el papel exacto y preciso del escocismo en la formación de los masones mexicanos. Él sabe, a ciencia cierta, que los grados escoceses son grados invitacionales y de complemento en la formación de los Maestros, y que las Grandes Logias poseen preeminencia por ser las organizaciones que trabajan los grados esenciales, de base, de todos los sistemas filosóficos habidos y por haber dentro de la Masonería.

Los masones que trabajan el Rito Escocés sabrán reconocer en su nuevo Comendador las virtudes esenciales que un auténtico líder debe expresar para lograr el crecimiento y el desarrollo de su organización, tales como la tolerancia, el conocimiento perfecto de los deberes fraternales, la capacidad de unir y congregar y, sobre todo, la inteligencia para guiar al Supremo Consejo con un respeto total a las Grandes Logias, autónomas y soberanas desde su fundación en Londres de 1717-1723, incluso antes, obviamente, que el citado Balaustre XXXIII, cuyo contenido y fundamentos muchos masones invocan y pocos conocen.
Este es el llamado que el nuevo Comendador hizo a Delegados y Subdelegados en el país (México), cuyo comportamiento, en muchos casos, deja mucho que desear a la vista del propio Supremo Consejo y, sobre todo, a la vista de los Maestros Masones de las Grandes Logias, quienes esperan reconocimiento a su dignidad de tales, respeto a sus Grandes Logias y la distancia necesaria entre dos organismos que contituyen, de suyo, dos edificios paralelos y de ningún modo uno encima del otro. Es preciso que los "filosóficos" mexicanos entiendan que el grado máximo de la Masonería Universal y básica es el Maestro Masón, y que el Grado 33º es máximo solo dentro del Rito Escocés, pero éste no es la Masonería, sino tan solo una expresión de ella.
Celebramos el que doctor Trejo tome las riendas del Supremo Consejo. Ojalá y recupere este organismo la dignidad, el decoro y la vocación de estudio y formación masónica de sus integrantes. Como académico, el nuevo Soberano Gran Comendador sabrá aquilatar lo que vale el estudio y la formación intelectual, espiritual y moral de los masones que practican el escocismo en nuestro país para que sean efectivamente útiles a sus Logias, en calidad de Maestros, a la sociedad y al país.
Salud al Supremo Consejo!

domingo, 15 de marzo de 2009

NO CLERO POLÍTICO EN EL PARAGUAY

Por Christian S.


El gobierno paraguayo –a cargo de la Presidencia pro tempore del Mercosur– organizó esta semana (marzo 9-15 2009) junto con los impulsores de la Teología de la Liberación el «primer diálogo interreligioso del Mercosur». La Conferencia Episcopal de la misma nación –en su primera reunión del año, marzo 2009– reclamó al Gobierno el fin el de la inseguridad, el desempleo y la migración. La Iglesia Católica en Brasil enfrenta al Estado ante el aborto practicado a niña de nueve años embarazada de gemelos tras ser violada por su padrastro. Estos hechos –que generan indignación en mi persona– me provocaron encontrar las argumentaciones que responden a la pregunta que lleva por título esta nota.
La distinción de raigambre evangélica entre Dios y el César que suponen realizada por Jesús (Mt.20, 15-22) delimita ambas jurisdicciones, política y religiosa, y es conocida con la expresión «dualismo cristiano»; sin embargo, se da en los hechos la participación de una parte del clero en la política de las naciones. ¿Cómo manejar los límites de este encuentro sin que la religión termine convertida en un mensaje político y la política convertida en una religión?
También es importante resaltar que la corrupción en Latinoamérica convirtió a la vida política en un territorio casi completamente desprestigiado, y a veces algunos políticos pretenden dirigirse hacia la religión en la búsqueda de una abandonada pureza –que tampoco tiene la Iglesia, solo basta recordar los ríos de sangre en épocas inquisitoriales–.
La Iglesia Católica se opuso a la separación de la política con respecto a la religión debido a su adhesión histórica al régimen monárquico, representado en la persona del Rey, pero no le quedó otra que ir reconociendo, por lo menos gradualmente, la legitimidad de la soberanía del pueblo. Fueron los ideólogos liberales quienes sostuvieron en cambio que el pueblo es soberano, y que no es ningún dios sino la soberanía popular la real fuente del poder. Esta corriente acuñó el laicismo, que sostiene –como parte de su doctrina– la separación completa de la Iglesia y el Estado, negando toda legitimación a un orden divino ajeno a la voluntad del nuevo soberano que quedaba así constituido en la fuente primaria de la autoridad.
Ante una nueva visión del mundo, las relaciones entre lo político y lo religioso fueron redefinidas por la Iglesia Católica durante el Concilio Vaticano II, y fundamentalmente en dos documentos: la Constitución pastoral Gaudium Spes y la Declaración Dignitatis Humanae. Estos se complementan con otros como: Lumen Gentium, Apostolicam Actuositaten, Unitatis Redintegratio y Nostra Aetate.
Entonces, ¿cuál es el fin de la Iglesia Católica? Roberto Bosca, en Política y Religión, destaca que Juan Pablo II, en Puebla de los Angeles, al inaugurar la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (febrero 1979) consideró necesario advertir a los obispos de un modo muy claro y descarnado sobre ciertos reduccionismos que amenazaban convertir a la Iglesia en un instrumento de la revolución social. «La Iglesia tiene una misión espiritual y religiosa», indicó. El Papa se había inspirado en el Evangelii Nuntiandi de Pablo VI, donde se explica el sentido de la evangelización en el contexto cultural de nuestro tiempo, según Bosca. Además, Código de Derecho Canónico lo define con claridad: «el fin supremo de la Iglesia es la salvación de las almas». También indica: «La misión de la Iglesia no es de orden político, ni económico sino moral».
Por lo tanto, la Iglesia como tal no tiene la misión de establecer la Justicia, ni es su finalidad transformar las estructuras de la vida social. No le corresponde dar soluciones temporales de nada, según escribe Javier Hervada en su artículo Pensamientos sobre sociedad plural y dimensión religiosa, publicada en la revista Ius Canonicum (XIX, 1979). No le corresponde dar soluciones temporales sencillamente porque la misión salvífica no es de esa naturaleza, sino que es de orden sobrenatural.
Benedicto XVI, siendo cardenal, previno contra la tentación de la participación política del clero: «En la Iglesia no estamos para asociarnos y ejercer un poder», expresó en La sal de la tierra. Cristianismo e Iglesia Católica ante el nuevo milenio. Y después, como Papa, en su encíclica Deus Caritas Est exhortó: «…en este punto se sitúa la doctrina social católica: No pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado».
En consecuencia, la participación del clero en política deviene en un clericalismo que toma su contenido de las ideologías o las corrientes políticas del tiempo. El clero transforma su misión en una ideología de la fe, pretendiendo imponer una determinada propuesta política, omitiendo que esta tarea es para los laicos. El clericalismo es una corrupción de la vida religiosa que se viene dando a lo largo de toda la histórica de la Iglesia; representa el deseo de la instrumentación de la fe desde una perspectiva de poder, que se articula cuando el sacerdocio asume un liderazgo temporal excediendo su esfera específica.
No puede desconocerse que el clero tiene –a fuerza de la hoguera– la representación de quien considera que fue el hijo de un dios, y en un sentido similar cuenta con la representación oficial de la Iglesia, por lo que el Sínodo de Obispos de 1971 prescribió que el sacerdote debe apartarse de cualquier cargo o dedicación política. La postura surge atendiendo que la institución en razón de su misión no asume como tal un compromiso político concreto y directo sino a través de sus fieles laicos, que en particular considero que lo deben cultivar en su intimidad.
El gobierno paraguayo, y ningún ciudadano latinoamericano puede olvidar que la Teología de la Liberación representa una suerte de retorno a las actitudes fundamentalistas del monismo precristiano y pretenden de hecho una verdadera politización de la estructura eclesiástica, tal vez hoy velada por otros temas como la ecología y la participación ciudadana.
En cuanto a la doctrina social de la Iglesia –declarada en Gaudium Spes– es nada más que una luz que les permite a sus fieles leer la realidad con una visión cristiana, pero en el pasado quedó su poder hegemónico, a pesar de que algunos clérigos lo miran con añoranza.

miércoles, 18 de febrero de 2009

BICENTENARIO DE CHARLES DARWIN


2009 es el año del bicentenario del natalicio de Charles Darwin, el científico que cambió los paradigmas científicos del mundo natural con su teoría de la Evolución de las Especies, producto de sus agudas observaciones elaboradas en las Islas Galápagos.
El debate sobre creacionismo vs evolucionismo se ha intensificado en los últimos años, especialmente en Estados Unidos donde el 47 por ciento de la población rechaza la teoría de la evolución, pero incluso en Gran Bretaña, donde el creacionismo comienza a tener presencia en muchas escuelas privadas.
David Odulate es profesor de química de la "Mustard School" de Londres y ha dicho que "nosotros enseñamos en la escuela que Dios creó el mundo en seis días y en el séptimo descansó. Estamos convencido de eso tanto por la evidencia escrita como por nuestra fe".
Éste no es un caso aislado.

Un sondeo de opinión de la BBC de 2006 señala que más de un quinto de los entrevistados estaban convencidos de los argumentos creacionistas. Menos de la mitad -48 por ciento- dijo creer en la evolución.
"Los creacionistas están ganando terreno en Gran Bretaña. Esto ha sido importado de Estados Unidos y no sólo el creacionismo de los cristianos, sino también el musulmán",. Asi ha dicho Robert Stobold, biólogo, experto en evolución y miembro de la Sociedad Secular británica.
Algunos puntos del debate
Los creacionistas más ortodoxos consideran que todas las formas de vida fueron creadas por Dios. Los cristianos y judios piensan que esto lo hizo según lo narrado en el Génesis, mientras que los musulmanes se apegan al Corán.

Otras religiones tienen sus propias versiones.
Los llamados neo-creacionistas se basan en la idea del "Diseño Inteligente" una corriente según la cual la complejidad de la vida sólo puede ser explicada por la existencia de un "proceso o un arquitecto inteligente".
Consideran que las formas biológicas están plagadas de diseños complejos, como el genoma humano, que no pueden haber sido producto simplemente de la casualidad.
Aunque el arquitecto no tiene que ser Dios, la mayoría de sus propulsores tienen en mente a un ser o fuerza suprema.

¿Cuál es la perspectiva de la Masonería?, ¿creacionismo o evolucionismo?

La noción "Gran Arquitecto del Universo" va más alla de concepciones dualistas excluyentes, esto es, o unas u otras. Una perspectiva válida, para muchos, es que la Creación es eso: una Construcción y que luego sobrevino una creación secundaria llamada evolución.
La perspectiva masónica ha de ser espiritual, dado su caracter iniciático. Pero hay en ella fuertes corrientes positivistas que quieren ver la realidad desde la óptica científica. Aqui la pregunta es, entonces, ¿qué somos como institución?
Einstein, siendo científico, jamás negó la existencia de Dios y sostuvo que la ciencia sin Dios estaba coja. Al parecer, los masones no pueden negar el momento sublime de la Creación, y aceptar ésta no implica, ni por asomo, negar la evolución explicada por la Ciencia.

martes, 9 de diciembre de 2008

NAVIDAD CELTA SOLSTICIAL

Por Cuauhtémoc D. Molina García

El Rito Escocés hunde sus raíces en las tradiciones espirituales celtas. Heredom y Kilwining representan el ambiente escocés genuino (de Escocia) y nos han transmitido el exquisito sabor de la antigûedad y del esoterismo de las culturas del norte de Europa. La Navidad es una bella tradición de inocultable matiz antiguo, evidentemente precristiano y probablemente de fuentes celtas.

La Navidad, tal y como la conocemos hoy en día, se basa en la tradición religiosa del nacimiento de Jesús, el Mesías, así como en la visita de los Reyes Magos y los milagros hechos por Santa Claus (San Nicolás).

Sabemos que las fiestas navideñas sólo se empezaron a celebrar a partir de la Edad Media, y fueron los papas de aquella época quienes fijaron la fecha del 25 de diciembre, precisamente para que los fieles prestasen menos atención a las fiestas paganas del Solsticio de Invierno y más a las celebraciones religiosas cristianas. Incluso el típico árbol de navidad tiene un origen celta.

El solsticio de invierno es el día más corto del año. Esto es así porque se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz. En la cultura celta, la festividad solsticial recibía el nombre de Yule. El Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo. En Escandinavia, por ejemplo, existía la tradición de celebrar el Yule con bailes y fiestas. También se sacrificaba un cerdo en honor de Frey, dios del amor y la fertilidad, que según la creencia controlaba el tiempo y la lluvia.

Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades y que nuestras familias celerean con tanta tradición.

¿Qué Navidad occidental puede saborearse sin un árbol de Navidad?

Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.
Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado.
Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.

La Masonería celebra estas fiestas soslticiales porque el fenómeno celeste posee un valor no solo astronómico "per se", sino porque representa una renovación en la tierra y en sus frutos, pero también en el amor y en la espiritualidad. Quien niegue que la Masonería carece de espiritualidad no la conoce, y si es masón, es en toda su extensión un ignorante.

La Natividad del Señor representa para el masón la presencia el Verbo Encarnado del Altísimo en la Tierra; es una manifestación de la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Es un mensaje de paz, de fraternidad, solidaridad, tolerancia, esperanza y fe. Es la expresión más viva del Ideal Iniciático y la voluntad perenne del hombre de re-ligarse con Su Creador mediante el trabajo y las enseñanzas del Simbolismo de la Construcción.

Para un masón en perfecta escuadra, la Natividad del Señor es un acontecimiento de convicción en los valores de la Iniciación y en los puntos más sublimes de la Geometría Sagrada. Las tradiciones célticas -de las que la Masonería del Rito Escocés es una expresión- anteceden las tradiciones cristianas y las revaloran con respeto en lo que para el hombre occidental significan.

Empero, los masones vemos con preocupación el olvido de la espiritualidad y de la fe, y vemos también con consternación un hombre materializado, sumido en el mundo de la ilusión y de las apariencias. Vemos un hombre que celebra las fiestas decembrinas sumido en el alcohol, el consumismo desbordante, el abrazo de compromiso y el regalo superfluo y falso, hipócrita y fementido; vemos un hombre vacío de contenidos profundos y despojado de sus esencias más sublimes.

Este hombre -para el cual Diciembre y Navidad constituyen mera fiesta mundana- es un hombre que bien debería sumergirse en un cuarto de reflexiones que le lleve verdaderamente a comprender el verdadero sentido de la vida mediante el entendimiento de sus deberes para con Dios, su prójimo y consigo mismo.

La Masonería, creemos nosotros, es un camino de acercamiento, es una vía, un sendero para acercar al operario del Arte a su propio fin superior: Dios, su fuente, su origen, su causa y su destino final.

En HEREDOM desamos con sinceridad y fe masónica, que nuestros hermanos, tanto del rito escocés como del York, y de todas las formas y expresiones masónicas más alla del simbolismo gremial, disfruten el significado de la Natividad del Señor y que hagan suyo su Sublime Sacrificio, así como su mensaje de Paz, Fraternidad y Justicia para vosotros, vuestras familias, seres queridos y para todos aquellos que conviven con vosotros.
Shalom lajem.

domingo, 2 de noviembre de 2008

SHRINERS


Qué es un shriner? ¿Qué tipo de organización atrae a choferes, dentistas, contratistas, estadistas, actores, generales, clérigos, y contadores? ¿Qué son los Shriners?
Alguien podría responder: “Ha si, los Shriners son esos tipos que hacen grandes desfiles con antiguos disfraces y carritos graciosos”. Otros podrían relacionarlos con el Circo Shriner o los payasos Shriners. Su vecino diría tal vez “No, los Shriners son tipos que usan esos sombreritos graciosos que parecen macetas y tienen grandes convenciones”. “Yo
no se nada acerca de eso” añadiría un paseante, “pero se que mi pequeña hija nació con sus pies curvos y ahora son perfectamente rectos y puede caminar como cualquier otro, gracias al Hospital Shriner para niños”.
¿Puede caminar? Preguntaría otro, “pensé que los Hospitales Shriner eran para quemaduras, he oído historias sobre que han salvado niños con quemaduras en el 90% de su cuerpo.
Todos ellos tienen razón. Cada uno conoce diferentes aspectos del mundo Shriner.
Lo único que no pueden conocer sin ser Shriners es la camaradería, amistad profunda, la fraternidad y el tiempo compartido por todos los Shriners.
Tampoco saben que todos los Shriners comparten una herencia Masónica. Cada uno es un maestro masón activo.
Hay aproximadamente 525,000 Shriners hoy en día. Se reúnen en templos o Logias Capitulares en Canadá, Estados Unidos de América, México y la República de Panamá. Existen 22 Hospitales Shriners para niños, de los cuales 18 son ortopédicos, tres de quemaduras y otro que provee cuidados ortopédicos, quemaduras y daños de la columna vertebral.

Estos hospitales han ayudado sustancialmente a mas de 600,000 niños sin costo para sus padres o los niños, desde que el primer hospital abrió sus puertas en 1922. Pero, ¿Cómo empezó esto? ¿Cómo Funciona? ¿Qué es el Shriner?
En 1870, varios miles de los 900,000 residentes de Maniatan eran masones. Muchos de ellos tenían como punto de reunión para comer un restaurante llamado Knickerbocker Cottage, ubicado en el 426 de la Sexta avenida. En una mesa especial del segundo piso, un grupo muy jovial de hombres se reunían con frecuencia. Se caracterizaban por su buen humor e ingenio. Muy seguido discutían sobre la idea de una nueva fraternidad para masones en la cual la
diversión y la fraternidad fueran más importantes que los rituales.
Dos de ellos, el médico Walter M. Fleming y el actor William J. Florence tomaron la idea tan seriamente como para hacer algo al respecto.
Florence, retomando esas conversaciones tomo como base algunas notas y dibujos que realizó en sus giras por Algeria y El Cairo en donde pertenecía a una sociedad secreta y se las mostró al Dr. Fleming quien estuvo de acuerdo con el en formar la fraternidad.
Fleming tomó las ideas proporcionadas por Florence y las convirtió en lo que sería la Ancient Arabic Order of the Nobles of the Mystic Shrine (A.A.O.N.M.S.). Aunque existen muchas preguntas por el nombre de la Fraternidad, es más probable que una coincidencia que sus iniciales sean un rearreglo de las palabras "A MASON."
Con la ayuda de quienes se reunian en el Restaurant Fleming hizo un borrador del ritual, diseñó un emblema y las costumbres, un saludo y propuso que los miembros usaran un fez rojo.
Los ritos ceremoniales o de iniciación, fueron elaborados por Florence con la ayuda de Charles T. McClenachan, abogado y experto en rituales masónicos; William Sleigh Paterson, pintor, lingüista y ritualista; y Albert L. Rawson, Masón quien proveyó mucho del fondo Arábigo.
La primera reunion fue en Septiembre 26 de 1872, en la ciudad de Nueva York utilizando el templo masónico de esa ciudad al que llamaron según su ritual Mecca.
Pero no tuvieron éxito inmediato. Cuatro años más tarde sólo eran 43 miembros y sólo seis no vivian en Nueva York.
En 1878, había 425 Shriners en 13 Templos. Cinco de ellos estaban en Nueva York, dos en Ohio ay los otros en Vermont, Pennsylvania, Connecticut, Iowa, Michigan y Massachusetts.
Continuaron creciendo y en la sesión anual de 1888, en Toronto asistieron 7,210 miembros de 48 Templos localizados en todo Estados Unidos y uno en Canadá.
Aunque en un principio era principalmente social, el trabajo filantropico se hizo más frecuente. En 1888 durante la epidemia de fiebre amarilla en Jacksonville, Fla., los miembros del nuevo templo y los caballeros templarios masónicos, trabajaron largas horas para aliviar el sufrimiento popular. En 1889, los Shriners dieron auxilio a las víctimas de la inundación en Johnstown. En 1898, había 50,000 Shriners, y 71 de los 79 templos se unieron al trabajo filantrópico.
Los Shriners estaban imparables y su membresía crecía rapidamente. Entre 1900 y 1918 ocho nuevos templos se crearon en Canadá, uno en Honolulu, México y la Republica de Panamá.
En el terremoto de San Francisco, los Shriners enviaron $25,000 para ayudar a la ciudad, y en 1915, contibuyeron con $10,000 para las victimas de la Guerra.
En 1920 en una sesión en Portlan, Oregon se tomó la resolución de formar un Hospital para niños minusválidos el cuál sería sostenido con una aportación anual de 2 dólares de cada miembro.
En 1922 se colocó la primera piedra para el primer hospital Shriner en Shreveport, La. Las reglas en este hospital eran muy simples Los niños que ingresaran debían tener una familia incapaz de pagar el tratamiento médico ortopédico que recibieran, ser menor de 14 años (posteriormente se incrementó a 18 años) y ser, a criterio del director del hospital, alguien que este en condiciones de ser ayudado.
Los Hospitales ortopédicos aparecieron de la siguiente manera: Shreveport, 16 de Septiembre de 1922; Honolulu, Enero 2, 1923; Ciudades Gemelas, Marzo 12, 1923; San Francisco, Junio 16, 1923 (reubicado a Sacramento en 1997); Portland, Enero 15, 1924; San Luis, Abril 8, 1924; Spokane, Noviembre 15, 1924; Salt Lake Enero 22, 1925; Montreal, Febreo 18, 1925; Springfield, Febrero 21, 1925; Chicago, Marzo 20, 1926; Philadelphia, Junio 24, 1926;
Lexington, Noviembre 1, 1926; Greenville, Septiembre 1, 1927; México, Marzo 10, 1945;Houston, Febrero 1, 1952; Los Ángeles, Febrero 25, 1952; Winnipeg, Marzo 16, 1952 (cerrado en Agosto 12, 1977); Erie, Abril 1, 1967; Tampa, Octubre 16, 1985, y Sacramento, California, Abril 14, 1997. Este último es el único que provee cuidados ortopédicos, de quemaduras y daños de la columna vertebral así como investigación en la conducta.
El Hospital en Galveston abrió en Marzo 20 de 1966 para atender niños con lesiones serias por quemaduras, El Hospital de Cincinnati abrió en Febrero 19 de 1968 y el de Boston lo Hizo el 2 de Noviembre del mismo año. Todos ellos fuero terminados y actualizados entre 1997 y 1999.
En ellos se han salvado niños con más del 90% de quemaduras en sus cuerpos gracias a sus técnicas de tratamiento y a su constante investigación.
Los Hospitales Shriners expandieron sus servicios durante 1980 con un programa de desarrollo de prótesis en dos de sus Hospitales, principalmente en el desarrollo de nuevas tecnologías.
En 1996 se tomó la decisión de cambiar el nombre de los Hospitales a “Hospital Shriner para niños” eliminando la palabra minusválidos con el objetivo de reflejar la misión de los Shriners. Sin embargo el cambio de nombre no afectó la misión de seguir ayudando a los niños a tener una vida mejor.
Y no podemos dejar de reconocer que el Hospital Shriner de la CIUDAD DE MÉXICO es un orgullo de los masones y una oportunidad para que los miembros de la Orden demuestren su espíritu solidario y humanitario.
Invitamos a todos los Maestros Masones a que se unan a los Shriners.

martes, 14 de octubre de 2008

LA TOLERANCIA INTOLERANTE

Por Cuauhtémoc D. Molina García

Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. La tolerancia es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona...

Si la tolerncia es entendida como el respeto y la consideración hacia la diferencia, y como una disposición intelectual, espiritual, humana y social a admitir a los demás tal y como son, aunque estas maneras del ser implique formas distintas de pensar y concebir el orden del mundo, entonces la Masonería es, por excelencia, la esencia y la síntesis de la Tolerancia, teniendo a ésta como una verdadera Virtud.

Pero resulta que, en los últimos tiempos, en la Masonería mexicana "escocesa" soplan vientos de todo lo contrario; es decir, en ciertas Provincias masónicas del país la intolerancia parece ser la bandera que algunos "delegados provinciales" enarbolan ante su febril impotencia para hacer valer sus liderazgos. Y es que como nadie les elige ni ha votado por ellos desde las bases que dirigen, pues muchos de ellos suelen ser mal queridos por sus propios hermanos que esperarían, cuando menos, tener un voto de calidad, de confianza o de mínima aceptación sobre las decisiones unilaterales tomadas "desde arriba".

Y si a esta impopularidad -no poco frecuente- se agrega el hecho de ser estos delegados sujetos verdaderamente miopes y poco hábiles para el ejercicio del mando y del liderazgo fraternal, resulta todo en que no son capaces de lograr la riqueza espiritual, moral e intelectual que la tolerancia implícita en el pensamiento masónico exige, trabajando precisamente por la tan ahora añorada unidad fraternal.

La Masonería debería tener dirigentes gigantes dispuestos a ver en la diversidad el diamante de la unidad. Pero ven todo lo contrario. ¿Por qué será? La ausencia de liderazgos parece permear en toda la sociedad mexicana, pero visiblemente se observa en el seno de la Institución masónica, extremadamente fragmentada, diluida y debilitada desde dentro, y no desde fuera, gracias a los supuestos e imaginarios enemigos "ancestrales" de la Orden, el clero y demás yerbas.

Por ejemplo, los Delegados del SC de México (no todos, por fortuna) asumen que los masones deben ser, todos, del rito escocés, y quien no lo sea, o es irregular, o es un traidor. Ignoran con esto que la masonería primigenia es la simbólica, y que los ritos (como el escocés) vinieron después, creados por motivos diversos, no siempre en la pureza y castidad del ideal masónico.
¿Cómo un masón de tan alto rango dentro del Rito Escocés (no incluye
naturalmente las Logias simbólicas y sus Grandes Logias) puede tener una
concepción tan primitiva?
Es algo difícil de entender, pero es real. Absurdamente, los masones discursamos hacia fuera de la Orden la tolerancia, incluso enarbolamos al Estado laico como un orden constitucional seguro y el único que tutela la tolerancia religiosa, política, intelectual, etc. Sin embargo, hacia dentro de la Institución algunos (no todos) de los altos dirigentes del escocismo expresan una lamentable, triste y destructiva intolerancia. Somos la síntesis de la incongruencia; dirían nuestros padres que somos candil de la calle y oscuridad de la casa.

No podremos nunca tener una Institución masónica fuerte con dirigentes de tal catadura. Se necesitan ahí hombres íntegros, cabales y espiritualmente desarrollados para entender, comprender y hacer valer la Unidad de la Masonería, allende los Ritos y sistemas de trabajo. La Masonería es Una, sus expresiones de trabajo son diversas. Quienes trabajan bajo las enseñanzas del rito escocés con tan regulares como quienes lo hacen bajo las enseñanzas del rito York o cualquier otro. Las diferencias provenientes de estas pequeñeces son eso, pequeñeces que solo un enanismo mental hace posible colocar en la mira de la disolución y el conflicto entre hermanos.
La tolerancia es un regalo y es un don divino, desde los primeros años de la vida. Pero muchos "Soberanos" parecen no haber tenido vida... y haber estado ausentes en la repartición de este don, sin el cual la Masonería sería imposible.

¡Miren mis hermanos las cosas que seguimos discutiendo los masones mexicanos en pleno Siglo XXI!

martes, 30 de septiembre de 2008

EL AÑO NUEVO JUDÍO: ROSH HASHANÁ

Esta noche, cuando salgan las primeras estrellas estará comenzando el nuevo año judío 5768. El punto de partida que conduce a esta fecha tan avanzada, es la creación del mundo, según el judaísmo, 3760 años antes de la era común.

El pueblo judío todo festeja la fecha, dondequiera que esté, pero indudablemente la atmósfera más singular se vive en Israel, de amplia mayoría judía, lo cual asegura que el ambiente de fiesta y nuevos comienzos se capte en la calle en general.
El saludo de shaná tová, que significa “buen año” y al que se le agrega a menudo umetuká, o sea “dulce”, es el más oído en toda conversación en Israel desde hace muchos días. El nuevo comienzo inunda la calle. El pueblo de Israel se prepara desde hace días para las fechas sagradas.
El nombre más conocido de la fiesta de año nuevo es Rosh Hashaná, que literalmente traducido significa “la cabeza del año”. En realidad, año nuevo es el comienzo de un periodo de diez días, que finaliza con Iom Kipur, o el Día del Perdón —el más sagrado del año judío— conocidos como Iamim Noraim (los días terribles), durante los cuales, según la tradición, Dios decide si inscribir a cada uno en el libro de la vida.

Pero la fiesta tiene no sólo el aspecto religioso, sino también el familiar, el más colorido, el popular, por lo cual uno de los elementos más tradicionales es la cena familiar de Rosh Hashaná.
Y aquí aparecen las tradiciones principales, aunque hay alimentos que varían según el origen de cada colectividad.

Lo más típico es la manzana con miel, así como otros tipos de alimentos dulces, para que haya, por supuesto, un año dulce, y para que el nuevo año depare buenas noticias. Por eso también se coloca en la mesa —y se bendice— la granada, en cuyo interior hay gran cantidad de semillas que a veces se sirven separadas y simbolizan la abundancia.

En la mesa suele aparecer un pescado entero, con cabeza y todo —para desagrado de muchos niños, en general— a fin de que “seamos cabeza, y no cola”, para que se sepa empujar hacia delante, no dejarse llevar.

Para destacar la continuidad y el hecho que el ciclo del año sigue avanzando, se acostumbra comer el pan tradicional, jalá, horneado en forma circular, para que comienzo y final se confundan.

Claro está que lo central, antes de sentarse a la mesa, es el encendido de velas, que está siempre a cargo de la mujer, y que debe hacerse antes del comienzo del año, o sea cuando todavía no es fiesta, a fin de no violar luego la santidad de la fecha encendiendo fuego.

La atmósfera más singular se vive en Israel. El transporte público se detiene, el movimiento aminora su marcha y las corridas que se captan, son de aquellos que se apuran por llegar a su casa y prepararse a tiempo, después de los últimos mandados.

Y lo más sugestivo, especialmente en Jerusalén, ya cerca de la hora de comienzo de los rezos, es el movimiento de gente vestida para honrar la fiesta, con la cabeza cubierta (los hombres) con el solideo, o kipá, en camino a las sinagogas, con el libro de oración bajo el brazo. Familias enteras, a pie, dirigiéndose a la oración, con la bendición de Shaná Tová.

Los masones, sin ser judíos o necesariamente judaicos, vemos con interés el evento; la Masonería primigenia y universal en tres grados sustenta su simbolismo, esencia y enseñanzas en la Construcción del Templo de Salomón, cuyo proceso está claramente consignado en el Primer Libro de los Reyes y en el Segundo de las Crónicas. Posteriormente, los Grados del escocismo celebran y transmiten enseñanzas derivadas de temas viejo testamentarios.

Shalom lajem...

jueves, 4 de septiembre de 2008

LA FRANCMASONERÍA Y SUS CUERPOS ADJUNTOS

Bajo los principios de Amor Fraternal, Socorro y Verdad, y busacando hacer de los hombres buenos mejores hombres, la Francmasonería es hoy la Fraternidad más antigua, conocida y grande del mundo. La Francmasonería acepta a hombres de todas las religiones con tal que sean dignos, caballerosos, educados y de buenas costumbres en sus comunidades.
Deben creer en un Ser Supremo y aceptar su paternidad, deben creer en la Fraternidad del hombre y en la Inmortalidad del Alma. De ahí en fuera, pueden rendirle culto a Dios en la forma que su conciencia les dicte. La Francamsonería ni es religión, ni pretende suplir a ninguna de ellas.
No siendo una "sociedad secreta" ni de beneficencia, practica la solidaridad con los desvalidos y posee fuertes programas de acción, sobre todo en los países desarrollados. Los hombres deben pedir su ingreso por su propia y libre voluntad.
El Grado de Maestro es el más alto Grado de la Masonería y concede a su legítimo poseedor todos los derechos y obligaciones del Gremio. Se concede en la Logia Simbólica, junto a los de Aprendiz y Compañero.

El Rito Escocés
Es uno de los dos Cuerpos Adjuntos de la Francmasonería en los que un Maestro Masón puede continuar sus estudios, luego de la Logia Simbólica. El trabajo del Rito Escocés amplía los conocimientos adquiridos en las Logias azules.
Al igual que la Francmasonería, el Rito Escocés no es una religión ni es confesional, aunque si se requiere también creer en un Ser Supremo.
En este Rito un Maestro Masón puede recibir 29 grados, del cuarto al treinta y dos.
El Grado 33º se concede solo a los miembros destacados por su servicio a la Orden y a sus comunidades.
Los Cuerpos del Rito Escocés son las Logias Capitulares, los Capítulos Rosacruz, los Consejos de Jerusalén y los Consistorios. En algunos países como México, los Consejos Kadosh.

El Rito York
Es otro de los grandes Cuerpos Adjuntos a la Francmasonería en el que un Maestro Masón puede ampliar los grados de la Logia azul obteniendo antecedentes históricos del trabajo y significado de la Masonería.
El Rito York es un sistema de trabajo espiritual, ortodoxo y que rescata los orígenes de la masonería gremial, así como las tradiciones caballerescas de nuestros antepasados.
Este Rito toma su nombre de la antigua ciudad inglesa de York, en la que se encuentran los más remotos antecedentes masónicos (926, D. C.), desde los tiempos del Rey Athelstan y del Príncipe Edwin. Ahi estuvieron las primeras asociaciones gremiales de constructores.
Aunque el Rito York no es en sí mismo una religión, algunos de sus grados manejan un simbolismo tomado de las cruzadas.
Los tres hermosos y sublimes Cuerpos York son los Capítulos del Real Arco, los consejos de Maestros Reales y Selectos y las Comandancias de Caballeros Templarios.

En México, la Masonería no ha tenido un sistema de organización tan feliz como la masonería auténticamente regular del mundo. El Rito Escocés, animado de hálitos de una supuesta supremacía, ha pretendido dominar la masonería simbólica y gobernarla, aduciendo su mentada y traída "jerarquía". Ha inventado que la masonería "se divide" en simbolismo y "filosofismo" (sic), pero que es "una sola".
La verdad es muy diferente. La única y auténtica masonería de origen es la simbólica o azul en tres grados, trabajados por la Logia y gobernados por las Grandes Logias.
Los Ritos son Cuerpos apéndice, adjuntos, complementarios.
¡Así de simple!

lunes, 18 de agosto de 2008

¿DEPURAR EL RITO?

Cuauhtémoc D. Molina García

Un distinguido y despistado IPH (?) con funciones de coordinación, allá en las Calles de Lucerna de la Ciudad de México, advierte que es preciso "depurar el Rito". Así dicho, el hermano de marras ha de querer decir, si es que sabe lo que quiere decir, más o menos algo como esto:

  1. Que las liturgias del rito escocés "mexicano" requieren una revisión urgente, ya que su grado de desviación de la doctrina escocista internacional es obvia y ciertamente malograda. Los principios de Pike, en Morals and Dogma, no corresponden a muchas de las liturgias lucernianas. No sabemos cómo están las del SC de Puente de Alvarado, ahora que en conocida circular proclaman regularidad y legitimidad usurpada. La discontinuidad en el argumento de los grados, la incorporación de elementos de ciencias sociales, ciertamente rebasados y las posturas jacobinas superadas, son solo algunos de los elementos que hacen del rito escocés luceriano un caso de escocismo muy a la mexicana. Ciertamente, despistado Inspector General, el rito requiere depuración. Ojo: "El RITO".

  2. Pero a lo mejor el despistado de Lucerna se refiere al Supremo Consejo, no al Rito, sino a la Institución social que gobierna -supuestamente- al Rito y a sus miembros. Y ese si que es un problema porque, si el SC requiere depuración, pues habrá que preguntarles a ellos mismos: ¿A quiénes están recibiendo en sus Cuerpos y de dónde? Porque evidentemente, muchos de los integrantes si que requieren estar fuera de la Orden.

  3. Una depuración en el SC me recuerda las tesis nazis y racistas orientadas a la depuración de Alemania. ¡Fuera los judíos! Y si esta es la idea, vaya aberración. Y en este caso, ¿fuera quiénes, despistado IPH?

  4. En suma, ¿qué querra decir el despistado Inspector deLucerna?

Dicen, los que le conocen, que el despistado coordina a los cuerpos y masones de Lucerna. ¡Vaya coordinador!

¿Depurar el Rito? ¿Tendrá el despistado IPH los elementos morales, espirituales e intelectuales para hacerlo?

¡Depurar el Rito! ¿Qué habrá querido decir la eminencia gris de Lucerna?

La moda allá en Lucerna, según las malas lenguas, es:

¡SE BUSCA! ¡Un grado a quien denuncie a un masón Yorkino!

Asi como se oye: "a quien denuncie"... ojo al verbo: "Denunciar".

¿En esto consiste la depuración?

Vaya miopía y enanismo masónico!!! Pero sobre todo, Fraternidad....

martes, 12 de agosto de 2008

EL CAMINANTE

Tomar el Camino es elegir la ruta de la Iniciación, la opció de El sendero.
En el cristianismo, El Camino es seguir los pasos de Yeshua, ha Masiahj, Jesús, el Mesías. El Camino de la compasión, de la fe, de la verdad, de la justicia y del arrepentimiento.

Pero...
  1. De cada cien hombres que buscan El Camino, solo uno lo encuentra.

  2. De cada cien hombres que lo encuentran, uno solo lo transita efectivamente.

  3. De cada cien que lo transitan, uno solo llega al final.

La Masonería también es un Camino.