miércoles, 20 de julio de 2011
¡REGRESAMOS!
El enfurecido inspector del SC -un oscuro burócrata de la institución- cuestionaba al Delegado Provincial de mi estado por no tener "control" de lo que pasa en su Provincia y permitir que un sujeto como yo, argumentara lo que su jucio constituye una clara muestra de lo poco talentoso de hacer las cosas en el seno de nuestras organizaciones masónicas mexicanas.
Lamentablemente, hay que decirlo cuantas veces sea necesario, nuestra Masonería, en México, adolece de profunda inmadurez en sus líderes y dirigentes, pues éstos, una vez que toman posesión de sus cargos, se sienten iluminados y predestinados a poseer la razón y la verdad, cuando es evidente que ni siquiera leen los Estatutos y Reglamentos del Supremo Consejo, y tampoco los de otros Cuerpos de la Masonería, ya sea Grandes Logias o Grandes Capítulos del Rito York.
En todos los casos, lo que vemos son pseudolíderes que no entienden cuál es su misión en la Orden. No acaban de asumir estos pseudodirigentes que todos nosotros, en todas las Logias azules y en todos los Cuerpos colaterales o apéndices (como lo son los cuerpos de los Ritos), los masones somos voluntarios que, de buena fe y con los más sanos propósitos, venimos a la Masonería a trabajar por su unidad, por su progreso y fortaleza en la fraternidad y en la solidaridad que nos debemos como masones.
Entre nosotros -les guste o no a muchos- no hay jerarquías porque nadie es jefe de nadie, y tampoco nadie es subordinado de otro. Lo que tenemos es un orden de preeminencia que define quiénes asumen el mando cuando no esta el titular. La Masonería, para su sospresa, no es jerárquica.
Para nuestra poca fortuna, la noción de "jerarquía" ha hecho mucho daño a nuestros enfermizos "líderes", pues les ha insuflado sus pequeñas cabezas, haciéndoles creer cosas que no son y, sobretodo, asumiendo actitudes de "jerarcas" intolerantes y autoritarios que, lejos de beneficiar la Masonería, la sumen en crisis de inmovilismo y deserción.
Es verdad lo que me dice un hermano de Michoacán (Javier). Muchas cosas tenemos que aceptarlas aunque nos duelan, pero no tenemos los dirigentes -estatales y nacionales- los líderes y dirigentes que la Masonería mexicana requiere. Son, en todo caso, dirigentes que confunden la forma con el fondo y que no conducen a sus organizaciones (Grandes Logias u otros altos cuerpos adjuntos, como los Ritos) hacia metas y objetivos y con estrategias y programas de trabajo claros y precisos. Por eso pasan el tiempo con demagogias y discursos baratos contra el clero y "las derechas", la "reacción" y cosas así, porque no tienen argamaza que trabajar, ni edificios que construir.
¡Es una lástima! Lástima dolorosa y cruel.
Ojalá que la soberbia y la intolerancia desaparezcan de entre nuestros "altos" cuerpos. Ojalá que los dirigentes próximos de la Institución, en todas sus expresiones, asuman a cabalidad su papel de DIRECTORES de la Orden y no de simples Dignatarios a los que hay que lisonjear con títulos y honores pomposos para satisfacer su vanidad y sus cabezas huecas.
Regresamos en HEREDOM.
Seguiremos apuntando una crítica constructiva en bien de nuestra Institución.
Por Cuauhtémoc D. Molina García, 33°
lunes, 11 de enero de 2010
LA OSCURA INTOLERANCIA EN LA ORDEN
El discurso oficial de la masonería del Rito escocés en México ha sido siempre la defensa de las libertades y el estado laico. Ha sido tradicional de ella la vocación abiertamente anticlerical. El cuerpo doctrinal de la masonería proclama, además, las libertades, la tolerancia, el libre albedrío y la comunicación o expresión igualmente libre de las ideas, cualesquiera que sea la índole de éstas, ya políticas, ya religiosas o políticas y filosóficas.sábado, 5 de diciembre de 2009
FELIZ NAVIDAD
El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén, según los evangelios de San Mateo y San Lucas. Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año cristiano.Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
De esta manera seguía la política de la Iglesia primitiva de absorber en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada de la primavera.
La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal romano, el 19 de diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas diversiones y banquetes.
Al mismo tiempo, se celebraba en el Norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el Sol brillara con más fuerza. Aún en nuestras tradiciones cristianas, suelen ordenarse pasteles en forma de troncos de árbol, seguramente para festinar tales celebraciones.
La Masonería antigua y verdadera tiene indudablemente un origen cristiano, pues nació en el marco de la cristiandad. Empero, sus rituales y simbolismos conmemoran tradiciones esotéricas cuyas raíces se hunden en la antiguedad; la cultura céltica está íntimamente asociada a las bases masónicas, especialmente a las que están en las cimientes del rito escocés.
Las Fiestas del Solsticio, tan celebradas en las masonerías escocistas, tienen sus raíces en la cultura de los druidas.
Pero los masones contemporáneos no celebramos a los celtas, no al menos de modo directo, sino que estamos incrustados en los ambientes de la cultura y la espiritualidad cristianas.
Por eso, desde HEREDOM, deseamos a los hermanos del mundo Paz, Alegría y Prosperidad.
Deseamos también que el mensaje de Jesús, el Mesías, nazca, renazca y se fortalezca en el corazón de todos, en unión de sus familias.
Feliz Navidad....
jueves, 26 de noviembre de 2009
SPES MEA IN DEO EST...
La esperanza de los hombres está en Dios.Si el masón no deposita su esperanza en Dios es, en realidad, un ser perdido, un ser sin brújula que se perdió en los confines de su existencia porque caminó con la escuadra, olvidando el compás...
La esperanza es el sueño del hombre despierto, dijo Aristóteles (384 AC-332 AC); pero en los tiempos que vivimos -los de la globalización y los avances tecnológicos- el hombre es un ser desesperanzado, quizá porque está vacío de contenidos y de significados.
¿Por qué, con tanta comunicación, el hombre se siente solo?, ¿qué le falta a la condición humana para entender y comprender que Dios, y su enviado Jesús, son el alimento esencial del hombre?, ¿por qué las drogas y los desenfrenos, el materialismo y el desapego a los valores esenciales del Ser?
Necesitamos acercarnos a la Divinidad; necesitamos comprender que es mejor caminar y viajar llenos de esperanza que llegar al destino, y sobre todo, llegar solo por llegar.
En realidad, la Masonería del Rito Escocés, así como las formas más puras y antiguas de la Masonería yorkina, nos enseñan a reconocer en el Templo y en nuestras vidas el valor fundamental de reconcer la existencia del Creador y su papel en la historia, en el mundo y en el Universo. La presencia de Dios en nuestras vidas es un alimento y un aliciente de fe, esperanza y felicidad.
¿Qué clase de hombre es aquél que apoya este enunciado tan infeliz y desgraciado?
Por ello mejor digamos:
¡Spes mea in deo est!
domingo, 8 de noviembre de 2009
LA MASONERÍA Y LA CONSPIRACION

La teoría de la conspiración es una estructura ideológica según la cual todo movimiento, dinámica o alteración de tipo social, económico o político queda explicada con un culpable único, poderoso y permanente. La Masonería ha sido atacada por estos paradigmas venidos al mundo desde que el poder, la suspicacia y la maledicencia aparecieron en el corazón de los hombres.
Se ha dicho, y con sobrada razón, que la gente desconfía de todo lo que no entiende, y si percibe además un elitismo que la excluye, entonces la desconfianza inicial se convierte en disgusto, incluso en odio. La Masonería, lo reiteramos aquí, cae en ese esquema de desconfianza inicialmente propiciado por las iglesias, por todas, no solo por la católica romana.
Hoy en día, las sectas cristianas apabullan, perturban e inquietan a los medios de comunicación, a los líderes de opinión, e inclusive forman partidos facciosos que atacan y vituperan el idealismo masónico con no es sino la más pura expresión de la nobleza en justicia, equidad, fraternidad, solidaridad y rectitud en los más elevados ideales de la espiritualidad, sobre todo bíblica, ya que es en la Biblia en donde se fundamentan los rituales y esquemas de trabajo de todos los grados masónicos habidos.
¿Un ejemplo de sectarismo pseudocristiano en UU. UU.? El caso Obama, de quien se dice es Grado 32° del escocismo estodounidense -el primero del mundo por origen, tamaño e influencia en la sociedad, gracias a sus ideales y programas de beneficencia y asistencia social- es más que llustrativo. Las iglesias evangélicas radicales le acusan de ser el promotor de Lucifer y de todos los males habidos y por haber.
Pero la famosa teoría de la conspiración llegó para quedarse, sobre todo merced al poder de la letra impresa que en libros como los de Dan Brown (El símbolo perdido, por ejemplo) se enuncian todos los más inauditos esquemas del misterio, la sospecha y la zozobra en torno a la Masonería. Libros así, no obstante la mentira o las desviaciones espectaculares que contienen, ayudan a la Masonería porque la colocan en el vértice de la opinión pública y ello constituye una oportunidad, más que una amenaza para los dirigentes de la Orden. Estas publicaciones que abonan el sospechosismo y la conspiración -los Iluminati, por decir- deben ser inteligentemente aprovechadas por los líderes masónicos para sacarles provecho y ventaja.
Según la teoría de la conspiración, el curso de la Historia (y de las sociedades) está condicionado y dirigido por un reducido grupo de personajes poderosos y sin escrúpulos (casi siempre masones), cuyo objetivo es controlar primero, y después dominar un país tras otro y finalmente a toda la humanidad. Se trataría de crear un "nuevo orden mundial" al servicio de sus intereses.
Según los propagadores de ésta teoría, todos los males que nos sobrevienen son consecuencia del plan urdido por esos "dueños del mundo" que operan en la sombra. Se acusaba de tal "conspiración", anteriormente, a los "judeo-capitalistas", a los judeo-bolcheviques" y actualmente a los "americano-sionistas" y a los señores de la "globalización". Y, por supuesto, a los masones... y a los jesuitas.
Esta concepción es sostenida por la progresía, la extrema izquierda, los nacionalistas, los populistas y los movimientos antiglobalización, es decir todos los que se auto-arrogan, en exclusiva, el hablar en nombre de "los pueblos".
En México ha sido la iglesia romana, cuyo clero, dolido por los cambios liberales de la Reforma JUARISTA del siglo XIX, ha generado embates, uno tras otro, contra los masones acusándolos de ser los mismísimos enviados del diablo para destruir esa iglesia. Los curillas de pueblo, y de todos los niveles, no descansan en lanzar azufre por sus bocas contra de los masones y liberales, tildándoles de todas la maniobras para adueñarse el país y sus instituciones.
Los ideales masónicos han sido líderes en la transformación de los pueblos.
Jamás han habido masones en la promoción del oscurantismo y la falsedad.
A las iglesias evangélicas obtusas habrá que recordarles que, al menos en MÉXICO, su ingreso, crecimiento y desarrollo se deben a las Leyes de Reforma, llevadas al triunfo por los masones.
A los romanistas también, pues sin las Leyes de Reforma, hasta el conserje de una Secretaría de Estado sería cura...
domingo, 18 de octubre de 2009
CARTA DE DAN BROWN AL RITO ESCOCES DE LOS EE. UU.
Invitados de la Jurisdicción del Sur, es un gran honor para mí ser invitado a saludarles mediante esta carta. Esperaba poder estar con ustedes esta noche en persona pero el lanzamiento de mi novela El símbolo perdido me ha mantenido alejado de Washington.
“En un mundo donde los hombres batallan a propósito de qué definición de Dios es
la más acertada, no encuentro palabras para expresar adecuadamente el profundo
respeto y admiración que siento por una organización en la que hombres de credos
diferentes son capaces de “partir el pan” juntos en un lazo de fraternidad,
amistad y camaradería."
Sinceramente,
Dan Brown
domingo, 27 de septiembre de 2009
LA FERIA DE LOS GRADOS
Afirmamos aqui que la esencia de la Masonería -los tres Grados básicos- radica en su simbolismo, y éste, en su ritualidad ceremonial. Por tanto, prescindir de los procesos rituales en los conferimientos de los Grados esenciales del Gremio constituye una grave falta al espíritu formativo y a la transmisión correcta del saber y del sentir masónicos. No puede un sujeto afirmar que posee la Masonería, si los Grados le fueron conferidos a "golpe de mallete". ¿Cómo puede un individuo expresar sus impresiones y experiencias, si jamás tuvo la oportunidad de vivir la experiencia iniciática, por simbólica que ésta sea?
Una Gran Logia que se precie de ser Regular, con todas sus letras, no debe permitir jamás que la Masonería se relaje al punto de la prisa o las premuras, la informalidad o la relajación de sus ceremonias, especialmente las que usamos los masones para transmitir el simbolismo real y profundo de nuestro Arte Gremial. Una Gran Logia debe supervisar que sus sufragáneas practique el Ritual con ortodoxia y estricto apego a las formas ancestrales de la Masonería, so pena de perder lo que tanto anhela: la Regularidad.
En lo que respecta a los Ritos Masónicos, la observancia es similar. Los Ritos -escocés o York- deben de igual manera observar la práctica regular de la Masonería, si es que desean conservar el apelativo de "ritos masónicos".
En este sentido, parece una candonga a los masones el que haya sistemas de gobierno de estos Ritos que, por afanes de practicidad o de ejercicio de "facultades", realicen conferimientos de grados "por tocamiento", haciendo masones prácticamente "a la vista", sin mas ritualidad ni simbolismo que la autocracia y el referimiento simple a "usos y costumbres".
En el Rito Escocés -de los grados 4° al 33°, inclusive- hay Grados de estricto ceremonial y cuyo desempeño masónico es indispensable para poder comprenderlos y, sobre todo, para poder vivirlos en plenitud. Tal es el caso de los Grados 4°, 14°, 18°, 30° y 32°. Otorgar estos grados sin la ceremonia ritual completa es una zumba grotesca al Rito, a la Masonería y a los hermanos que dispendiosamente los reciben. ¿Cómo puede un sujeto que recibe el Grado 18 asumirse realmente R+C si solo recibió el título, pero no la esencia del Grado? Lo mismo debemos decir del Grado Kadosch, cuya complejidad y belleza ceremoniales llevan implícita la esencia y el compromiso histórico, moral y hasta social del templarismo masónico escocés.
La FERIA DE LOS GRADOS es y ha sido una práctica histórica de los dirigentes del R. E. A. y A. No sucede lo mismo en los Estados Unidos, en donde efectivamente se practican los Festivales del Rito Escocés pero éstos se desarrollan con estricto apego al ritualismo completo, realizado por equipos masones expertos y profesionales del Ritual, de modo que los candidatos a los diversos grados VIVEN en plenitud la esencia del simbolismo de cada uno de ellos. En México, en cambio, lo que interesa es otorgar Grados en Congresos Nacionales y en eventos locales para que el Alto Cuerpo cobre los "intersticios" e ingrese los pagos a su tesorería, en menoscabo de los Cuerpos locales. El asunto no es financiero, aunque lo es en mucho; más bien se trata de mera ortodoxia. Y es una ortodoxia que no es otra que la que dictan los Estatutos y Reglamentos del Supremo Consejo de México. Por eso, no es esta una crítica sin fudamento, sino una observación argumentada en bien del escocismo.
El asunto, decimos aqui con todo respeto, no es administrativo o financiero, que bien a bien resulta ser lo menos. El asunto es masónico en esencia... Es lo que llamamos ortodoxia masónica. ¿Y es mucho pedir?
En esencia, los Maestros Masones que reciben grados por colación -tocamiento, espadazo o malletazo- no reciben sino un título, mas no un grado real y efectivo. Muy ostensiblemente, y con sorprendente feligresía, pagan sus dineros -cuotas o derechos- para "recibir sus grados" porque es el Soberano en turno quien los "toca con su majestad"; empero, la ortodoxia masónica que define la Regularidad internacional en la Masonería, dicta que tal procedimiento es meramente administrativo, mas no iniciático y por lo mismo sin valor esencial masónico.
Hay que advertir, por si fuera poco, que la posesión y ostentación de los "altos" grados -como suele ocurrir en el escocismo- no es un acto administrativo, sino esencialmente ritual e iniciático, y solo tienen valor los grados masónicos en este sentido, que no es otro sentido sino uno meramente espiritual. ¿Qué otro valor puede haber en los Grados de la Masonería?
Festinamos en HEREDOM que nuestras Grandes Logias, en particular la de Veracruz, no asuma esa costumbre nefasta de otorgar grados por "tocamiento"... que es lo mismo que no otorgarlos, y tanto más que no recibirlos...
lunes, 27 de julio de 2009
GRANDES LOGIAS Y SUPREMOS CONSEJOS
La Conferencia Internacional de Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado -una de las ramas de la Masonería- celebrada en París, en abril y mayo de 1929, al que asistieron 24 Supremos Consejos Regulares, además del de México, aprobó por uanimidad resoluciones que, de respetarse en México y América Latina, causarían el más hermoso concierto de fraternidad institucional y ayudarían a bien fortalecer la Institución frente al mundo.Algunas de sus resoluciones esenciales fueron:
Declaración de la Independencia entre las Grandes Logias -base de todos los
sistemas masónicos de grados posteriores al Craft-; la importancia de la
tolerancia entre las Grandes Logias y los Supremos Consejos para mantener
relaciones armoniosas entre sí; la necesidad de que los miembros del Rito -4° al
33°, inclusive- conserven su afiliación en las Logias Simbólicas.
No obstante lo anterior, algun Delegado de costero Estado mexicano no parece entrar en razón y constantemente protagoniza, con afanes ostentosos y soberbios, escenas de confrontación y liviandad entre la Delegación que tiene a su cargo y la Gran Logia estatal a la que él pertenece.
Recientemente, y en virtud del acto conmemorativo de la muerte del Patricio y Benemérito de las Américas, lejos de contribuir a un clima de unidad y fortaleza entre el Supremo Consejo de México y la Gran Logia, el delegado hizo todo lo posible para demostrar una supuesta "superioridad" frente al Gran Maestro de la Obediciencia, quien con todo afecto fraternal -o tacto político, si se quiere- apoyó el acto delegacional. La conducta de algunos miembros del SC de ese estado costero causó un estado de incomodidad entre los masones debido a su actitud de competir, a como de lugar, con la autoridad oficial de la Gran Logia, de la que incluso el Soberano Inspector fue Gran Maestro.
La Gran Logia es, en todo el mundo masónico regular y civilizado, la entidad que representa por derecho propio a todos los masones de esa jurisdicción, pues todos los miembros de Cuerpos de cualquier Rito son, antes que todo, Maestros Masones y luego, miembros de esos mismos Ritos. No todos los miembros de la Gran Logia son integrantes de esos Ritos, pero todos los miembros de éstos, lo son de la Gran Logia. Por tanto, la legal y legítima representación de los Masones de una jurisdicción radica, por derecho, antiguedad y preeminencia, en la Gran Logia.
Los Maestros Masones deben conocer y comprender que, posterior al Tercer Grado, tienen en efecto varias opciones para continuar sus estudios masónicos, si es que así lo desean. Formar parte de los Ritos -Escocés, York o cualquier otro- es un gusto, una afiliación posterior y representa un afán de estudiar y conocer las diversas expresiones de la Masonería y no de ostentar vanidosamente grados y supuestas "jerarquías", tan vanas como insulsas cuando pretenden ser impuestas y ostentadas estultamente sin mérito ni humildad.
Los Maestros Masones que deciden formar parte de esos Cuerpos Invitacionales, denominados Ritos de la Francmasonería, pasan a formar parte de clubes de masones estudiosos, y en calidad de tales deben comportarse, siempre asumiendo su pertenencia a su Logia simbólica de base y, desde luego, a su Gran Logia con un sentido de respeto y subordinación.
Pero en Veracruz vemos que el espíritu de la Conferencia Internacional de París, suscrita por México en 1929, así como los acuerdos de Lausana, Suiza, de 1875 y el mandato del Balaustre XXXII del siglo XIX, emitido por el propio Supremo Consejo de México, parecen ser ignorados y vistos, además, con desprecio.
La soberbia de algunos se impone sobre las bases más puras de la organización masónica internacional afectando la fraternidad, el respeto y el sentido de fortaleza de la Masonería ante los ojos profanos.
¡Cosas veredes, Mio Cid!
sábado, 25 de abril de 2009
NUEVO SOBRANO GRAN COMENDADOR EN MÉXICO

jueves, 8 de enero de 2009
ESTEBAN MORIN

Por Cuauhtémoc D. Molina García
Muchos masones suponen cosas extrañas acerca de la fundación de la Masonería. Unos asumen que se trata de una Orden milenaria cuyos orígenes se funden, dicen, en “la noche de los tiempos”. Otros hablan de Agartha, de la Atlántida y de otros lugares tan remotos como fantásticos. Muchos dicen que la Masonería nace en Egipto y sería en verdad ocioso citar las fuentes que especulan acerca de este interesante tema. No obstante, la mayoría de los hermanos desconocen que existen fuentes formales de la Orden y traslapan el «contenido» con el «continente», es decir, la forma con el fondo, y cuando hablan de la forma, lo mezclan con el fondo y viceversa. Se hace así un auténtico “mazacote”, intelectualmente indigesto y absurdo que les conduce a afirmar cosas tan inverosímiles como ridículas.
En efecto, el Caballero Michel Andrew de Ramsay, nacido en Ayr, Escocia, creó grados "escoceses" que de tales no tuvieron sino el nombre, pues todos eran en realidad de manufactura francesa; fueron estos grados los que formaron el original Rito de Perfección en 25 estamentos, sistema manejado por el ejo Consejo de los Caballeros de Oriente y de Occidente, constituido bajo las Constituciones de 1762.
Esteban Morin, al decir de Frau Abrines, fue un judío francés miembro del Consejo de los Emperadores de Oriente y Occidente, y quien el 27 de agosto de 1751 expidió a su favor una patente de «Gran Inspector Delegado», en principio para propagar el citado Rito de Perfección en 25 Grados por toda América. Pero Morin, con las Constituciones del Rito de Perfección bajo el brazo, llegó a Santo Domingo con sus baúles conteniendo los cordones y vistosos mandiles de los grados y se dedicó a sus negocios. Morin era comerciante en telas, y más tarde en Ron, cosa que le hizo muy afecto a la botella. Los mejores negocios los hacía Morin con judíos de Charleston, los que más tarde identificó como masones.
lunes, 6 de octubre de 2008
IPH AGUSTÍN ARRIAGA RIVERA

jueves, 24 de julio de 2008
SUPREMO CONSEJO DEL PERÚ
Mensaje de su Sob. Gran Comendador I.P.H. Miguel Atala Herrera 33°Hemos avanzado juntos un trecho cuyos resultados han sido favorables,
pero aùn hay un largo camino por recorrer, el cual estoy seguro nuevamente lograremos.
Gracias por el apoyo de cada uno de Ustedes.
Pongo a vuestra consideraciòn este mensaje:
No puedes ser todo para todas las personas.
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo.
No puedes hacer todas las cosas igual de bien.
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que lo hacen los demàs.
Debes buscar dentro de ti quien eres.
Debes decidir las prioridades y cumplirlas.
Debes encontrar tu fuerza y usarla.
Debes aprender a competir con los demàs.
Por tanto:
Habràs aprendido a aceptar que eres ùnico.
Habràs aprendido a fijar las prioridades y a tomar decisiones.
Habràs aprendido a vivir con tus limitaciones.
Habràs aprendido a respetarte.
Atrèvete a creer que eres una persona maravillosa e irrepetible.
Que mas que un derecho , es tu tarea ser quien eres.
sábado, 21 de junio de 2008
EL SOLSTICIO

Por Cuahtémoc D. Molina García, 33º
Las agrupaciones nasónicas que trabajan bajo las enseñanzas del Rito Escocés tienen, entre sus tradiciones más sagradas (dedicas), la celebración de los Solsticios como fiestas emblemáticas, no de las Fiestas de los Santos Juanes, sino como referencias a los fenómenos del cielo.
La astronomía es una constante en la decoración de las Logias de método escocés, de hecho, la Logia latina -derivada del francesismo masónico- hace derivar el término "Logia" de loka, loga= universo y se hace una descripción profundamente simbólica del techo, piso, paredes y horizonte del espacio logial.
En cambio, en la tradición masónica anglosajona -la tradición madre de la masonería- los días 24 de junio y 27 de diciembre, se dedican a la celebración de las fiestas cristianas de los Santos Juanes, cuna cultural y sociológica de las logias gremiales, el llamado con justa razón Antiguo Gremio o Ancient Craft.
Ambas tradiciones son profundamente masónicas; una impregnada de simbolismo iniciático astronómico (las esferas celestes, el zodiaco, las constelaciones) y la otra, señalada por el esoterismo cristiano, del cual la masonería primigenia es una derivación.
Pero ambas celebraciones Solsticiales aluden a realidades que nuestros ojos no ven. Por ello Yehuda, el Maestro cabalista, nos enseña:
Y la magia de la masonería -como las magias de las religiones profundas y espirituales- permite ver lo que otros no ven...No creas (solo) en los sentidos. Somos engañados por una lógica ilusoria.
No vemos la energía, no vemos cuando las enfermedades comienzan, no vemos
cuando los milagros llegan.
Recuerda esto hoy. No espero que cambies tu percepción de la noche a la mañana, pero sí te pido que salgas de tu cabeza por un segundo y busques la realidad que no ves. Abre la puerta al entendimiento de esas cosas en la vida que no tienen sentido
jueves, 19 de junio de 2008
LA ESTRICTA OBSERVANCIA TEMPLARIA

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El centro de radiación más importante de la Estricta Observancia Templaria fue Lyón, gracias al ardor desplegado por uno de los caballeros de origen masón más activos de la época, Jean-Baptiste Willermoz, que introdujo en los rituales, sobre todo los de los Profesos y Grandes Profesos, las ideas teosóficas de Martínez de Pasqually y su martinismo tradicional.
martes, 10 de junio de 2008
EL RITO ESCOCES: NI ESCOCÉS NI ANTIGUO
El denominado Rito Escocés Antiguo y Aceptado es una de las ramas de la Francmasonería diseñada para complementar y amplificar las enseñanzas filosóficas de los primeros tres grados simbólicos. Sin embargo, el sistema de sus grados -que inician en las Logias Capitulares- no alcanza a completar el ciclo simbólico que enseña la Leyenda de Hiram, quedando sin mostrar cómo se recupera, conserva y transmite "aquéllo que se perdió". Como veremos ni es escocés, ni tampoco antiguo.El uso de la palabra "escocés" ha llevado a muchos Masones a creer que el Rito se originó en Escocia. Había también una creencia falsa que persistió durante muchos años que todos lo masones tenían que ir a Escocia para recibir los treinta y tres grados. Ninguna de estas declaraciones es verdad.
Realmente, la primera referencia al Rito aparece en viejos archivos franceses donde aparece la palabra "Ecossais," cuyo significado es escocés. Pues a fines del siglo XVII, producido el exilio de la familia Stuart, muchos escocese huyeron a Francia y reabrieron los trabajos Masónicos en ese país. Se cree que esta influencia contribuyó al uso de la palabra "escocés."
Se ha atribuido la invención de uno o dos grados al Caballero Andrew Michael Ramsay, un sabio escocés, tutor del Príncipe Charles Edward, -llamdo el joven Pretendiente-. Al parecer estos grados fueron admitidos por aquellos adherentes a la familia Estuardo en Francia, quienes planearon la restauración de Juan II y su hijo al trono de Inglaterra.
En 1732, se organizó en Bordeaux, uno de los centros Masónicos más viejos y más influyentes en Francia los primeros "Ecossais" o Logia Escocesa. Se incluyeron como miembros a Masones escoceses e ingleses. Entre 1738 y 1740 se formaron los primeros "Hauts Grades" o grados avanzados. Lo que si debe quedar en claro es que ningún grado del Rito Escocés parece haber tenido su origen en Escocia, pues todos ellos, sin exepción, son en realidad franceses, remontándose sus raíces al Rito de Perfección en 25 Grados, administrado por el llamado "Consejo de los Emperadores de Oriente y Occidente", estanlecido en Lyon, Francia y luego en París. Un rito más francés que la propia Torre Eiffel.
Es un hecho, por lo tanto, que el citado Rito Escocés no es en realidad escocés, sino francés. Por otro lado, tampoco es "antiguo", pues su pretendida antiguedad solo se remonta no más allá de 1801, cuando se constituyó como tal en Chaleston, Estados Unidos de Nortamérica. Y en cuanto a su condición de "aceptado", pues lo es como es cualquier otro sistema posterior al sistema de los grados azules, básico y primigenio de la Masonería Universal.
Por otro lado, el verdadero creador de la doctrina del Rito Escocés es, sin duda alguna, Mr. Albert Pike (en la foto), pues él redactó Moral y Dogma of the Scottish Rite of Freemasonry, un texto voluminoso en el que desarrolla enseñanzas tan extrañas como exóticas, respecto del sentido esencialmente constructivo, espiritual y moral de la Masonería primitiva y universal, tal y como fue creada en Inglaterra durante los primeros años del siglo XVIII.
El escocismo fue también una de las primeras y más exitosas innovaciones francesas al sistema primigenio de los grados ingleses al que nos referimos, y en América Latina ha sido uno de los factores más destacados de la desunión y fragmentación de la masonería, debido a la pretendida y supuesta autoridad que los "altos grados" han pretendido tener sobra las Grandes Logias. En los Estados Unidos, en cambio, ha sido un factor de notoriedad social y asistencial, sobre todo por sus importantes obras de caridad.
miércoles, 14 de mayo de 2008
MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el método de trabajo iniciático masónico más extendido internacionalmente de entre los varios practicados en nuestros días.Sus 3O grados -luego de los grados simbólicos universales, sobre los cuales se erige- vienen a ser otros tantos movimientos de una misma sinfonía que propone al iniciando la más completa gama de valores en su camino hacia lo trascendente.
Los tres primeros grados se imparten y administran en el seno de las Grandes Logias (o federaciones de logias ubicadas en un determinado territorio y presididas por un Gran Maestre electo en voto universal) y los treinta grados siguientes (el Rito en sí) son impartidos y administrados por instituciones denominadas Supremos Consejos, que presiden sendos Grandes Comendadores en los Estados Unidos, también electos. Se trata, pues, de dos cuerpos masónicos diferenciados en cuanto a sus respectivas competencias dentro de la Orden, si bien ello no fue siempre así.
En Francia y en España, el Supremo Consejo del Rito administró (hasta 1894 y 1903, respectivamente) todos los grados del método, asumiendo habitualmente una misma persona las responsabilidades de Gran Maestre y Gran Comendador. Aún hoy día, aunque en número muy reducido, subsiste esa tradición en algunos casos (como el de la Gran Logia de Italia).
El primer Supremo Consejo del R.E.A.A. se constituyó en Charleston (EE.UU.), en 1801, con el propósito de coordinar e impartir la gama de grados iniciáticos creada en Europa (y concretamente, en Francia) a lo largo del siglo XVIII, desarrollando los tres grados masónicos básicos de Aprendiz, Compañero y Maestro, comunes a todos los Ritos. Uno de los miembros franceses de aquel Supremo Consejo, Augusto Alejandro de Grasse-Tilly, que ya había fundado un Supremo Consejo en las Antillas francesas, regresó a Europa fundando los Supremos Consejos de Francia (1804), de Italia(1805) y de España(1811). Surgieron con posterioridad los de Bélgica (1817), Venezuela(1824), Irlanda(1826), Brasil(1829), etc.
En 1834 se produjo una primera tentativa de vinculación entre los diversos Supremos Consejos mundiales, mediante el efímero tratado de alianza suscrito en París por los de Francia, Bélgica, Brasil y del controvertido “Hemisferio Occidental”. A él se unieron los de Italia, España y las Dos Sicilias, reconociendo la versión latina de las Grandes Constituciones llamadas “de Berlín” , de 1786, como norma reguladora fundamental.
Pero fue en 1875 cuando se retomó el propósito homologador y coordinador del fracasado tratado de París, mediante la reunión en Lausana (Suiza) del Convento o Convención que reunió a representantes de11 Supremos Consejos de los 22 existentes entonces (más la adhesión de Chile, que como EE.UU.,Argentina y Colombia, no pudo enviar delegado).
Aquel Convento llevó a cabo la revisión de las Constituciones de Berlín y redactó un Tratado de Alianza y Confederación de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, publicando un Manifiesto con la Declaración de Principios del Rito y recogiendo en un “Tuileur” (o Código ritual) las características de los diversos grados del método.
Reproducimos aquí, por su interés histórico, el preámbulo y el texto del Manifiesto de Lausana, con la Declaración de Principios. De la repercusión y alcance efectivos de los acuerdos alcanzados trataremos separadamente.
MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA
Septiembre de 1875
Delegados Convento de Lausana
Desde hace mucho, y sobre todo en estos últimos tiempos, la Masonería ha sido objeto de los más injuriosos ataques.
En el momento en que el Convento, tras haber examinado con la mayor atención las antiguas constituciones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, conservando con religioso respeto las sabias disposiciones que le protegen y le perpetúan, libera a la Masonería de vanas trabas, queriendo que se penetre del espíritu de libertad que anima a nuestra época; en el momento en que, sobre bases inquebrantables, sanciona una íntima alianza entre los masones de todo el mundo, el Convento no puede disolverse sin responder con una patente declaración a esas deplorables calumnias y enérgicas condenas.
Ante todo, para los hombres que desean conocer sus principios antes de postularse ante la Francmasonería, los proclama mediante la siguiente declaración, que constituye su programa oficial en los términos acordados por el Convento.
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
Art.1º.- La Francmasonería proclama, como lo ha hecho siempre, desde su origen,Ese es el propósito que la Francmasonería del Rito Escocés asume y quiere que sea asumido por cuantos deseen pertenecer a la familia masónica del escocismo.
la existencia de un Principio Creador, bajo el nombre de Gran Arquitecto del
Universo.
2º.- No impone ningún límite a la investigación de la verdad y
exige a todos la tolerancia, a fin de garantizar a todos esa libertad.
3º.-
La Francmasonería está, pues, abierta a los hombres de todas las nacionalidades,
razas y creencias.
4º.- Prohíbe en sus talleres toda discusión política y
religiosa, acogiendo a todo profano cualesquiera sean sus opiniones políticas y
religiosas, siempre que sea hombre libre y de buenas costumbres.
5º.- La
Francmasonería tiene como fin luchar contra la ignorancia bajo todas sus formas,
siendo una escuela mutua cuyo programa se resume así: obedecer las leyes del
país de cada uno; vivir honradamente; practicar la justicia; amar a sus
semejantes; trabajar sin flaqueza por el bien de la humanidad y en pro de su
emancipación progresiva y pacífica.
Pero junto a esta declaración de principios, el Convento necesita proclamar las doctrinas en las que se apoya la Masonería escocesa, deseando que todos las conozcan.
Para dignificar al hombre ante sus propios ojos, para hacerle digno de su misión en la Tierra, la Masonería escocesa proclama el principio de que el Creador Supremo ha dado al hombre la libertad como su bien más precioso; la libertad, patrimonio de toda la humanidad, luz de lo alto que nadie tiene poder ni derecho para apagar ni amortiguar y que es la fuente de los sentimientos de honor y dignidad.
Desde la preparación en el primer grado simbólico universal, hasta la obtención del grado más elevado de la masonería escocesa, la primera condición, sin la que nada puede conseguir el aspirante, es la de poseer una reputación honorable y de probidad incontestada. Requisito que es, por lo demás, exigible en todos los Ritos o Métodos de Trabajo Masónico.
A aquellos para quienes la religión constituye el consuelo supremo, la Masonería les dice: cultivad vuestra religión sin obstáculos, seguid los dictados de vuestra conciencia. La Francmasonería no es una religión y no tiene culto. Propone también una instrucción laica, cuya doctrina está contenida en esta hermosa prescripción:
Ama a Dios con todas tus fuerzas, y al prójimo como a tí mismo.
A quienes, con mucha razón, temen las disensiones políticas, la Masonería les dice: proscribimos de nuestras reuniones toda discusión o debate político; sé un servidor fiel y devoto de tu patria, no tienes que justificarte por ello. El amor a la patria es compatible con todas las virtudes.
¡Se ha acusado a la Masonería de inmoralidad! La nuestra es la moral más pura y más santa; se basa en la primera de todas las virtudes: humanidad. El verdadero masón hace el bien, prodiga su solicitud a los menesterosos, sean quienes fueren, en la medida de su capacidad. Por ello, no puede sino rechazar con disgusto y desprecio toda inmoralidad.
Tales son los fundamentos sobre los que reposa la Francmasonería, asegurando a todos los miembros de esta gran familia la unión más estrecha, sean cuales fueren las distancias que separen a los diversos países en los que vivan. Entre todos, ha de reinar el amor fraternal.
¿Y qué podría dar mejor testimonio de esa verdad que la misma reunión mantenida en este Convento? Sin conocernos unos a otros, procedentes de los países más diversos, a penas habíamos intercambiado las primeras palabras de bienvenida cuando ya surgió entre nosotros la más estrecha unión. Nos estrechamos la mano fraternalmente y, dentro de la mayor concordia, hemos ido adoptando nuestras más importantes resoluciones por unanimidad.
Francmasones de todas las regiones, ciudadanos de todos los países : estas son las leyes de la Francmasonería, estos son sus misterios. Los esfuerzos de la calumnia son impotentes contra ella y sus injurias se quedarán sin eco.
Marchando pacíficamente de victoria en victoria, la Francmasonería escocesa extenderá día a día su acción moral y civilizadora.
EL RITO ESCOCÉS: ESPIRITUALIDAD LAICA
Francia se enorgullece de poseer dos características nacionales: la excepcionalidad cultural y la laicidad.Si el concepto de laicidad resulta incomprensible en el mundo anglosajón, tiene en cambio su traducción exacta en italiano, español y portugués. Ello se explica por la identidad religiosa de los países latinos, regidos durante largo tiempo por la religión católica, que aún ejerce una influencia cierta, y se vieron en la necesidad de tomar medidas conducentes a su emancipación.
La laicidad tiene dos acepciones esenciales: una social y otra filosófica. Pero posee también una dimensión espiritual, como vamos a ver.
Hija de las Luces, la idea laica, en germen durante los siglos XVI y XVII, se desarrolló durante el siglo XVII. Bajo la influencia de los francmasones de aquella época, se insertó el principio de la libertad de conciencia en el texto de la Constitución de los Estados Unidos, en 1787, antes de que fuera proclamado por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgara en Francia en 1789, de convertirse más tarde en universal. En ese sentido, el Concordato con Napoleón de 1806, limitó ya el poder de la Iglesia. En función de la intensidad de las fuerzas adversas, la laicidad ha tenido que ser, según los casos, combativa, incluso agresiva, defensiva o simplemente militante. Su edad de oro fue la III República Francesa. El Hermano Jules Ferry hizo aprobar en 1882 la ley que establecía la gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad de la instrucción pública. El paralelismo con lo ocurrido en Argentina es sorprendente, puesto que allí la Constitución de 1853 también se completó en 1883 con la instauración de la laicidad, obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza.
La laicidad se ha convertido en una consigna que no puede comprenderse sino por oposición al clericalismo triunfante del siglo XIX, cuando la Iglesia trataba de dirigir los Estados y de imponer directrices políticas cristianas. Para la mayoría republicana de comienzos del siglo XX, que contemplaba en Francia la separación de las Iglesias y del Estado mediante la ley de 9 de diciembre de 1905, no se trataba de ningún deseo de aplastar a las religiones, sino de limitar el poder de la Iglesia Católica, aliada de los monárquicos. La Ley de 1905 es explícita: “La República no reconoce (...) ningún culto (en particular)” (Art. 2).
En lo sucesivo, no habría en Francia ninguna Iglesia con privilegios jurídicos y todas la Iglesias (presentes o futuras) son legalmente.
A nivel filosófico, no me extenderé sobre un concepto retrógrado y caricaturesco de la laicidad, nutrido de odio hacia las religiones, de venganza respecto a sus representantes y de desprecio hacia las conciencias encerradas en sus creencias, en resumen, de confusión entre un comportamiento y una verdadera filosofía. Preconizando sin discreción una ideología atea, se cae en el laicismo, pseudo-laicidad que hace del anti-dogma otra forma de dogma y que reclama para sí la tolerancia que niega para las demás.
Por el contrario, la verdadera laicidad es una facultad de carácter al mismo tiempo que una virtud moral y cívica, por ser nobles las cualidades de modestia, de sinceridad y de inteligencia que requiere. Siendo un principio moral, la laicidad es tolerancia y el respeto a los demás que armonizan perfectamente con los Principios del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Como signo de equilibrio interior, implica autonomía del pensamiento, sin recurrir a verdades tenidas por irrefutables e inverificables, como las que ofrecen las religiones. Se trata de una búsqueda leal y prudente de la verdad personal, al mismo tiempo que un esfuerzo sincero por reconocer en todo hombre una parte de la verdad, aunque sea un adversario. ¿No será, entonces, la laicidad uno de los aspectos del derecho a la diferencia, no limitado al color de la piel? Puesto que es una ética que respeta al hombre íntegramente, no puede dejar de respetar su ser interior en lo que tiene de más íntimo y, por ello no prohíbe ni la fe ni la oración. Más aún, no puede sino enriquecer, al tratar de comprender otras formas de pensamiento.
Por lo que respecta a la espiritualidad, ésta tiene también sus contrapartidas, como la consistente en negar la ciencia y tomar partido por lo irracional, confundiendo lo espiritual con lo irracional. Reconocer la existencia del Misterio es una cosa; Pero pretendiendo alzar el velo que lo cubre se corre el riesgo de hundirse en lo sobrenatural, en la afición a adivinar, a los oráculos y a las demostraciones a posteriori, en cuantos casos el orgullo de unos pueda explotar la credulidad y la angustia de otros. El término “espiritualidad” ha sido desvirtuado y conserva una connotación religiosa, cuando, en realidad, no implica necesariamente adhesión a una religión, ni la impide.
La espiritualidad no es una escapatoria de la realidad, sino que emana de la busca de lo que puede estar tras lo aparente, de una busca de la verdad, de una aspiración a lo absoluto. Consiste en una vinculación con los valores que tienden hacia lo infinito, lo sagrado; es la vida interior, la marcha personal hacia lo Bello, lo Bueno, lo Verdadero. Tiene la misma naturaleza que la busca de la Palabra perdida.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se caracteriza por la espiritualidad. El Manifiesto del Convento de Lausana, de 1875, redactado por el Gran Comendador del Supremo Consejo de Francia Adolfo Crémieux, se convirtió, desde aquella fecha, en la referencia señera de todos los Supremos Consejos regulares del mundo. Comienza con esta declaración: “La francmasonería proclama, como lo ha hecho desde su origen, la existencia de un Principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo”. El Credo masónico es que existe una causa primera, de la que son efecto el hombre y el universo.
En el mundo contemporáneo, si el Escocismo tiene un papel insustituible es por ser un sistema iniciático que trabaja glorificando un Principio trascendente. La invocación del Gran Arquitecto
El Escocismo no rechaza ningún sistema ni ninguna doctrina, sino que, como detalla el mismo manifiesto:
"La francmasonería recibe a todo profano, cualesquiera fueren sus opiniones
políticas o religiosas, de las que no tiene por qué preocuparse, siempre que sea
hombre libre y de buenas costumbres. A aquellos hombres para los que la religión
sea el consuelo supremo, les dice: cultivad vuestra religión sin inconvenientes,
seguid los dictados de vuestra conciencia”.
La vía escocesa, que integra la duda constructiva y la búsqueda de verdades universales veladas por símbolos, lleva al adepto hacia un cuestionamiento más amplio, que lleva a encontrar en el estudio de la Tradición el hilo de Ariadna que le conducirá fuera de las tinieblas, hacia la luz.
Del mismo modo que la Masonería escocesa proclama su espiritualidad, declara también su adhesión a la laicidad, como igualmente señala el Manifiesto de 1875:
”La Francmasonería no es una religión ni es un culto; por ello desea la instrucción laica”. Y el Manifiesto finaliza con la siguiente apoteosis: “Su doctrina completa se halla contenida en este bello mandamiento: ama a tu prójimo “. Es tan cierto como que nadie es propietario del amor ni tampoco del espíritu, ya que ambos pertenecen a lo universal.Con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado no hallamos ante una espiritualidad laica que puede ser definida como la eternidad de hoy. Esta definición puede parecer paradójica, pero se aclara si se conoce la etimología del adjetivo “laico”, que procede del griego laicos: “Lo que pertenece al pueblo, a la gente”.
Hay que recordar que “el pueblo” designaba a la población del mundo antiguo conocido en otro tiempo; al conjunto de la humanidad. El sinónimo latino de laico es “universal”, por lo que es el Rito más practicado en el mundo, se comprenderá así mejor el valor de la expresión “espiritualidad laica”. Y, como todos sabemos, el universalismo laico es lo opuesto de la intolerancia que caracteriza al anticlericalismo, al totalitarismo, al integrismo y al fundamentalismo. Ser laico en este sentido significa que el Rito está abierto a todos los hombres de buena voluntad, creyentes o no creyentes, que vivan en armonía bajo los auspicios de la verdadera espiritualidad. Es adogmático para evitar caer en la trampa del dogmatismo.
Dejo la última palabra a un hombre de iglesia que se encontraría muy cómodo en el seno del Escocismo. Se trata del pastor Tommy Falot, que declara:
jueves, 8 de mayo de 2008
SEEKING MORE LIGHT

viernes, 18 de abril de 2008
MASONERÍA VERDE, LA HERENCIA ESCOCESA
El cuarto grado del Régimen Escocés Rectificado es el de Maestro Escocés de San Andrés.En origen, formaba un todo con los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, dentro de la Masonería Simbólica. En 1958, con el fin de adecuar la estructura de cuatro grados simbólicos a lo estipulado por las grandes obediencias regulares, que sólo reconocen los tres primeros, se resolvió desgajar este grado y conferirlo en la Cámara Verde. Es el caso de la Respetable Logia Caballeros de la Rosa 104, que sólo trabaja los tres primeros grados. Se trata de la misma solución adoptada en 1813 en Gran Bretaña, cuando los antiguos, que también trabajaban cuatro grados, se integraron con los modernos. En su caso, el cuarto grado dio origen al llamado Arco Real, que guarda ciertas similitudes con el de Maestro Escocés de San Andrés.
El grado de Maestro Escocés de San Andrés actua como puente entre el Simbolismo y la Orden Interior. Las Actas del Convento de Wilhelmsbad de 1782 apuntan claramente este carácter: "Como en casi todos los regímenes se encuentra una clase Escocesa, cuyos rituales contienen el complemento de los símbolos masónicos, hemos juzgado adecuado conservar una en el nuestro, intermedia entre la orden simbólica y la interior".
Este grado esta asociado a la Muy Anciana y Noble Orden de San Andrés del Cardo, la orden de caballería por excelencia de Escocia, que toma el nombre de su patrón y emblema nacional. Aunque se desconoce la fecha original de su fundación, su versión moderna opera ininterrumpidamente desde 1687, cuando fue instituida por Jacobo VII de Escocia y II de Inglaterra.
La leyenda escocesa de la masonería remonta su fundación al menos cuatro siglos. Tras la destrucción del Temple en 1307, Henry St. Clair, barón de Rosslyn y Gran Maestre de la Masonería Operativa Escocesa, dio cobijo a un numeroso grupo de templarios. El 24 de junio de 1314, día de San Juan, 432 de estos caballeros apoyaron al rey Roberto I de Escocia en la Batalla de Bannockburn, en la que las tropas de Eduardo II de Inglaterra fueron derrotadas tras 20 años de anexión inglesa. Como recompensa, Roberto I reconoció oficialmente la Orden de San Andrés del Cardo para refugio y transmisión del depósito templario.
En 1689, Jacobo VII de Escocia fue acogido en Francia tras la entronización de Guillermo de Nassau. Con él habrían llegado al continente la Orden de San Andrés del Cardo y sus antiguos secretos.
MASONERÍA ESCOCESA EN CUBA

Queridos hermanos masones y no masones interesados en todas las creencias, concepciones y opiniones de cuanto sistema religioso, filosófico o político abarca este hermoso mosaico en que se desenvuelve el hombre de hoy, bienvenidos a esta publicación en la que pretendo informar sobre el desenvolvimiento de nuestra Orden Fraternal en donde quiera que ella exista o halla existido, mediante la publicación en este espacio de los diversos trabajos que sean enviados por medio del correo electrónico, correo postal u otro medio de comunicación existentes, sobre el libre enfoque que cada cual tenga sobre nuestra Fraternidad Universal, su trabajo y perspectivas para el futuro y cuanto otro tema resulte de interés al ser humano, objeto último y verdadero del trabajo masónico.
La Masonería de Cuba desenvuelve sus actividades en el marco que impone a los cubanos las dificultades materiales y espirituales resultantes de la situación particular que hoy vive nuestra patria, y de lo estipulado por el gobierno de Cuba en la Ley 54 o Ley de Asociaciones vigente, no obstante los masones cubanos hasta el momento han encontrado en la sabiduría que emana de su filosofía y doctrina milenaria, todos los recursos legales posibles para logran mantener incólume los principios de la REGULARIDAD y la pureza de NUESTRAS ANTIGUAS LEYES, USOS Y COSTUMBRES establecidos por los creadores de este hermoso sistema de normas y principios morales que hacen del masón un hombre que se distingue en el medio social en el cual se desenvuelve, por la ejemplaridad de su conducta y la acción social que desenrolla en el entorno donde las logias despliegan sus actividades cotidianas.
Ruego al G.A.D.U porque nuestros dirigentes masónicos actuales sigan esta línea y no sea necesario lamentar en un futuro lo que en el presente es eludible. A través de estas páginas intentaré proporcionarles mi visión particular de todo cuanto han realizado los masones de Cuba en aras de que nuestra patria sea un lugar propicio para la pacífica y armónica convivencia de todos los cubanos. En este nuevo siglo que recién ha comenzado, ruego al Ser Supremo porque todos podamos convivir en PAZ, ARMONIA Y TOLERANCIA, mediante el empleo de los principios de AMOR FRATERNAL, SOCORRO Y VERDAD, que conllevarán a la consecución del tríptico LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, aspiración suprema de la humanidad, única y auténtica forma de lograr la FRATERNIDAD UNIVERSAL EN UN MUNDO MEJOR.