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jueves, 8 de enero de 2009

ESTEBAN MORIN


Por Cuauhtémoc D. Molina García

Muchos masones suponen cosas extrañas acerca de la fundación de la Masonería. Unos asumen que se trata de una Orden milenaria cuyos orígenes se funden, dicen, en “la noche de los tiempos”. Otros hablan de Agartha, de la Atlántida y de otros lugares tan remotos como fantásticos. Muchos dicen que la Masonería nace en Egipto y sería en verdad ocioso citar las fuentes que especulan acerca de este interesante tema. No obstante, la mayoría de los hermanos desconocen que existen fuentes formales de la Orden y traslapan el «contenido» con el «continente», es decir, la forma con el fondo, y cuando hablan de la forma, lo mezclan con el fondo y viceversa. Se hace así un auténtico “mazacote”, intelectualmente indigesto y absurdo que les conduce a afirmar cosas tan inverosímiles como ridículas.
En realidad, de los orígenes doctrinales de las escuelas iniciáticas sí se puede decir que son muy antiguos porque se relacionan con la Doctrina Secreta, es decir, con los Grandes Misterios. Pero la forma estructural del sistema masónico escocés es moderna, muy moderna en realidad.
¿De qué estamos hablando, pues?
Si del Rito, como sistema y organización se trata, habrá entonces que decir que lo que menos tiene, paradójicamente, es de “escocés”ya que sus grados son en verdad muy franceses, pues fueron creados o inventados en Francia, y muchos de ellos en la ciudad de Lyon, en particular el Kadosch.
En efecto, el Caballero Michel Andrew de Ramsay, nacido en Ayr, Escocia, creó grados "escoceses" que de tales no tuvieron sino el nombre, pues todos eran en realidad de manufactura francesa; fueron estos grados los que formaron el original Rito de Perfección en 25 estamentos, sistema manejado por el ejo Consejo de los Caballeros de Oriente y de Occidente, constituido bajo las Constituciones de 1762.
Este fue el sistema que trajo al continente americano Esteban Morin y que más tarde fue transformado en los Estados Unidos (en Charleston, Carolina del Sur) en el actual Rito Escocés, fundado en el año de 1801, y bajo las supuestas Constituciones de Federico de Prusia, de 1786.
De todo esto podemos deducir que, en realidad, el Rito Escocés, si bien tiene orígenes franceses, en realidad es muy americano, pues fue formalmente constituido en Estados Unidos con base en unas Constituciones discutiblemente atribuidas al Rey Federico.
Pero ¿quién fue este Esteban Morin, personaje tan importante en la historia del escocismo?

Esteban Morin, al decir de Frau Abrines, fue un judío francés miembro del Consejo de los Emperadores de Oriente y Occidente, y quien el 27 de agosto de 1751 expidió a su favor una patente de «Gran Inspector Delegado», en principio para propagar el citado Rito de Perfección en 25 Grados por toda América. Pero Morin, con las Constituciones del Rito de Perfección bajo el brazo, llegó a Santo Domingo con sus baúles conteniendo los cordones y vistosos mandiles de los grados y se dedicó a sus negocios. Morin era comerciante en telas, y más tarde en Ron, cosa que le hizo muy afecto a la botella. Los mejores negocios los hacía Morin con judíos de Charleston, los que más tarde identificó como masones.
Estos cinco judíos americanos, -dice Frau Abrines, así como otras fuentes oficiales del Supremo Consejo, Jurisdicción Sur de los Estados Unidos-, apoderándose de este Rito de Perfección decidieron aumentarle ocho grados más, dando así lugar y forma al Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 33 grados.
A los masones americanos, muy demócratas y republicanos, les hizo gran mella el vistoso ritualismo y la colorida parafernalia de los grados franceses, que no conocían, así como los títulos caballerescos y pomposos tan propios de la nobleza europea. Que un ciudadano de pronto fuera un Príncipe Rosacruz o del Real Secreto, si que era seductor. Así que el Rito de Perfección tuvo mucho éxito, más de lo que se esperaba; tanto que 25 grados no les bastaron.
Creada la escalera de 33 grados del Rito Escocés -el primer sistema de "altos" grados-, solo había que esperar el interés inusitado en las doctrinas esotéricas que Albert Pike introdujo para crear el sistema filosófico, esotérico e iniciático que hoy contiene el escocismo.
En realidad, como hemos dicho aquí, el sistema de los "altos" grados pegó de diferente manera en Estados Unidos que en los países latino americanos. Mientras en Estados Unidos son un sistema complementario de la masonería básica y gremial, al mismo tiempo fraternal que asistencial, en nuestros paises ha querido ser un sistema de dominación sobre la masonería que se practica en las Logias y sus Grandes Logias.
Al menos en México, un masón asume normalmente que, si ya posee "el 33º", llegó ya a la cúspide de la masonería. Olvida, o ignora, que la verdadera cumbre es el Maestro Masón.

martes, 29 de julio de 2008

RECORDANDO A ALEJANDRO FCO. AUGUSTO, CONDE DE GRASSE-TILLY

En 2004, el Supremo Consejo de Francia, el más antiguo de Europa, conmemoró el segundo centenario de su creación.

Su fundación fué emprendida por el M.I.H. Alejandro Francisco Augusto de Grasse-Tilly a su regreso de América, donde, en EE.UU., había sido fundador (junto con otros Hermanos franceses y judíos norteamericanos) del primer Supremo Consejo del mundo, conocido después como “Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur”, en Charleston, Carolina de Sur.

Estos dos Supremos Consejos, como los que fueron creados a partir de 1802 y durante casi todo el siglo XIX, lo fueron de acuerdo estricto con las normas y las prescripciones de las Grandes Constituciones de Berlín, de 1876 (malamente atribuidas a Federico).
Desde 1804, superando las vicisitudes de la Historia, el Supremo Consejo de Francia ha permanecido escrupulosamente fiel a los principios tutelares de la Orden, a las normas de las Constituciones de Burdeos, de 1762, y a las Grandes Constituciones de Berlín, revisadas en 1875 por el Convento Universal de Lausana: su regularidad ha sido y ha permanecido incontestable.
Constatando las desviaciones que han ido alterando la pureza del Rito Escocés Antiguo y Aceptado durante las últimas décadas, desnaturalizando su especificidad y erosionando su integridad, el Supremo Consejo de Francia, desde fines de la década de 1980, emprendió la tarea de restablecer su autenticidad.

Con tal fin, procedió a una revisión de sus rituales, facilitada por la riqueza de sus archivos. Sus publicaciones participan de un mejor conocimiento del Rito y favorecen la expansión del mismo.
No confundiendo regularidad con reconocimiento, reúne en su entorno a los Supremos Consejos regulares adictos al respeto de la Tradición Escocesa y deseosos como él mismo de defenderse contra toda intención hegemónica sobre la Masonería mundial, proceda de donde proceda.

Respetando íntegramente la soberanía y la independencia de cada uno de ellos, ha podido establecer fructuosas y prometedoras relaciones internacionales. Junto con ellos, obra en pro de la defensa del Rito, de la promoción de sus ideales y del restablecimiento de la concordia en el seno del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado.
El joven Alejandro (nombre civil, ya que adoptó el de Augusto como nombre personal habitual), de Grasse-TillyAlexandre François Auguste, conde de Grasse, marqués de Tilly (1765-1845)
hijo del famoso almirante Francisco José Pablo de Rouville, conde de Grasse y marqués de Tilly, se formó durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos, siguiendo la carrera militar, como su padre, aunque en el ejército de tierra. Su condición militar y su vida masónica discurrirán paralelas a lo largo de su existencia activa.
Iniciado el 8 de febrero de 1783 en la Logia “San Lázaro”, que se convertiría en Logia Madre Escocesa de Francia o “del Contrato Social” (sucediendo al Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente que había redactado, en 1762, los Reglamentos y Constituciones de la Masonería de Perfección, en 25 Grados), Alejandro de Grasse fue elevado en ella a Maestro en 1785.

Es probable que allí conociera la existencia de los grados superiores e incluso que accediera entonces a los primeros de ellos.

Habiendo sido Capitán en el regimiento “Real-Polonia” y después en el ”Real-Guyena”, fué autorizado en 1789 a abandonar Francia para dirigirse a Santo Domingo con el fin de hacerse cargo de la herencia dejada por su padre, que había fallecido el año anterior.

Fue allí donde, gestionando sus negocios, conoció a su futuro suegro, el notario Jean Baptiste-Noël de La Hogue (o Delahogue, 1745-1822), Maestro de la Logia “La Verdad”, en Cabo Francés. En Las Antillas, entró en contacto con la Masonería de Perfección en 25 Grados, que había sido introducida allí por Étienne Morin y recopilada por Henry Francken.

En julio de 1793, de Grasse hubo de trasladar a su familia fuera de la isla a causa de las turbulencias sociales que estallaron en ella. Como refugiado en Charleston (Carolina del Sur) y arruinado (su bergantín había sido detenido y saqueado por los ingleses), de Grasse vivió de empleos modestos y de un subsidio concedido por el gobierno norteamericano en reconocimiento de los servicios prestados por su padre.

En aquella ciudad será uno de los fundadores de la Logia “El Candor” (julio de 1796) y futuro Venerable de la misma, así como de “La Reunión Francesa” (agosto de 1800), constituída por exiliados franceses. Tambien formará parte, junto a su suegro, de un Consistorio de Príncipes del Real Secreto, Gr. 25º, creado en 1797, y tomará parte con él en la fundación del Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, en 1801, pasando este grado como el Grado 32º.
En 1802, de Grasse volvió a Santo Domingo esperando poder recuperar sus bienes, tras la derrota de Toussaint Louverture, que había sido derrotado por el general Leclerc; éste le nombró capitán de caballería del estado mayor de la isla. En 1803 fijó en Puerto Príncipe la sede del Supremo Consejo de las Islas Francesas de Sotavento y de Barlovento, creado el 21 de febrero de 1802, del que será Gran Comendador Ad vitam.

Estallaron entonces nuevas revueltas sociales.

De Grasse, que tenía el mando de un fuerte en Cabo Francés, cayó víctima de unas fiebres y hubo de rendirse a los ingleses, a quienes habían pedido ayuda los sublevados. Hecho prisionero, fue conducido a Kingstone, en Jamaica, siendo luego liberado.
De Grasse regresó definitivamente a Francia en 1804. En París, se puso en contacto con la logia “San Alejandro de Escocia” que acababa de reemprender sus trabajos, retomando el título de “Logia Madre Escocesa de Francia”, tras haber rehusado situarse bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia.

En virtud de los derechos que le conferían las Grandes Constituciones fundacionales de 1786, por las que se rige el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, emprendió la creación del Supremo Consejo de Francia, que fue establecido aquel mismo año.

Las logias escocesas de Francia se colocaron bajo su estandarte, creando tambien , el 22 de octubre, una Gran Logia General Escocesa .
En 1806 se vería forzado a desaparecer del primer plano, ante las presiones gubernamentales para unificar la Masonería francesa y la elección del H. Cambacérès como Gran Maestre del Gran Oriente y Gran Comendador del Rito.

Habiendo vuelto al servicio activo en los ejércitos durante aquel período napoleónico, de Grasse fue promovido a jefe de escuadrón en Verona, en 1807, a ayudante de campo del general Souham, en 1808, y del mariscal Augereau (duque de Castiglione) en 1810. Después de Italia, pasó a combatir en España, pero hecho allí prisionero por los ingleses en 1812, fué llevado a Inglaterra, no siendo liberado hasta 1814, tras la caída de Napoleón I.

Regresado a Francia, entró al servicio de Luis XVIII , a quien acompañó a Gante durante los históricos “Cien Días”. Tanto en Italia como en España, de Grasse, a lo largo de sus peregrinaciones militares, fue dejando a su paso creaciones masónicas:
El Supremo Consejo de Italia, en 1805, con sede en Milán (del que sería Gran
Comendador el Príncipe Eugenio); el Supremo Consejo del Reino de las Dos
Sicilias, con sede en Nápoles, en 1809 (confiado a Murat); el Supremo Consejo de
las Españas, en Madrid, en 1811.

En 1816, Luis XVIII licenció a la Guardia Real. De Grasse pasó a percibir medio sueldo, con lo que las dificultades materiales no le habían de faltar. Al año siguiente, el 1º de abril de 1817, coordinó las Constituciones, Estatutos y Reglamentos para la creación de un Supremo Consejo en el Reino de los Países Bajos (con sede en Bruselas, Bélgica). En 1818, intentaría poner fin a las divisiones de la familia escocesa a través de su Supremo Consejo de las Islas francess de América, pero siendo rebatido por algunos Hermanos, dimitió para hacer posible que fuera el Hermano Elías Decazes rehiciera la unidad en torno a su persona.

A partir de aquella fecha, de Grasse no volverá más a desempeñar ningún papel directivo dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, viviendo hasta su muerte en extrema pobreza, y en el olvido. Habiendo sido finalmente hospitalizado en la enfermería del Real Hospital de los Inválidos, abandonado por su familia y por sus Hermanos masones, murió el 10 de junio de 1845 a consecuencia de una neumonía crónica, siendo inhumado al día siguiente en el cementerio de Montparnasse, en una fosa gratuita y temporal.

De Grasse no tuvo descendencia masculina, pero dejó tras de sí una gigantesca obra legada generosamente a sus Hermanos de Rito Escocés Antiguo y Aceptado de todo el mundo.

HONOR, a uno de los grandes del Rito Escocés...