lunes, 26 de mayo de 2008

RITOS EN LA MASONERÍA, PALABRAS DE MAESTRO


Por León Zeldis Mandel, V. M. Ad-Vitam R. L. S. "La Fraternidad" N° 62, Tel Aviv, Israel.


Voy a dividir esta plancha en dos partes. Primero hablaré en general de los distintos Ritos masónicos, y luego haré una comparación entre los dos ritos más extendidos en el mundo, el llamado Rito York, y el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. No cabe duda que las ceremonias masónicas fueron en un comienzo muy sencillas, se trataba de formalizar el ingreso de un nuevo miembro a la cofradía, durante la cena o ágape que constituía la parte más importante de la ceremonia.
En realidad, el neófito generalmente tenía que pagar la comida de toda la logia (y según otra tradición, tenía que regalar guantes a todos los hermanos). Había una sola ceremonia de ingreso, que luego se transformó en dos, una de ingreso, o "aceptación" dentro de la logia, y luego la verdadera "iniciación" cuando se le comunicaba al aprendiz los secretos del Masón, especialmente la palabra secreta y los signos de reconocimiento, y también se le leían las obligaciones de un Masón, los antiguos deberes u "Old charges". Pocos años después de la fundación de la primera Gran Logia de Londres y Westminster, en 1717, la segunda ceremonia se dividió en dos, para formar el trío de ceremonias que existen hasta hoy. En el curso de los siglos, las ceremonias masónicas se fueron multiplicando, haciéndose más complejas, y se fueron organizando en ciclos o grupos de ceremonias, que eventualmente formaron sistemas coherentes llamados Ritos.

Las primeras tres ceremonias que mencioné recién se conservan en una u otra forma en todos los ritos masónicos, pero a ellas se fueron agregando centenares de otras ceremonias basadas en leyendas hebreas, anglosajonas, celtas y cristianas y así se incorporaron al acervo masónico ceremonias relacionadas con diversos capítulos de la Biblia, con los manifiestos Rosacruces, con la historia de los Templarios, con la búsqueda del Santo Grial, y un largo etcétera.Las ceremonias masónicas concluyen otorgando al candidato un nuevo título o condición, llamado Grado. Los Ritos masónicos, entonces, son sistemas organizados de Grados, que pueden ser otorgados mediante ceremonias ejecutadas en extenso, o bien de forma abreviada, o incluso en algunos casos pueden ser otorgados por simple decisión administrativa; por ejemplo, el derecho de un Gran Maestro de "hacer un masón a la vista".

Los tres primeros grados, de Aprendiz, Compañero y Maestro, conocidos como los grados simbólicos, o de oficio (Craft Masonry) son universales y existen en formas muy parecidas en todos los Ritos masónicos.

El primero, de iniciación, comienza el proceso de transformación del profano en masón; es una ceremonia de limpieza o purificación, de dejar al hombre que ingresa a la Masonería limpio de todas las impurezas mentales que contaminan su espíritu. Nótese la coincidencia de "mental" con "metal". Refinar el metal o refinar la mente, eliminando las escorias en ambos casos.

El segundo grado, de compañero, marca un período de aprendizaje y preparación para la prueba fundamental de la vida, representada en el tercer grado, de la que sale el candidato como Maestro Masón.

Existen dos tipos de ritos masónicos, uno, los ritos que podríamos llamar tradicionales o históricos, y el otro son ritos inventados. Los más famosos de los primeros son el Rito York, o rito inglés, practicado en la mayoría de las logias de habla inglesa, el rito Escocés Antiguo y Aceptado, practicado en América Latina y en varios países europeos, especialmente los "latinos", y el Rito Adonhiramita, que en la actualidad sobrevive sólo en Brasil.

Los ritos "inventados" son el Rito Schroeder, practicado en Alemania y otros países de habla alemana, el Rito Sueco, practicado en todos los países escandinavos, el Rito Francés, el Rito Mexicano, etc.

El más famoso de estos ritos es uno que ya no se practica, o que subsiste esporádicamente sólo en algunas logias irregulares en Brasil y otras partes: el Rito Misraim o Memphis-Misraim. No voy a entrar a describir las características de estos ritos, su composición, historia y evolución, ya que necesitaría no unas páginas, sino algunos gruesos volúmenes. Recuerden también, queridos hermanos, que lo que he mencionado no son sino una ínfima parte de la enorme variedad de ritos y ceremonias masónicas que han aparecido en el curso de los siglos. Para darles una idea, en la Enciclopedia Masónica de Coil, bajo el vocablo Ritos, figuran no menos de 121 ritos diferentes, cada uno de los cuales comprende numerosos grados o ceremonias, que pueden llegar a más de una centena.Y esa lista no pretende ser completa.

Paso entonces a examinar los Ritos York y Escocés.
No puedo dejar de mencionar que existen varios ritos que incluyen el término "Escocés", como ser el Rito Escocés Rectificado y otros. Yo me refiero únicamente al Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuya estructura actual fue establecida en los Estados Unidos en 1801 y luego formalizada en la Conferencia Internacional de Lausana de 1875.

Respecto al Yorkino, existen igualmente muchas variedades, quizás la más famosa es el llamado Rito o Ritual Emulación ("Emulation Working"), que se supone que conserva fielmente los rituales promulgados en Inglaterra después de la unión de las dos Grandes Logias en 1813, rituales que no fueron escritos, sino sólo demostrados en la llamada Logia de Reconciliación de 1816. La Logia Emulación trabaja desde entonces todos los viernes en la tarde en la sede de la Gran Logia Unida de Inglaterra, demostrando los rituales de los tres grados y absolviendo las consultas sobre aspectos del ritual.
El Ritual Emulación también se transmitía sólo de palabra durante más de un siglo, solamente en 1934 apareció una edición no oficial, podríamos decir "pirata", y en 1969 solamente fue aprobada su publicación oficial, pero dejando en clave las palabras secretas o importantes para entender la ceremonia, de manera que un profano, aunque compre el libro, no podrá aparentar ser masón. Una última observación, por motivos obvios, me voy a referir únicamente al ritual de primer grado. Lo que me está permitido decir es que la ceremonia de segundo grado es totalmente distinta entre los dos Rituales, pero la de tercer grado en cambio es muy parecida, lo que refleja su importancia en la estructura de la Masonería. Vamos a la apertura. ¿Cómo comienza a abrir la logia el Venerable Maestro? En el sistema escocés, ya sabemos, dice "Silencio en Logia, mis hermanos", mientras que en York dice "Hermanos, ayúdenme a abrir la logia".

El simbolismo, o significado esotérico de estas palabras en el Rito Escocés ya ha sido explicado en nuestra logia. Se trata del silencio mental así como el físico. Las palabras en el Rito York también tienen un profundo significado. El Venerable necesita la ayuda de sus hermanos para poder abrir los trabajos. Es decir, la tenida sólo puede efectuarse con el trabajo conjunto de los presentes; no basta que el Venerable de un golpe de mallete, como en una sesión profana. Los pasos siguientes son casi idénticos en los dos rituales, se trata de determinar si la logia está a cubierto y si todos los presentes son masones. Estos pasos preliminares son importantes, pues así se confirma que la logia puede trabajar sin peligro de que los secretos masónicos sean expuestos a la curiosidad de los profanos.A continuación, siempre en ambos rituales, se describen las tareas de los principales Oficiales, con mucho más detalle en el ritual York.

Luego, en ese ritual, el Venerable invoca el auxilio del Gran Arquitecto y declara abiertos los trabajos en su nombre. El Venerable Pasado Inmediato abre el Volumen de la Santa Ley, arregla las herramientas y abre el Cuadro del grado. En el Escocés, en cambio, viene primero un largo diálogo entre el Venerable y los oficiales de la logia, refiriéndose a puntos principales del ideario masónico. En algunas logias, el Volumen de la Santa Ley lo abre el Maestro de Ceremonias: en otras, como la nuestra, es tarea del Orador, y se forma la bóveda misteriosa.El cuadro del grado, o Plancha Trazada, pertenece al rito York. No existe en el Rito Escocés. En nuestras logias en Israel lo hemos introducido, para no herir los sentimientos de los oficiales de la Gran Logia, que aceptaron a regañadientes la fundación de nuestra logia.
Hoy podríamos prescindir de ellos, pero ya se han convertido en tradición y no vale la pena innovar en la materia. Los cuadros tienen gran simbolismo, y no afectan en nada la marcha de los trabajos. Paso a la ceremonia de Iniciación. Ya todos ustedes recuerdan la ceremonia que pasaron o experimentaron en nuestra logia. Con pequeñas diferencias de detalle, la misma ceremonia se practica en todos los países de América Latina, España, Italia, Portugal y Francia, así como en otros países donde se sintió la influencia del Gran Oriente y la Gran Logia de Francia.

Voy a sintetizar nuestra ceremonia: Cámara de Reflexión, lectura del testamento, alarma a la puerta del templo (golpes violentos e irregulares), identificación del profano, confirmación de que nada ve, que siente la punta de la espada, explicación del Venerable, pedida reiterada de confirmar su deseo de seguir con la ceremonia, viaje fuera del templo, oración (Invocación), interrogatorio (virtud, vicio), lectura de las obligaciones (Exhortación), primer juramento, el cáliz de la amargura, los tres viajes simbólicos con la purificación por el aire, el agua y el fuego, la marca indeleble en el pecho, el llamado a la caridad (prueba que no le quedan metales), segundo juramento, luz al candidato, las espadas y las manos extendidas, consagración, entrega del mandil, los guantes, la Acolada, los secretos del grado, la Proclamación, las herramientas, quema del testamento, el ramillete de flores, asiento en la esquina NE.

Es una ceremonia sumamente larga, compleja, plena de simbolismo, que sólo después de reflexionar sobre su contenido puede ser apreciada en todo su valor. Por eso se le pide al neófito que relate sus impresiones, y como se trata de una reacción personal, esa pequeña plancha no se puede comentar, ni alabar ni discutir.Veamos ahora la iniciación según el Rito York. También voy de enumerar las etapas sin describirlas: Preparación del candidato (no hay Cámara de Reflexión), tres golpes bien separados a la puerta del templo, identificación del candidato, punta de la espada, pregunta del VM si el candidato es hombre libre y adulto, oración, circunvalación presentando al Candidato ante el Segundo Vigilante, el Primer Vigilante, interrogatorio del Venerable Maestro, se hace avanzar al Candidato el Altar con tres pasos gradualmente más largos, juramento, luz al Candidato, explicaciones del Venerable sobre la ceremonia, secretos del grado, repetidos por el Guardián Interno, luego el Venerable regresa a su puesto y el Neófito le es presentado y se repiten los secretos en forma de catecismo, lo mismo se repite con el Primer Vigilante, investidura del mandil, golpe sobre el mandil, explicación del Venerable, el Neófito es colocado en la esquina NE y el Venerable da una larga explicación, acto de caridad, herramientas, presentación de la Carta Constitutiva de la Logia, después de vestirse, se le leen al Neófito las obligaciones ("Charge after Initiation").
En tiempo, la ceremonia York no es mucho más corta que la Escocesa, pero existen diferencias fundamentales.Veamos primero las coincidencias. En ambos rituales la preparación del candidato es la misma, se identifica el candidato antes de permitir su ingreso al Templo, la punta de la espada sobre el pecho, la Invocación, la marcha del aprendiz, el llamado a la caridad (pero en distintos puntos de la ceremonia), otorgamiento de la luz, posición en la esquina NE, pero en momentos diferentes.

Las diferencias son muchas y significativas. El Rito escocés tiene mucho simbolismo alquímico y esotérico, mucho más que el Yorkino.

Por ejemplo, la cámara de reflexión con su simbolismo alquímico (azufre, sal, mercurio, VITRIOL, etc.), el viaje hasta llegar a la entrada de la Logia en una caverna (por eso se agacha el Candidato), los tres viajes purificadores por los elementos tradicionales, la copa de la amargura, la marca indeleble, el testamento y su incineración. ¿Por qué estas diferencias?

Hay suposiciones, no una respuesta científica.

El Rito Escocés, como es bien sabido, tiene sus orígenes en Francia, donde los intelectuales de la Ilustración sintieron gran atracción hacia lo oculto, el Rosicrucianismo, el esoterismo de la antigüedad (Hermes trismegisto). Los autores como Campanella, Kirschner, Paracelso, hicieron sentir su influencia sobre los masones especulativos continentales, mientras que en Inglaterra, esta influencia fue menor, y en cambio las tradiciones de los constructores operativos jugaron un papel más importante en la evolución de los rituales.Una última observación, los secretos del grado, o sea el toque del Aprendiz, la señal al orden, la palabra sagrada, son idénticos en los dos rituales.

Existen, sin embargo, dos signos adicionales en el Rito York que no existen en el Escocés: la Señal de Guardia ("Due Guard"), que recuerda como s. la B. el Candidato durante su juramento, y el Signo de Fidelidad.

En nuestra logia, este último lo usamos sólo durante la Ceremonia de Instalación del nuevo Venerable Maestro, cuando tenemos numerosos visitantes de la Gran Logia, y como esa ceremonia de Maestro Instalado no existe en el Rito Escocés, practicamos los signos del Rito York sin problema.

lunes, 19 de mayo de 2008

¿COSTUMBRES? ¡CAMISAS DE FUERZA!

Por Cuauhtémoc D. Molina García. Xalapa, Veracruz, México.

Desde los tiempos fundacionales de la Masonería, la práctica logial era representar los rituales de memoria. Los Estatutos de Shaw ya disponen estos procedimientos en sus dos versiones, y datan ambas de la segunda mitad del siglo XVI, esto es, de los años 1560, d. c.

Consecuencia de esta tradición fueron los poco deseables usos y costumbres, que en los tiempos actuales nadie sabe cuáles ni cuántos son.

Para colmo, muchos en la Orden confunden los usos y costumbres con meras prácticas acostumbradas, que por su naturaleza son jurisdiccionales. Esto es, se hacen y reproducen aqui, pero no allá. Y luego, los masones localistas, que piensan que su Gran Logia es el "ombligo del mundo", asumen que lo que ellos practican es lo que ejercitan todos los masones del orbe; ni por asomo se atreven, ya no a pensar, sino solo a imaginar, que las Grandes Logias Regulares trabajan con esquemas rituales nada parecidos a los que se usan en nuestros lares.

Nuestros rituales de los grados simbólicos o azules, los practicados en México, poseen un claro acento afrancesado que, por cierto, nada tiene que ver con el Rito Francés. En cambio, las Logias sajonas -en Inglaterra y en Estados Unidos- trabajan, allá el Ritual de Emulación, y en América el Rito York o Americano.

Nostros en México no conocemos las prácticas masónicas más añejas y cercanas a lo que, con toda seguridad, fue la Masonería primigenia. ¿La razón?

Por ejemplo, ¿alguién sabe que es la sirga, el cable town, los due guards?, ¿quiénes son los cowans, los Tylers?, ¿por qué el masón es un viajero y por que el Maestro se hermana con PP. y CC?

Si un masón mexicano pretende visitar logias estadounidenses, inglesas, incluso sudamericanas, podrá presentar sus credenciales, pero estará incapacitado RITUALMENTE, para ser admitido en la Sala de la Logia una vez que el Tyler lo ponga en el "cuartito oscuro" y le someta al clásico "retejamiento". No podrá contestar las preguntas, por la simple razón de que no las conoce, ya que no están en sus rituales afrancesados.

Por otro lado, resulta que para los masones de México es un "uso y costumbre" asumir que lo que no es "rito escocés", no es regular, sino "espurio" e "irregular" (sic).

Tamañas concepciones -miopes y empobrecedoras de la Orden- dominan el alma y el corazón de los masones, especialmente en la provincia, y ellas les impiden abrir los ojos y asomarse al mundo masónico auténticamente regular e internacional. Tales usos y costumbres actúan como un corset que les limita los movimientos, a fuerza de parecer lo que NO ES.

Los usos y costumbres -recordemos que el hombre es un animal de costumbres- contribuyen a distorsionar el espíritu y la forma de la Masonería, así como sus prácticas logiales. Construyen auténticos regionalismos y localismos aldeanos que forman barreras y predios conceptuales y rituales que cancelan, de tajo, el ímpetu universalista de la Institución.

Los masones de una jurisdicción ven con recelo a los de otra, solo porque sus "usos y costumbres" no coinciden con los de ellos. Y así nacen, además, los fundamentalismos, tan odiosos como oprobiosos, las críticas infundadas y los separatismos.

¿Quiénes son los que saben?

La realidad es que las Logias inglesas y americanas tienen entre su tesoro el denominado Rito Emulación (Emulation Rite) cuya finaliad es formar equipos de actores ritualistas, verdaderamente expertos y que representan los rituales para que los Maestros en general, y en especial los que serán Maestros de Logia (los Venerables) vean las escenas y escuchen los parlamentos con el único fin de evitar que INVENTEN y reiventen la masonería, distorsionándola hasta desfigurarla totalmente, como hemos hecho los masones latinos -en especial los mexicanos- que tenemos ahora rituales tan manoseados que son ya irreconocibles.

Hay que tomar en cuenta que los rituales -antiguamente- nunca estuvieron impresos y que no fue sino haste el siglo XX en que se editaron pero con claves y códigos solo reconocibles para los ceremonialmente iniciados.

Y ese es el fin del Rito Emulación: homologar la práctica del ritual para que todas las Logias inglesas y americanas los reproduzcan sin alteraciones.

Pero, para los nacionales, los "usos y costumbres" se erigen como camisas de fuerza, verdaderos corsettes que dominan la práctica de los rituales legítimos e impiden el conocimiento genuino de la masonería.

De modo que no hay que confundir lo que son los usos y costumbres con las prácticas acostumbradas de las Obediciencias, tan caprichosos como variados.
(La belleza no es irreverencia)

domingo, 18 de mayo de 2008

DIRIGENTES DE PAPEL EN LA MASONERÍA MEXICANA

Por Cuauhtémoc D. Molina García
Desde México...
No sé qué pase en el resto del mundo, pero en México, los masones viven descalificándose los unos a los otros del modo más antifraternal posible; unos, adheridos a sus cetros de reyezuelos, creyéndose investidos de la mayor autoridad para desconocer, casi excomulgar, a quiénes participan de otros sistemas o ritos masónicos porque se asumen, a sí mismos, dueños de territorios y jurisdicciones. Otros, también casi cosidos a sus malletes, pasan sus periodos como Grandes Maestros suspendiendo aquí y allá a quiénes les discuten o cuestionan sus decisiones expresando una increíble intolerancia, incluso donde la tolerancia debe ser una virtud y no un simple discurso.

No se que tienen algunos "masonetes" que, una vez ungidos con sus cargos y grados, sienten que son amos de todos, olvidando que los masones son, por definición, seres libres y autónomos y que estan unidos a sus Obediencias por convicción y afinidad con principios y postulados, pero no a personas de escasa o nula autoridad moral para ejercer los cargos que detentan, sobre todo si lo evidencian con su conducta antifraternal y antimasónica.

El autoritarismo de los sistemas masónicos mexicanos es propiciado por muchos factores; en México -donde los hálitos arbitrarios son ancestrales, reflejándose en su sistema político y administrativo y en la cultura misma del país- el grado de informalidad y personalismo caudillista en la dirección de las Obediencias masónicas es más que inaudito. El Estado de Derecho -para la sociedad mexicana- es más que un sueño, es en realidad una ficción. Y esa quimera llamada Estado de Derecho se traslada, por necesidad, al mundo de nuestras instituciones, incluso las no gubernamentales como los clubes de servicio, los sindicatos, la academia y las instituciones fraternales y filosóficas como la masonería.

Uno de esos factores es, sin duda, el cabal desconocimiento que muchos dirigentes expresan y manifiestan cuando sus Logias los hacen maestros al vapor y cuando otros organismos les conceden grados de modo igualmente viciado, esto es, sin la educación ni el estudio necesario de los grados, sus contenidos y, desde luego, sin el tiempo necesario para fraguar masónicamente. Por esta razón, entienden la masonería a su modo, olvidando preceptos, postulados, historia y legislación internacional, que son los elementos que unifican a los masones y los que le dan cuerpo y coherencia a la Institución.

Ignoran estos masonetes altígrados las Constituciones, Preceptos y Normas básicas que rigen la Institución, y resulta increíble que accedan a grados y puestos de mando en la Orden con supina incultura y analfabetismo masónico. La Orden esta llamada a ser ejemplo de ecumenismo, tolerancia y unidad, allende los ritos, las obediciencias y las culturas masónicas en el mundo. Ningun rito masónico es contrario a otro; ninguno compite con otro. Todos los ritos son regulares porque solo son métodos de trabajo iniciático y ninguno es mejor que otro, ni más válido ni más importante o poderoso. Todos son sistemas de trabajo iniciático que acercan al hombre genuinamente iniciado al Ideal Espiritual que la Orden conlleva en sus rituales y en su sublime simbolismo.
Un dirigente masónico responsable debería entender que su misión es hacer grande a la Orden y no fragmentarla con un celo enano y miope que sustituye el paradigma de unidad por el del separatismo fanático, igual o peor que el que hstóricamente han mostrado muchas religiones a lo largo de la historia.

Sin embargo, los líderes de papel de la Institución, se conceden gratuitamente la libertad de excomulgar, del modo más eclesiático posible, a quienes siendo Maestros de la Orden, acceden a los Ritos de su preferencia o a más de dos, si sus posibilidades y capacidad se los permite; además, se arrogan el derecho de hablar "a nombre de todos los masones" para postular o apoyar candidatos de partidos políticos, o bien para criticar iglesias y religiones como si el fin de la masonería fuera ese. Por si fuera poco, algunos que ostentan grados elevados de organismos que administran esos mismos grados, ni siquiera han sido electos por el pueblo masónico que dicen representar, pues se eligen entre ellos mismos y designan sus delegados del modo más autocrático posible, como en la mismísima iglesia romana que muchos cuestinan desde la masonería.

Evidentemente, muchos de estos personajes de papel solo anhelan "ventanearse" y recibir reflectores de la prensa del modo más triste y miserable imaginable. Y esta probado que, más de uno, ha usado sus cargos para obtener del gobierno beneficios personales, y hasta familiares, a costa de una representación que, en democracia pura, nadie les ha otorgado porque nadie ha votado por ellos.

Pero lo grave es que al interior de la Orden estos dirigentes de papel ni dirigen ni conducen a sus Grandes Logias, u otros organismos, a estatus dignos y decorosos de crecimiento y desarrollo masónico, y sí en cambio, han llevado a sus organizaciones a deplorables condiciones en las cuales ni crecen ni se desarrollan, sino todo lo contrario: los organismos masónicos decrecen y caen a niveles internos y de percepción pública y social, tan penosos como lastimosos.

Así, lo que vemos son ejemplos dolorosos, por ejemplo aquéllos en los dirigentes de un rito suspenden a los de otro y viceversa. ¿Quién les ha dicho que es esa su función? Muchos de ellos se parecen a los papas excomulgando a Lutero.

En Sudamérica (Argentina y Perú), la masonería encuentra un nivel de desarrollo envidiable (no se diga en los Estados Unidos y Europa), pues han aprendido los masones a convivir juntos y en armonía, practicando en una misma Obediciencia varios ritos, principalmente el York y el escocés. Un Maestro Masón ingresa a uno y/o a otro rito en ejercico pleno de su libertad, trabaja en ellos para beneficio de sí mismo, de su Logia Simbólica y de su Gran Logia.
El hecho de que un Maestro Masón milite ritualmente en un rito y en otro, no implica deslealtad, traición o apostasía como algunos masonetes creen. Lo que hace masón a un hombre es su Grado de Maestro legítimamente obtenido, de conformidad con el ritual tradicional y ortodoxo y en una Obediencia Regular. Y un grado elevado, cualquiera que éste sea, no hace más masón a un hombre que a otro; y no poseerlo, tampoco desmerece la condición masónica de un hermano. Los grados solo nos otorgan más información y conocimiento, nos hacen vivir experiencias rituales novedosas y satisfactorias, nos conducen a nuevos campos de la tradición iniciatica, pero el Grado de Maestro es, por sí mismo, suficiente para ostentar la condicipon de Constructor del modo más digno y completo. Ningun grado nos hace más importantes ni más poderosos sobre la Maestría. Quién considere lo contrario, no merece ser lo que dice que es.
La masonería mundial tiene, entre sus ritos, a dos que son, por su antiguedad y profundidad, la esencia misma de la Masonería. El Rito York, por su belleza, simbolismo y antiguedad, cierra perfectamente la formación simbólica y espiritual de los Maestros Masones, y el Rito Escocés, por sus doctrinas iniciáticas, sociales y morales inculca los principios de construcción del edificio social. Ambos Ritos -York y Escocés- contienen enseñanzas sublimes y complementarias que construyen la unidad de la masonería, más allá de los grados fundamentales de Apendiz, Compañero y Maestro. Existen, es verdad, muchos otros sistemas, unos más conocidos que otros, pero todos constituyen la expresión sublime de la masonería mundial.

Pero en México, los masones parecen ser unos de la sinagoga, y otros de la mezquita, en la más absurda concepción posible, tan irracional e inadmisible como lo que hacen los católicos con los protestantes y viceversa. Se ha venido dando una pugna absurda y mezquina entre el escocismo y el yorkismo, porque los líderes de papel del primero consideran poseer el poder y la propiedad de la masonería y porque asumen que todo lo que no es "rito escocés" entonces es irregular y "espurio", indignante y atifraternal palabreja, viable entre religiosos fanáticos, pero no entre masones. Algunos masonetes (¿se les puede denominar de otro modo?) se conducen como nuevos Torquemadas, dispuestos a quemar en la hoguera de los decretos suspensorios y en las expulsiones a quienes consideran "enemigos". ¡Hágasenos el favor!

Es una lástima que las cabezas que dirigen (?) la Institución en México promuevan la disolución de la Orden. Es una lástima que en sus cabezas huecas no exista creatividad, inteligencia y talento para encontrar las mejores formas de crecer de modo sano, consistente y digno. Es una pena que en sus mentes y corazones solo exista sed de poder, y que en sus vidas como dirigentes solo persista la egolatría y la mediocridad, pero sobre todo, ignorancia de cómo se encuentra organizada la masonería mundial, tan sorprendente como inadmisible, sobre todo ahora que contamos con los recursos de la tecnología como el Internet.

Algún dirigente eclesial de México dijo, alguna vez, que de los masones la iglesia no se ocupa porque sencillamente no representan ningún peligro, ni para ella ni para la derecha católica mexicana, ya que los masones mismos se destruyen entre sí. ¡Y es una lastimosa verdad!

Por ello, los masones de México necesitamos líderes... líderes que no sean de papel y que estén inspirados en los auténticos principios de la masonería... Líderes que sepan construir con sapiencia, inteligencia y talento las bases de subsistencia del Arte Real.

¿Dónde hallarlos?

miércoles, 14 de mayo de 2008

MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el método de trabajo iniciático masónico más extendido internacionalmente de entre los varios practicados en nuestros días.
Sus 3O grados -luego de los grados simbólicos universales, sobre los cuales se erige- vienen a ser otros tantos movimientos de una misma sinfonía que propone al iniciando la más completa gama de valores en su camino hacia lo trascendente.
Los tres primeros grados se imparten y administran en el seno de las Grandes Logias (o federaciones de logias ubicadas en un determinado territorio y presididas por un Gran Maestre electo en voto universal) y los treinta grados siguientes (el Rito en sí) son impartidos y administrados por instituciones denominadas Supremos Consejos, que presiden sendos Grandes Comendadores en los Estados Unidos, también electos. Se trata, pues, de dos cuerpos masónicos diferenciados en cuanto a sus respectivas competencias dentro de la Orden, si bien ello no fue siempre así.
En Francia y en España, el Supremo Consejo del Rito administró (hasta 1894 y 1903, respectivamente) todos los grados del método, asumiendo habitualmente una misma persona las responsabilidades de Gran Maestre y Gran Comendador. Aún hoy día, aunque en número muy reducido, subsiste esa tradición en algunos casos (como el de la Gran Logia de Italia).
El primer Supremo Consejo del R.E.A.A. se constituyó en Charleston (EE.UU.), en 1801, con el propósito de coordinar e impartir la gama de grados iniciáticos creada en Europa (y concretamente, en Francia) a lo largo del siglo XVIII, desarrollando los tres grados masónicos básicos de Aprendiz, Compañero y Maestro, comunes a todos los Ritos. Uno de los miembros franceses de aquel Supremo Consejo, Augusto Alejandro de Grasse-Tilly, que ya había fundado un Supremo Consejo en las Antillas francesas, regresó a Europa fundando los Supremos Consejos de Francia (1804), de Italia(1805) y de España(1811). Surgieron con posterioridad los de Bélgica (1817), Venezuela(1824), Irlanda(1826), Brasil(1829), etc.
En 1834 se produjo una primera tentativa de vinculación entre los diversos Supremos Consejos mundiales, mediante el efímero tratado de alianza suscrito en París por los de Francia, Bélgica, Brasil y del controvertido “Hemisferio Occidental”. A él se unieron los de Italia, España y las Dos Sicilias, reconociendo la versión latina de las Grandes Constituciones llamadas “de Berlín” , de 1786, como norma reguladora fundamental.
Pero fue en 1875 cuando se retomó el propósito homologador y coordinador del fracasado tratado de París, mediante la reunión en Lausana (Suiza) del Convento o Convención que reunió a representantes de11 Supremos Consejos de los 22 existentes entonces (más la adhesión de Chile, que como EE.UU.,Argentina y Colombia, no pudo enviar delegado).
Aquel Convento llevó a cabo la revisión de las Constituciones de Berlín y redactó un Tratado de Alianza y Confederación de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, publicando un Manifiesto con la Declaración de Principios del Rito y recogiendo en un “Tuileur” (o Código ritual) las características de los diversos grados del método.
Reproducimos aquí, por su interés histórico, el preámbulo y el texto del Manifiesto de Lausana, con la Declaración de Principios. De la repercusión y alcance efectivos de los acuerdos alcanzados trataremos separadamente.


MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA
Septiembre de 1875


Delegados Convento de Lausana
Desde hace mucho, y sobre todo en estos últimos tiempos, la Masonería ha sido objeto de los más injuriosos ataques.
En el momento en que el Convento, tras haber examinado con la mayor atención las antiguas constituciones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, conservando con religioso respeto las sabias disposiciones que le protegen y le perpetúan, libera a la Masonería de vanas trabas, queriendo que se penetre del espíritu de libertad que anima a nuestra época; en el momento en que, sobre bases inquebrantables, sanciona una íntima alianza entre los masones de todo el mundo, el Convento no puede disolverse sin responder con una patente declaración a esas deplorables calumnias y enérgicas condenas.
Ante todo, para los hombres que desean conocer sus principios antes de postularse ante la Francmasonería, los proclama mediante la siguiente declaración, que constituye su programa oficial en los términos acordados por el Convento.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
Art.1º.- La Francmasonería proclama, como lo ha hecho siempre, desde su origen,
la existencia de un Principio Creador, bajo el nombre de Gran Arquitecto del
Universo.
2º.- No impone ningún límite a la investigación de la verdad y
exige a todos la tolerancia, a fin de garantizar a todos esa libertad.
3º.-
La Francmasonería está, pues, abierta a los hombres de todas las nacionalidades,
razas y creencias.
4º.- Prohíbe en sus talleres toda discusión política y
religiosa, acogiendo a todo profano cualesquiera sean sus opiniones políticas y
religiosas, siempre que sea hombre libre y de buenas costumbres.
5º.- La
Francmasonería tiene como fin luchar contra la ignorancia bajo todas sus formas,
siendo una escuela mutua cuyo programa se resume así: obedecer las leyes del
país de cada uno; vivir honradamente; practicar la justicia; amar a sus
semejantes; trabajar sin flaqueza por el bien de la humanidad y en pro de su
emancipación progresiva y pacífica.
Ese es el propósito que la Francmasonería del Rito Escocés asume y quiere que sea asumido por cuantos deseen pertenecer a la familia masónica del escocismo.
Pero junto a esta declaración de principios, el Convento necesita proclamar las doctrinas en las que se apoya la Masonería escocesa, deseando que todos las conozcan.
Para dignificar al hombre ante sus propios ojos, para hacerle digno de su misión en la Tierra, la Masonería escocesa proclama el principio de que el Creador Supremo ha dado al hombre la libertad como su bien más precioso; la libertad, patrimonio de toda la humanidad, luz de lo alto que nadie tiene poder ni derecho para apagar ni amortiguar y que es la fuente de los sentimientos de honor y dignidad.
Desde la preparación en el primer grado simbólico universal, hasta la obtención del grado más elevado de la masonería escocesa, la primera condición, sin la que nada puede conseguir el aspirante, es la de poseer una reputación honorable y de probidad incontestada. Requisito que es, por lo demás, exigible en todos los Ritos o Métodos de Trabajo Masónico.
A aquellos para quienes la religión constituye el consuelo supremo, la Masonería les dice: cultivad vuestra religión sin obstáculos, seguid los dictados de vuestra conciencia. La Francmasonería no es una religión y no tiene culto. Propone también una instrucción laica, cuya doctrina está contenida en esta hermosa prescripción:
Ama a Dios con todas tus fuerzas, y al prójimo como a tí mismo.

A quienes, con mucha razón, temen las disensiones políticas, la Masonería les dice: proscribimos de nuestras reuniones toda discusión o debate político; sé un servidor fiel y devoto de tu patria, no tienes que justificarte por ello. El amor a la patria es compatible con todas las virtudes.
¡Se ha acusado a la Masonería de inmoralidad! La nuestra es la moral más pura y más santa; se basa en la primera de todas las virtudes: humanidad. El verdadero masón hace el bien, prodiga su solicitud a los menesterosos, sean quienes fueren, en la medida de su capacidad. Por ello, no puede sino rechazar con disgusto y desprecio toda inmoralidad.
Tales son los fundamentos sobre los que reposa la Francmasonería, asegurando a todos los miembros de esta gran familia la unión más estrecha, sean cuales fueren las distancias que separen a los diversos países en los que vivan. Entre todos, ha de reinar el amor fraternal.
¿Y qué podría dar mejor testimonio de esa verdad que la misma reunión mantenida en este Convento? Sin conocernos unos a otros, procedentes de los países más diversos, a penas habíamos intercambiado las primeras palabras de bienvenida cuando ya surgió entre nosotros la más estrecha unión. Nos estrechamos la mano fraternalmente y, dentro de la mayor concordia, hemos ido adoptando nuestras más importantes resoluciones por unanimidad.
Francmasones de todas las regiones, ciudadanos de todos los países : estas son las leyes de la Francmasonería, estos son sus misterios. Los esfuerzos de la calumnia son impotentes contra ella y sus injurias se quedarán sin eco.
Marchando pacíficamente de victoria en victoria, la Francmasonería escocesa extenderá día a día su acción moral y civilizadora.

EL RITO ESCOCÉS: ESPIRITUALIDAD LAICA

Por HG.
Francia se enorgullece de poseer dos características nacionales: la excepcionalidad cultural y la laicidad.
Si el concepto de laicidad resulta incomprensible en el mundo anglosajón, tiene en cambio su traducción exacta en italiano, español y portugués. Ello se explica por la identidad religiosa de los países latinos, regidos durante largo tiempo por la religión católica, que aún ejerce una influencia cierta, y se vieron en la necesidad de tomar medidas conducentes a su emancipación.
La laicidad tiene dos acepciones esenciales: una social y otra filosófica. Pero posee también una dimensión espiritual, como vamos a ver.
Hija de las Luces, la idea laica, en germen durante los siglos XVI y XVII, se desarrolló durante el siglo XVII. Bajo la influencia de los francmasones de aquella época, se insertó el principio de la libertad de conciencia en el texto de la Constitución de los Estados Unidos, en 1787, antes de que fuera proclamado por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgara en Francia en 1789, de convertirse más tarde en universal. En ese sentido, el Concordato con Napoleón de 1806, limitó ya el poder de la Iglesia. En función de la intensidad de las fuerzas adversas, la laicidad ha tenido que ser, según los casos, combativa, incluso agresiva, defensiva o simplemente militante. Su edad de oro fue la III República Francesa. El Hermano Jules Ferry hizo aprobar en 1882 la ley que establecía la gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad de la instrucción pública. El paralelismo con lo ocurrido en Argentina es sorprendente, puesto que allí la Constitución de 1853 también se completó en 1883 con la instauración de la laicidad, obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza.
La laicidad se ha convertido en una consigna que no puede comprenderse sino por oposición al clericalismo triunfante del siglo XIX, cuando la Iglesia trataba de dirigir los Estados y de imponer directrices políticas cristianas. Para la mayoría republicana de comienzos del siglo XX, que contemplaba en Francia la separación de las Iglesias y del Estado mediante la ley de 9 de diciembre de 1905, no se trataba de ningún deseo de aplastar a las religiones, sino de limitar el poder de la Iglesia Católica, aliada de los monárquicos. La Ley de 1905 es explícita: “La República no reconoce (...) ningún culto (en particular)” (Art. 2).
En lo sucesivo, no habría en Francia ninguna Iglesia con privilegios jurídicos y todas la Iglesias (presentes o futuras) son legalmente.
A nivel filosófico, no me extenderé sobre un concepto retrógrado y caricaturesco de la laicidad, nutrido de odio hacia las religiones, de venganza respecto a sus representantes y de desprecio hacia las conciencias encerradas en sus creencias, en resumen, de confusión entre un comportamiento y una verdadera filosofía. Preconizando sin discreción una ideología atea, se cae en el laicismo, pseudo-laicidad que hace del anti-dogma otra forma de dogma y que reclama para sí la tolerancia que niega para las demás.
Por el contrario, la verdadera laicidad es una facultad de carácter al mismo tiempo que una virtud moral y cívica, por ser nobles las cualidades de modestia, de sinceridad y de inteligencia que requiere. Siendo un principio moral, la laicidad es tolerancia y el respeto a los demás que armonizan perfectamente con los Principios del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Como signo de equilibrio interior, implica autonomía del pensamiento, sin recurrir a verdades tenidas por irrefutables e inverificables, como las que ofrecen las religiones. Se trata de una búsqueda leal y prudente de la verdad personal, al mismo tiempo que un esfuerzo sincero por reconocer en todo hombre una parte de la verdad, aunque sea un adversario. ¿No será, entonces, la laicidad uno de los aspectos del derecho a la diferencia, no limitado al color de la piel? Puesto que es una ética que respeta al hombre íntegramente, no puede dejar de respetar su ser interior en lo que tiene de más íntimo y, por ello no prohíbe ni la fe ni la oración. Más aún, no puede sino enriquecer, al tratar de comprender otras formas de pensamiento.
Por lo que respecta a la espiritualidad, ésta tiene también sus contrapartidas, como la consistente en negar la ciencia y tomar partido por lo irracional, confundiendo lo espiritual con lo irracional. Reconocer la existencia del Misterio es una cosa; Pero pretendiendo alzar el velo que lo cubre se corre el riesgo de hundirse en lo sobrenatural, en la afición a adivinar, a los oráculos y a las demostraciones a posteriori, en cuantos casos el orgullo de unos pueda explotar la credulidad y la angustia de otros. El término “espiritualidad” ha sido desvirtuado y conserva una connotación religiosa, cuando, en realidad, no implica necesariamente adhesión a una religión, ni la impide.
La espiritualidad no es una escapatoria de la realidad, sino que emana de la busca de lo que puede estar tras lo aparente, de una busca de la verdad, de una aspiración a lo absoluto. Consiste en una vinculación con los valores que tienden hacia lo infinito, lo sagrado; es la vida interior, la marcha personal hacia lo Bello, lo Bueno, lo Verdadero. Tiene la misma naturaleza que la busca de la Palabra perdida.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se caracteriza por la espiritualidad. El Manifiesto del Convento de Lausana, de 1875, redactado por el Gran Comendador del Supremo Consejo de Francia Adolfo Crémieux, se convirtió, desde aquella fecha, en la referencia señera de todos los Supremos Consejos regulares del mundo. Comienza con esta declaración: “La francmasonería proclama, como lo ha hecho desde su origen, la existencia de un Principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo”. El Credo masónico es que existe una causa primera, de la que son efecto el hombre y el universo.
En el mundo contemporáneo, si el Escocismo tiene un papel insustituible es por ser un sistema iniciático que trabaja glorificando un Principio trascendente. La invocación del Gran Arquitecto
del Universo da a los adeptos el sentimiento de participación en ceremonias que tienden hacia lo que está más allá de lo humano, ayudándolos a encontrar la plenitud del sentido de su vida. Sin ser una oración ni a un acto de fe, transforma el templo en un espacio sagrado y no sitúa en estado de receptividad interior. Esa invocación viene a completar las invocaciones a Sabiduría, Fuerza y Belleza: la Belleza alude a la espiritualidad, elevando la Sabiduría hasta lo maravilloso y enseñando a la fuerza el ritmo mesurado de la armonía.
El Escocismo no rechaza ningún sistema ni ninguna doctrina, sino que, como detalla el mismo manifiesto:

"La francmasonería recibe a todo profano, cualesquiera fueren sus opiniones
políticas o religiosas, de las que no tiene por qué preocuparse, siempre que sea
hombre libre y de buenas costumbres. A aquellos hombres para los que la religión
sea el consuelo supremo, les dice: cultivad vuestra religión sin inconvenientes,
seguid los dictados de vuestra conciencia”.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado confía a cada uno el definir a Dios como su conciencia se lo haga concebir, ya que toda creencia sincera tiene derecho al respeto. De ahí que su divisa sea: Deus meumque Jus (Dios y mi Derecho).
La vía escocesa, que integra la duda constructiva y la búsqueda de verdades universales veladas por símbolos, lleva al adepto hacia un cuestionamiento más amplio, que lleva a encontrar en el estudio de la Tradición el hilo de Ariadna que le conducirá fuera de las tinieblas, hacia la luz.
Del mismo modo que la Masonería escocesa proclama su espiritualidad, declara también su adhesión a la laicidad, como igualmente señala el Manifiesto de 1875: ”La Francmasonería no es una religión ni es un culto; por ello desea la instrucción laica”. Y el Manifiesto finaliza con la siguiente apoteosis: “Su doctrina completa se halla contenida en este bello mandamiento: ama a tu prójimo “. Es tan cierto como que nadie es propietario del amor ni tampoco del espíritu, ya que ambos pertenecen a lo universal.
Con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado no hallamos ante una espiritualidad laica que puede ser definida como la eternidad de hoy. Esta definición puede parecer paradójica, pero se aclara si se conoce la etimología del adjetivo “laico”, que procede del griego laicos: “Lo que pertenece al pueblo, a la gente”.
Hay que recordar que “el pueblo” designaba a la población del mundo antiguo conocido en otro tiempo; al conjunto de la humanidad. El sinónimo latino de laico es “universal”, por lo que es el Rito más practicado en el mundo, se comprenderá así mejor el valor de la expresión “espiritualidad laica”. Y, como todos sabemos, el universalismo laico es lo opuesto de la intolerancia que caracteriza al anticlericalismo, al totalitarismo, al integrismo y al fundamentalismo. Ser laico en este sentido significa que el Rito está abierto a todos los hombres de buena voluntad, creyentes o no creyentes, que vivan en armonía bajo los auspicios de la verdadera espiritualidad. Es adogmático para evitar caer en la trampa del dogmatismo.
Dejo la última palabra a un hombre de iglesia que se encontraría muy cómodo en el seno del Escocismo. Se trata del pastor Tommy Falot, que declara:
"Sólo Dios es laico. El hombre sufre enfermedades religiosas clericalmente transmisibles”.

jueves, 8 de mayo de 2008

SEEKING MORE LIGHT


Review of Freemasonry meets the Scottish Rite Research Society.



Ten selected papers plus two Albert Pike's great speeches first published on HEREDOM the Transactions of the Scottish Rite Research Society now available on-line:-

The Mystery of the Royal Arch Word by Arturo de Hoyos, 33°-

The Symbolism of Colors in the Ancient Accepted Scottish Rite by Leon Zeldis 33°

-A Philosophical Background for Masonic Symbolism by W. Kirk MacNulty 32°-

The Order of Kilwinning, the Present Royal Order of Scotland by Alain Bernheim 33°-

St. John’s Day Among the Creek: A Rediscovered Speech of A. Pike by J.T.Tresner 33°,

G.C.-King Solomon and the Temple Builder: a Biblical Reading of Giorgione's Painting "The Three Philosophers" by Neil K. MacLennan, 32°, and Ross S. Kilpatrick-

Understanding Manhood In America - Freemasonry’s Timeless Role by Robert G. Davis 33°-Albert Pike’s Address before the Grand Consistory of Louisiana by Michael R. Poll 32°-

The Degree of Knight of the Sword and of Rose-Croix by W.D.Parker 33° & S.Brent Morris 33°-An Introduction to the High Degrees of Freemasonry by Henrik Bogdan, VII°Plus the text of two Albert Pike's Speeches:-St.John's Address -

A Rediscovered Speech-Address before the Grand Consistory of Louisiana

miércoles, 23 de abril de 2008

EL COLEGIO DE CLERMONT

EL COLEGIO DE CLERMONT es una asociación de masones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado —miembros de Logias Capitulares en adelante— que desean con vocación académica investigar y conocer la esencia del escocismo masónico del pasado y del presente. No forma parte de la estructura del Supremo Consejo ni es apéndice de Cuerpo alguno del mismo, sino solamente una asociación voluntaria de masones entusiastas de la Masonería y del conocimiento masónico. Su finalidad es la investigación, el debate y la publicación de artículos y documentos de interés general para los integrantes del Rito. Este Blog es su foro, su ventana y su oportunidad.
Misión
Obtener, comprender y difundir información sobre los antecedentes, orígenes, simbolismo, filosofía y enseñanzas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para propiciar entre sus miembros una compenetración y vivencia satisfactorias a partir del conocimiento de los principios y enseñanzas del Rito Escocés.
Visión
Constituirse en tres años en una sólida institución académica de masones, para masones y para beneficio de la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en el Estado de Veracruz y en el país.
Esta es la creencia que anima la existencia del Rito Escocés, su razón última de ser:

“El progreso humano es nuestra causa, la libertad de pensamiento nuestro deseo supremo, la libertad de conciencia nuestra misión y la garantía de equidad de derechos de las personas en todo el mundo es nuestra última meta”.

En El Colegio de Clermont no buscamos afectar ni incluir la estructura del Rito desde cualquier Supremo Consejo de México o del mundo; solo buscamos estudiosos del Rito Escocés que anhelen eso: estudiar y comprender los misterios del Rito.

PREGUNTAS, PREGUNTAS, PREGUNTAS

Y usted, I. y P. H. cualquiera que sea y del Supremo Consejo que sea, considera usted que:

1. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado:
a. Se refiere a los grados del 4º grado al 33.
b. Incluye todos los grados, del 1º al 33º grado.
c. El Soberano Gran Comendador es el superior jerárquico del Gran Maestro.
d. Un Gran Maestro debe mantener un trato de iguales con el Soberano Gran Comendador.
f. Ni es Escocés, ni es Antiguo, ni es Aceptado.
g. Si es Escocés, es Antiguo y también es Aceptado.
h. El Rito Escocés es anterior en tiempo y circunstancia a las Grandes Logias.
2. ¿Es usted de la idea que un Inspector de la Orden del 33º debe ser recibido con honores en una Logia o Gran Logia?
a. Si.
b. No.

3. ¿Considera usted que una Logia o Gran Logia deben ser "del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado?, ¿Le parece correcta la expresión?
a. Si.
b. No.

4. ¿Le parece que el Grado 33º deba otorgarse al mejor postor solo para que un Supremo Consejo obtenga fondos anualmente?
a. Si, porque lo puede obtener quien tenga dinero.
b. Si, porque el Grado 33º solo es honorífico.
c. No, por que es una presea honrosa.
d. Solo deben obtenerlo los que posean conocimiento y desarrollo espiritual.

5. ¿Le parece correcto y necesario que los Delegados Provinciales sean "a perpetuidad"?
a. Si.
b. No.

6. ¿Considera prudente que los grados se obtengan solo por el simple transcurso del tiempo?
a. Si.
b. No.

7. ¿Tiene usted, I. y P. H., alguna propuesta para recuperar la seriedad y credibilidad en la formación de los masones del Rito dentro del SC de M? Mándela al mail de este Blog.

viernes, 18 de abril de 2008

MASONERÍA VERDE, LA HERENCIA ESCOCESA

El cuarto grado del Régimen Escocés Rectificado es el de Maestro Escocés de San Andrés.
En origen, formaba un todo con los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, dentro de la Masonería Simbólica. En 1958, con el fin de adecuar la estructura de cuatro grados simbólicos a lo estipulado por las grandes obediencias regulares, que sólo reconocen los tres primeros, se resolvió desgajar este grado y conferirlo en la Cámara Verde. Es el caso de la Respetable Logia Caballeros de la Rosa 104, que sólo trabaja los tres primeros grados. Se trata de la misma solución adoptada en 1813 en Gran Bretaña, cuando los antiguos, que también trabajaban cuatro grados, se integraron con los modernos. En su caso, el cuarto grado dio origen al llamado Arco Real, que guarda ciertas similitudes con el de Maestro Escocés de San Andrés.
El grado de Maestro Escocés de San Andrés actua como puente entre el Simbolismo y la Orden Interior. Las Actas del Convento de Wilhelmsbad de 1782 apuntan claramente este carácter: "Como en casi todos los regímenes se encuentra una clase Escocesa, cuyos rituales contienen el complemento de los símbolos masónicos, hemos juzgado adecuado conservar una en el nuestro, intermedia entre la orden simbólica y la interior".
Este grado esta asociado a la Muy Anciana y Noble Orden de San Andrés del Cardo, la orden de caballería por excelencia de Escocia, que toma el nombre de su patrón y emblema nacional. Aunque se desconoce la fecha original de su fundación, su versión moderna opera ininterrumpidamente desde 1687, cuando fue instituida por Jacobo VII de Escocia y II de Inglaterra.
La leyenda escocesa de la masonería remonta su fundación al menos cuatro siglos. Tras la destrucción del Temple en 1307, Henry St. Clair, barón de Rosslyn y Gran Maestre de la Masonería Operativa Escocesa, dio cobijo a un numeroso grupo de templarios. El 24 de junio de 1314, día de San Juan, 432 de estos caballeros apoyaron al rey Roberto I de Escocia en la Batalla de Bannockburn, en la que las tropas de Eduardo II de Inglaterra fueron derrotadas tras 20 años de anexión inglesa. Como recompensa, Roberto I reconoció oficialmente la Orden de San Andrés del Cardo para refugio y transmisión del depósito templario.
En 1689, Jacobo VII de Escocia fue acogido en Francia tras la entronización de Guillermo de Nassau. Con él habrían llegado al continente la Orden de San Andrés del Cardo y sus antiguos secretos.

MASONERÍA ESCOCESA EN CUBA

DESDE CUBA:

Queridos hermanos masones y no masones interesados en todas las creencias, concepciones y opiniones de cuanto sistema religioso, filosófico o político abarca este hermoso mosaico en que se desenvuelve el hombre de hoy, bienvenidos a esta publicación en la que pretendo informar sobre el desenvolvimiento de nuestra Orden Fraternal en donde quiera que ella exista o halla existido, mediante la publicación en este espacio de los diversos trabajos que sean enviados por medio del correo electrónico, correo postal u otro medio de comunicación existentes, sobre el libre enfoque que cada cual tenga sobre nuestra Fraternidad Universal, su trabajo y perspectivas para el futuro y cuanto otro tema resulte de interés al ser humano, objeto último y verdadero del trabajo masónico.

La Masonería de Cuba desenvuelve sus actividades en el marco que impone a los cubanos las dificultades materiales y espirituales resultantes de la situación particular que hoy vive nuestra patria, y de lo estipulado por el gobierno de Cuba en la Ley 54 o Ley de Asociaciones vigente, no obstante los masones cubanos hasta el momento han encontrado en la sabiduría que emana de su filosofía y doctrina milenaria, todos los recursos legales posibles para logran mantener incólume los principios de la REGULARIDAD y la pureza de NUESTRAS ANTIGUAS LEYES, USOS Y COSTUMBRES establecidos por los creadores de este hermoso sistema de normas y principios morales que hacen del masón un hombre que se distingue en el medio social en el cual se desenvuelve, por la ejemplaridad de su conducta y la acción social que desenrolla en el entorno donde las logias despliegan sus actividades cotidianas.

Ruego al G.A.D.U porque nuestros dirigentes masónicos actuales sigan esta línea y no sea necesario lamentar en un futuro lo que en el presente es eludible. A través de estas páginas intentaré proporcionarles mi visión particular de todo cuanto han realizado los masones de Cuba en aras de que nuestra patria sea un lugar propicio para la pacífica y armónica convivencia de todos los cubanos. En este nuevo siglo que recién ha comenzado, ruego al Ser Supremo porque todos podamos convivir en PAZ, ARMONIA Y TOLERANCIA, mediante el empleo de los principios de AMOR FRATERNAL, SOCORRO Y VERDAD, que conllevarán a la consecución del tríptico LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, aspiración suprema de la humanidad, única y auténtica forma de lograr la FRATERNIDAD UNIVERSAL EN UN MUNDO MEJOR.

domingo, 13 de abril de 2008

EL ESCOCISMO

A menudo, y dada la equivocada idea que se tiene de que la masonería -"solo" para efectos "administrativos"- se divide en "simbólica y filosófica", entonces se afirma que hay simbolismo y filosofismo. La manera más fácil de decirlo, suponiendo que nuestros hermanos supieran lo que dicen, es que la masonería universal, simbólica es eso: la masonería. Y que los grados adicionales (no superiores) son los grados del Rito Escocés.
Así, fácil podría decirse que un Maestro Masón ingresa, por ejemplo, al Rito Escocés o al York, sin afectar absolutamente el orden establecido. El sistema de grados escoceses bien puede llamarse escocismo y nunca "filosofismo".

¿Qué es Escocismo? Escocismo es el nombre dado al conjunto de grados, ritos y sistemas que son, o pretenden ser, originarios de Escocia. Aunque su número pasa de 200, se tiene plenamente probado que salvo los 3 primitivos grados, base de todos los sistemas, ninguno se encuentra relacionado directa ni indirectamente con aquél país. (Pag. 168 Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería).
La Masonería primitiva fue una Asociación de personas dedicadas al arte de la construcción (Operativa). Se reconoce esta Institución como contemporánea, aunque por lógica es más antigua, con el reinado y Construcción del Templo de Salomón, en que se organizaron grupos definidos de Aprendices (neófitos), Compañeros ( iniciados en conocimientos y secretos) y Maestros(Expertos y en posesión de los Secretos del Arte), que optaron por un lenguaje y signos especiales de reconocimiento (solo transmisibles en ceremonias litúrgicas), así como sitios de reunión (Logias), con el fin de resguardar los secretos de la profesión y a sus adeptos, creando asociaciones similares a donde fueron, lo que explica su gran profusión e identidad.
Estas asociaciones obtuvieron además de algunos privilegios, el derecho de jurisdicción, o sea que se daban a sí mismas sus reglamentos y dirimían sus conflictos o diferendos, independientemente de otros tribunales, lo que les valió el nombre de Free Masons o Masones Libres o Francmasones.
Las Asociaciones de Obreros Constructores, desde el principio de la Era Cristiana, existían en las Islas Británicas, porque las Legiones Romanas conquistadoras las llevaban consigo para realizar obras de fortificación, o para construir las grandes poblaciones que se llamaron ciudades Romanas.
Cuando estas asociaciones empezaron a aceptar a personas ajenas al arte de la construcción, ya fuera por su sabiduría, importancia política o por esperar de ellas alguna protección especial y se adoptó la filosófica y simbólica expresión de perfeccionar el edificio moral del ser humano, se creó la Masonería Especulativa, que desde luego abrió nuevos niveles de gradación para que los Aceptados fueran logrando por sus obras o méritos o posiciones jerárquicas, que constituyen hoy el sistema Escocista.
Aun cuando en el año 926 se efectuó en York una gran asamblea de Masones, el Historiador Masónico I:.P:.H:. Américo Carnicelli dice que la actual Masonería tal como existe hoy en Colombia y el resto del mundo, procede de Inglaterra porque la Orden sólo fue establecida formalmente en 1.717 al crearse la Gran Logia de Londres.
En 1.721 los Masones Ingleses establecieron la Masonería en Francia; en 1.756 cambió la tendencia de la Masonería Francesa, adoptando los principios filosóficos sociales, luchando por las libertades de conciencia y de pensamiento.
La Masonería llegó a las Antillas, Isla de Jamaica, en 1.739; y a Santo Domingo, en 1.748. Como en 1.758 se fundó en París el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente, con 25 grados y llamado Rito de Perfección, traído a América por el Israelita Francés Esteban Morin, investido con el grado de Gran Inspector General y con poderes suficientes para establecer esta Rama Masónica, fue así que esta fecha dio nacimiento en América al R:.E:.A:.A:. y a su origen de la Rama Masónica Francesa.
En los Estados Unidos de Norte América, en Charleston, Carolina del Sur, el 3 de Enero de 1.797 se constituyó el Gran Consejo de Sublimes Príncipes del Real Secreto, con 25 grados, a los que se agregaron luego 8 grados más, para un total de 33 grados, del "Rito Escocés Antiguo y Aceptado", cuyos Miembros son llamados Soberanos Grandes Inspectores Generales y su conjunto SUPREMO CONSEJO DEL GRADO 33.

sábado, 12 de abril de 2008

SUPREMACÍA DE LAS GRANDES LOGIAS EN SUS JURISDICCIONES


Por Emilio García Gómez

Según el historiador de la Francmasonería Albert Mackey, el siglo XVIII vio actuar a un tal Chevalier Ramsay, presbiteriano escocés educado en la universidad de Edimburgo y apóstata protestante cuando decidió abrazar la iglesia de Roma. La huída de Jacobo II a Francia le hizo marcharse también a él. Posteriormente se convertiría en tutor del pretendiente al trono inglés, Carlos II, introduciéndose en los círculos de conspiradores para recuperar el trono de Escocia.
La nobleza francesa aceptó de buena gana el rito que, según Ramsay, había sido traído de Palestina por los príncipes, sacerdotes, caballeros y nobles a su regreso de las Cruzadas.
Es cierto que, durante los sucesos revolucionarios que tuvieron lugar en Inglaterra y Escocia a lo largo de los siglos XVII y XVIII, muchos masones escoceses huyeron a Francia. Ello pudo haber dado origen a la popular creencia de que el Rito Escocés nació en Escocia.
En realidad, hasta 1846 no se estableció un Supremo Consejo en esta región del actual Reino Unido de Gran Bretaña.
El Rito Escocés creció en Francia a partir de 1754, en el interior del seminario jesuita de Clermont, formándose un capítulo (o Colegio) con siete grados. Existe un documento anterior de un Capítulo Rosacruz de Arras (Francia) instaurado en 1747 por Carlos Eduardo Estuardo. Hacia 1758 el sistema se había convertido en un Rito de 25 grados conocido -en lenguaje jesuítico- como Rito de Perfección de la denominada Orden del Secreto Real, cuyas “Grandes Constituciones” se dictaron en 1762.
En 1761, un judío llamado Stephen Morin, miembro del denominado “Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente”, recibió el encargo de introducir el Rito en el Nuevo Mundo. Primero lo estableció en Jamaica y Santo Domingo. Posteriormente abrió cámaras en Nueva Orleans 1763, Albany (Nueva York, 1782), Filadelfia (1782) y Charleston (Carolina del Sur, 1783). Se dice que de los dieciséis “Diputados Inspectores Generales” nombrados por Morin, trece eran judíos como él.
En 1786 se ratificaron las Grandes Constituciones para poner orden en la caótica situación de los grados europeos. Éstas fueron las Constituciones que trajeron “El Rito Escocés Antiguo y Aceptado”, ampliando hasta treinta y tres el número de grados, con el 33 (cifra que se representa, como el resto de los grados, con el símbolo º junto al número) como Supremo Consejo, es decir, como órgano de gobierno.
Algunos historiadores alegan que las citadas Constituciones fueron falsamente atribuidas, para conferirles mayor grandeza y legitimidad, al prusiano Federico el Grande, cuya muerte tuvo lugar ese mismo año, en 1786.
En 1801 se abrió un Supremo Consejo en Charleston bajo las citadas Constituciones, absorbiendo al anterior Rito de Perfección. Este Supremo Consejo emitió posteriormente certificados de autenticidad a otros Supremos Consejos. Todos los Supremos Consejos actuales se derivan, directa o indirectamente, del ya citado Supremo Consejo de la Jurisdicción Meridional de Estados Unidos.
A lo largo del siglo XIX fueron creándose nuevos Supremos Consejos en Europa y Canadá. En nuestros días hay estrechas relaciones entre aproximadamente 40 Supremos Consejos distribuidos por todo el mundo, incluyendo las cuatro Grandes Logias Nacionales de los países escandinavos.
La denominación “Rito Escocés Antiguo y Aceptado” nació en 1804 a partir del convenio entre el Supremo Consejo de Francia y el Gran Oriente de Francia. En 1859, guiado por el Gran Comandante y renombrado escritor masónico norteamericano Albert Pike, el Rito Escocés se extendió por Estados Unidos y el resto del mundo. La palabra “escocés” también ha sido relacionada con uno de los grados del antiguo Supremo Consejo.
Según la abundante literatura existente y el uso extendido, al Rito Escocés se accede tras completar los tres primeros grados simbólicos –Aprendiz, Compañero y Maestro- en la llamada logia simbólica o Logia Azul. El Rito incluye los grados 4º al 32º, cada uno de los cuales ostenta un título* (ver denominaciones abajo). Sus miembros se reúnen en “Valles” y se organizan de cuatro formas: Logia de Perfección (grados 4º al 14º), Consejo de los Príncipes de Jerusalén (15º-16º), Capítulo Rosacruz (17º-18º) y Consistorio (19º-32º).
El grado 33º se confiere anualmente en una reunión del Supremo Consejo del Grado 33 a un número selecto de Masones del Grado 32º que han demostrado en su modo de vida el verdadero significado de la palabra fraternidad. La edad biológica de quien recibe el grado 33º debe ser igual o superior a 33 años.

El grado 33º es un grado honorífico concedido en reconocimiento de los servicios prestados a la Francmasonería o a la Comunidad.
A un profano, o a un iniciado, y a muchos Maestros Masones desinformados esta presentación jerárquica les puede parecer que quienes obtienen uno de esos treinta grados adicionales poseen un rango superior. Sin embargo, el principio más firme de la Francmasonería universal es que no hay grado superior al de Maestro Masón.


Los grados 4º al 32º señalan un nivel de conocimiento, una ampliación de los trabajos de la Logia Simbólica, lecciones que se enseñan por medio de alegorías dramatizadas. Estas enseñanzas se han extraído de episodios bíblicos y acontecimientos históricos más modernos. Los practicantes o miembros –todos Maestros Masones de buena reputación- utilizan ropajes en consonancia con los personajes que representan.
La mayoría de los Supremos Consejos y sus cuerpos subordinados suelen reconocer la supremacía de las Grandes Logias Simbólicas y los Grandes Maestros en sus respectivas jurisdicciones.

viernes, 11 de abril de 2008

PRINCIPIOS Y PROPÓSITOS DEL RITO ESCOCÉS

La existencia y el reconocimiento de un principio creador o Ser Supremo, denominado Gran Arquitecto del Universo.
Los antiguos límites del a Masonería en cuanto tienen aplicación en los grados y Cámaras que pertenecen a su jurisdicción.
La libertad del hombre dentro el marco más completo de tolerancia.
El respeto y la práctica del os preceptos que conforman la Moral Universal.
El conocimiento, el respeto y la práctica de la ley como expresión de derecho, estimando éste último como elemento de sinergía social.
La estimación del hombre como valor unitario y como elemento integrante de la familia, fundamento de la sociedad.
Propender por la cultura general de todos los hombres, dentro de su respectivo medio, para logar su preparación dentro de la convivencia social, fomentando los principios de amor, igualdad, fraternidad, paz, progreso y bienestar social.
Promover, por medios idóneos y conocimientos plurales, la formación de una sociedad justa, igualitaria, moral y legítima.
La práctica del respeto a las creencias, opiniones y credos ajenos, mientras no atenten contra el respecto a la moral, las buenas costumbres y la nacionalidad.
El respecto al Estado legítimamente constituido y a las leyes debidamente promulgadas.
La asistencia social que los Masones deben brindar a sus semejantes, la protección recíproca y la armonía que debe imperar entre ellos mismos .
Difundir la cultura como método para combatir la ignorancia, erradicar el vicio y promover la convivencia armoniosa de los hombres, destruyendo todo género de desigualdad y preparando a todos los seres humanos para que cumplan mejor con sus deberes y ejerciten con legitimidad sus derechos.

En fin: la Masonería es una institución que constituye una Escuela de virtud, igualdad, paz y respeto que busca la cibernética adecuada para lograr la felicidad del hombre y práctica del sigilo.

LA POPULARIDAD DEL RITO ESCOCÉS


Por Víctor Guerra M. M. Gran Orient de Francia

Uno siempre se pregunta, ¿cómo es que un rito tan “singular” cómo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, (REAA) rito caballaresco y simbolista, puede tener tanto éxito mundial y en paralelos tan dispares a los de su origen?

En esta reflexión se intenta dar una respuesta.
Podría decirse que la organización del REAA se dio entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX entre Chalestón y París, como resultado de un extraordinario “arreglo”.
La esencia de estos grados azules vine de los “Antiguos” aunque con algo de la tradición de los “Modernos”, mientras que los grados Capitulares son por lo general de origen “Moderno” con referencias tomadas de los “Antiguos”.
Este aspecto fundamental del REAA, de sincretismo coetáneo con “cubrirlo todo” (con connotación positiva del término, según el uso de los politólogos americanos) es indudablemente una de las causas de su éxito mundial, de ahí que veamos practicar el Rito en las más distintas Obediencias, liberales y Conservadoras, Dogmáticas y adogmáticas, laicas y deístas. Ello lo convierte podemos como decía Ligou en un Rito centrista, en un rito adaptable a todos los “ambientes”.
Entre 1805(consejo Supremo de Italia y 1936 En Bulgaria, se crearon 38 Supremos Consejos en 35 estados de Europa, América, Asia y Africa, ello sin contar las diferentes jurisdicciones “escocesas” creada al margen de las primeras.
En la segunda mitad del siglo XX el REAA, se extendió en América Latina, en Africa descolonizada en Asia y Europa del Este.
Un siglo después de su nacimiento el REAA era el único rito masónico presente en casi toda la “Latomorun Terrae”. Tal es así que hoy día se puede constatar que allá donde haya una masonería activa el REAA está presente en cualquiera de sus condiciones: grados azules o capitulares.
Es evidente que la importancia del REAA, varía de un país a otro, por ejemplo dos referencias: es dominante en España o en Italia, estando presente tanto en logias adogmaticas como dogmáticas, bíblicas como laicas, en contraposición en Filandia, por ejemplo tiene un menor rango pues solo es usado por las Obediencias marginales.
Actualmente el REAA es , pues el sistema de grados capitulares más practicado en el mundo y es junto con el Rito de Emulación y el de York. Uno de los tres regímenes rituales más utilizados en la llamadas Obediencias azules.
Lo que llama la atención a masones y profanos es la capacidad de adecuación al tiempo y al espacio con cual le han facilitado su gran adaptación “ideológica”. Su “naturaleza” lo hace figurar como un espacio privilegiado de la imaginería masónica. EL REAA es uno más conservados en cuanto a mitos y símbolos del Arte Real, la flexibilidad de su sincretismo y la influencia de diferentes espiritualidades y filosofías son favorables a la agilización de la libertad de pensamiento tan apreciada por los masones, conjugando “metafísica y racionalidad, tradición y modernidad”.
Sin embargo a pesar de su condición de rito caballeresco, en algunos altos grados del Rea se cuestiona ética individual y el compromiso ciudadano, (Caballería- democracia), ello se encuentra expresado en el ámbito francés donde autores M.Barat, Corneloup, Morgues, Salicieri ó Nougués, en contraposición “al mundo escocés” donde los Supremos Consejos de Inglaterra y Escocia e Irlanda interpretan el REAA desde un ángulo eminentemente cristiano.
Aunque hay que decir que otros Supremos Consejos “históricos” han seguido siendo fieles al latitudinarismo de sus fundadores americanos, aunque con una importante variante que los caracteriza su papel caritativo y como forma de socialibilidad “establecida”.
A estas dos cabezas de un tronco común se sumo una tercera en la cual juega un papel importante La Europa latina que pretende ser fiel al espíritu de Lausana (1875) que reivindica : tradición y progreso, practica simbólica y reflexión de orden moral y filosófico.
No hay que olvidar que en la década de 1880 el positivismo dominó en la Masonería latina y en esa época se difundió que el REAA sería el Rito más simbólico que los otros ritos, cuestión que aún permanece en la imaginería masónica, de forma errónea. La escuela de Wirth emprendería la relectura del REAA a la luz del ocultismo (bajo la reserva de eliminar las formas “históricas” que no se plegaban a su interpretación, esta tendencia podría calificarse como la corriente “liberal simbólica. De ahí que a finales del siglo XIX varias Obediencias adoptaran la interpretación agnóstica del Rito y aparezca un cierto anacronismo. Al aparecer la práctica del REAA Sin la referencia explícita del GADU. De ahí esa dualidad presencial en Obediencias laicas y deístas.
Desde 1907 las dos primeras corrientes se reúnen cada cinco años en Bruselas por iniciativa de Alviella (Gran Comendador del Supremo Consejo de Bélgica (1846-1925), añadiéndose a estas reuniones algunos Supremos Consejos de la corriente liberal, produciéndose situaciones tan ambiguas como que la Gran Logia de Francia considerados “irregulares” por la muy poderosa GLUI, luego fuesen excomulgaos por el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur (Washington), que siempre se ha autoproclamado como el Supremo Consejo Mundial, como “escoceses regulares”.
Tanto los Supremos Consejos liberales como “ortodoxos” se han venido reuniendo a impulso de unos u otros Supremos Consejos de forma regular o periódica buscando la configuración más idónea, a pesar de las divergencias y que el Rito nació como un sistema de Grados Capitulares, como aún sigue siendo en mundo anglosajón y en Europa del Norte, y en el seno del GODF donde sólo 152 de las 1.082 logias del GOdF trabajan como Rito asimilado el REAA, siendo predomínate el Rito en los Altos Grados del GOdF.
ANTIGUO Y ACEPTADO o ANTIGUO ACEPTADO… ¡Que más dará...?.
En EE.UU se le denomina “Ancien Accepted Scottish Rite” (jurisdicción del Norte de Boston) o Ancien and Accepted Scottish Rite (Jurisdicción Sur de Washington) existiendo el Supremo Consejo de las Grandes Logias Prince Hall, a lo que hay que sumar otras jurisdicciones Escocesas de menor presencia e importancia.
En Estados Unidos las logias zules practican el Rito de York, siendo el más allá de la Maestría escoger la práctica de otro rito como el REAA, se calcula que más de millón de masones americanos practican el REAA en logias Capitulares.
En las Islas Británicas desde 1877 el sistema se denominó Rito antiguo aceptado, suprimiendo el gentilicio “Escoces” por obvias razones geopolíticas, siendo denominado actualmente bajo la fórmula francesa de Rosa Cruz y se trabaja en la alta Cámaras frente a los logias azules que práctica el Rito de Emulación.
En contraposición a esta situación en Europa y en America Latina el REAA conserva – por lo general- su escalonamiento de 33 grados, que en el siglo XIX además se trababa de tal forma que un Supremo Consejo era constituido por 33 miembros cooptados dirigiendo toda una pirámide que empezaba en las logias azules, y tenía su correlación en las logias de Perfección, Capítulos y Aerópagos, Tribunales y Consistorios, tal como se da actualmente en el Derecho Humano (DH). Esa configuración tan jerarquizada hace que haya determinados problemas de democracia interna, por ejemplo en España, dados los problemas de inmiscuirse los Altos Grados en la marcha de las Logias Azules, esa estructura se rompe en 1922 quedando el GOE con su Consejo Federal a cargo de las logias azules simbólicas y el Supremo Consejo a cargo de la estructura de los Altos Grados.
Esa es la estructura tradicional que se viene dando la Gran Logia o Gran Oriente asume la administración de las logias que trabajan los tres primeros grados, hasta la Maestría- y el Supremo Consejo gobierna los siguientes 30 grados, siempre ligado dicho Supremo Consejo a una Obediencia “azul”, tal y como se da en España y en Francia.
Aún así con todo, para los que hemos trabajado en varios Ritos, como el REAA y el Francés, no dejamos de ver la gran sincrética del REAA, por mucho se le desvista de sus cargas simbólicas y se haga pasar por un Rito Laicista, porque su gran carga sigue estando presente a través de su riqueza simbólica difícil de desmaterializar en agnosticismo.
Personalmente he practicado el REAA en versiones “ortodosas” con toda su carga en el seno de la GLSE, y en lagunas tenidas de la GLE, y en versiones más laicas en el GODF, y sin embrago he visto y sentido la carga sincrética cristiana del REAA y su vocación jerarquizante, a pesar de atenuar tales cuestiones, pero hay en su desenvolvimiento ese aire religioso, y por supuesto pierde mal su estructura jerarquizada, que se ve perfectamente en el caso del GODF, donde el Chapitre General del Rito Francés se integra en la estructura siendo el Gran Maestre del GOdF la misma cabeza para ambas dos organizaciones GOdF y sin embargo el Supremo Consejo del Grado 33 del GODF tiene la clásica estructura de cualquier otro Supremo Consejo, lo que da idea de las distintas naturalezas.

EL SUPREMO CONSEJO DEL BRASIL


Su historia en fechas y en hechos...


12/03/1829 – El Hermano Francisco Ge Acayaba de Montezuma, después Vizconde de Jequitinhonha, entonces en el exilio, recibe del Supremo Consejo de los Países Bajos, hoy Bélgica, una carta de autorización para instalar un Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Acepto en Brasil.
12/11/1832 – De vuelta a Brasil el Hermano Montezuma instala el Supremo Consejo usando la autorización del Supremo Consejo de Bélgica.
Durante los años siguientes, varias fueron las escisiones y aproximaciones en torno al Supremo Consejo.
Una de las características de esa fase es una amalgama, entre el Supremo Consejo y el Gran Oriente de Brasil, de forma que el Gran Maestre electo pasaba a ser el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Rito Escocés, aunque tal Gran Maestre siquiera fuera miembro del Rito.
1925 – El Gran Maestre del Gran Oriente de Brasil, y por lo tanto Soberano Gran Comendador del Rito Escocés, era el Hermano Mário Behring que, concluyendo por la irregularidad de tal situación decidió separar a las dos jurisdicciones, a ejemplo del resto del mundo - los Grados Simbólicos con El Gran Oriente de Brasil y los Grados Superiores con El Supremo Consejo. Así, no más se presentó candidato al cargo de Gran Maestre permaneciendo como Soberano Gran Comendador. Estaba hecha la tan deseada separación.
El Gran Maestre electo, Hermano Octavio Kelly, llevado por algunos disidentes halló por las buenas no más reconocer la separación decidiendo asumir también el cargo de Soberano, para el cual no fue elegido, siendo prontamente rechazado por los Miembros con derecho a voto en el Supremo Consejo. Lo que seria una separación amigable se transformó en una escisión.
1927 – Así, quedó el Supremo Consejo sin una base simbólica donde buscar los Maestres Masones para ingresar en el Grado 4, y el Gran Oriente de Brasil sin tener para donde mandar los Hermanos de las Logias Escocesas deseosos de continuar sus estudios. No habiendo alternativa, el Supremo Consejo, que continuaba siendo dirigido por el Hermano Mário Behring, promovió la creación de las Grandes Logias Brasileñas y de esa forma poder retirar a los Maestres de estas Logias para sus Logias de Perfección (Grado 4 al 14). Miembros del Gran Oriente de Brasil, por su parte, crearon, apoyados en algunos ex-miembros del Supremo Consejo, un nuevo Supremo Consejo que lo llamaron de reconstituido.
1929 – París, Francia, se realiza la IV Conferencia Mundial, donde comparecen los Supremos Consejos Montezuma y el Consejo Supremo “reconstituido”. En aquella ocasión quedó definitivamente asentado que el único Supremo regular reconocido, y única autoridad legal y legítima para el Rito Escocés Antiguo y Acepto en Brasil es el que hoy se denomina “SUPREMO CONSEJO DEL GRADO 33 DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTO DE LA MASONERÍA PARA LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE BRASIL, con sede en Jacarepaguá, Río de Janeiro, cuyo Soberano Gran Comendador es el Hermano Luiz Fernando Rodrigues Torres, 33°, que es también presidente de la XVI Conferencia Mundial de Supremos Consejos.
Tal decisión se basa en el Art. 5°, de las Grandes Constituciones de 1786, que determina que sólo puede existir un Supremo Consejo en cada País, excepto en Estados Unidos de América, donde fue prevista la existencia de dos. Sin embargo, no se trata de escisión incluso porque uno es hijo del otro.
2000 – Río de Janeiro, Brasil – Realizada la XVI Conferencia Mundial de los Supremos Consejos con la presencia de casi todos los Supremos Regulares del Mundo. El Hermano Luiz Fernando Rodrigues Torres, 33°, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Acepto de la Masonería para la República de Brasil pasa a ser el Presidente de la XVI Conferencia Mundial.

jueves, 3 de abril de 2008

DIOS, EL CONOCIBLE


Más de Carlos Caporali
En tus imágenes
y
Símbolos:
¡Oh Dios-El Conocible!
En ellos descubro
La Fuerza
Del Tiempo
Que
Remite y atenúa mis angustias del pasado.
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En los procesos naturales
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Impulsando
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Hacia
La imagen dual con que
Kether
y
Binah
Coronan de Luz y Entendimiento
El placentero
Ritual de
Mi
Camino


(1) El primer principio de Conciencia es llamado “Kether”, que significa “Corona”. La energía cruda de la conciencia es llamada “Chokhmah” o Sabiduría, y la capacidad de dar forma a la energía es llamada “Binah”, que a veces es traducida como Comprensión / Entendimiento y a veces como Inteligencia. Y el resultado de la interacción entre fuerza y forma, el mundo físico, es llamado “Malkuth” o Reino. Esta cuaternidad es una representación Kabbalística de Dios-El-Conocible, en el sentido en que es la más primitiva representación de Dios que somos capaces de comprender

BUSCANDO AL MAESTRO PERDIDO


En Busca del Maestro Perdido
(el Secreto y su Silencio)
Por Por Carlos Caporali

Desde Buenos Aires

La noche invade la pasión del Maestro Secreto,
Aun después de saber y conocer
Le teme a la oscuridad, entiende en realidad su dimensión:
Peligro para todos.
Pero debe encabezar la tarea.
Busca luego en Silencio...
En la inmensidad del bosque,
En medio de su conciencia:
Busca...

Es seguro que el Maestro está a la vista,
No importa de qué manera,
Pero se pregunta:
¿Cómo estará?
Sólo debe interesarles su cuerpo
Henchido por la espera,
Descompuesto quizás por la humedad ambiente.
La noche invade,
Entonces desespera.
Altera la imaginación de quienes ya lo ven sepultado,
Carcomido por las horas.

Abí es como el cielo de la tarde
Es el Maestro que Secreto
Desgrana su saber de inteligencia en los hombres
Constructores de los Templos.
Es la conciencia del trabajo que pareciera
Tomar forma de Justo y de Perfecto.
Abí es la madera del tablado que impide
Traba
La caída de la esfera;
Es el metal que se funde en la quimera;
Alquimia de tiempos,
De acacias,
Laureles y de olivos...
Es futuro a su manera.

La noche invade
La pasión del Maestro Secreto,
Aun después de saber y conocer
Le teme a la oscuridad, entiende en realidad su dimensión:
Peligro para todos.
Pero debe encabezar la tarea.
Busca en Silencio
En la inmensidad del bosque,
En medio de su conciencia.
Busca...

Es seguro que el Maestro está a la vista,
No importa adónde ni de qué manera,
Abí es el eslabón que espera ser encontrado
Es el tiempo recuperado en
La pasión de los que aceptan
El Secreto y su Silencio.

SUPREMO CONSEJO DE ARGENTINA: PRINCIPIOS Y CONDUCTA


Desde Buenos Aires: http://www.scg33argentina.org

Declaración de principios y normas de conducta del Supremo Consejo de la República Argentina:

La reafirmación de la creencia en un Supremo Hacedor del Universo.
Sostiene que la Masonería es adogmática y que, por ello cada masón puede concebir a Dios y rendirle culto según su creencia, mereciendo todas las religiones igual respeto y consideración.
La defensa de los derechos humanos, considerando a todos los hombres libres e iguales. Y afirmando la integridad y dignidad de la vida humana.
Declara que la Masonería es apolítica y que, en consecuencia, todo masón individualmente, puede ejercer cualquier actividad partidaria lícita y democrática.
Afirma que la libertad es un atributo otorgado al hombre por el Supremo Hacedor y que, por consiguiente, no puede ser suprimida ni restringida por hombre alguno o grupos de hombres, y
Considera contrarios a los principios masónicos el actuar en el carácter corporativo y ejercer influencia o presión sobre los actos de las autoridades legítimamente constituidas en el ejercicio de sus funciones, debiendo el masón actuar en la vida civil de acuerdo con su juicio individual y los dictados de su conciencia, que no pueden ser otros que los enunciados en los principios que libremente ha aceptado.

Historia
El Supremo Consejo Grado XXXIII para la República Argentina nace a la luz el 22 de abril de 1858 de la propuesta de un grupo de hermanos que habían recibido el grado 33° del Supremo Consejo del Uruguay.El Supremo Consejo y Gran Oriente de la República Oriental del Uruguay otorga la Carta Patente Constitutiva a este Alto Cuerpo el 5 de setiembre de 1858, asumiendo en ese entonces, como Soberano Gran Comendador el Ilustre y Poderoso Hermano Dr. José Roque Pérez.La VI Conferencia Internacional de Supremos Consejos Confederados reunida en París en 1929, en una de sus resoluciones recomendó que en los países donde existen organizaciones simbólicas, los Supremos Consejos no intervengan en la legislación, organización y administración de estos Cuerpos Masónicos. Siguiendo esas recomendaciones el Supremo Consejo de la Argentina el 5 de diciembre de 1930, establece mediante decreto N° 445 la separación masónica del simbolismo en la jurisdicción del Rito y reconoce como único Cuerpo Regular Simbólico a la Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con plena y amplia autonomía y jurisdicción exclusiva para administrar los grados 1° al 3°.En conformidad con dicho decreto, la Gran Logia el 19 de mayo de 1932 eleva su Constitución al Supremo Consejo, la que es aprobada el 2 de junio del mismo año.El 15 de setiembre de 1932 se firma el Pacto de Unión y Amistad entre el Supremo Consejo Grado XXXIII y la Gran Logia, en la que ambas Cuerpos reconocen su jurisdicionalidad y administración en todo el territorio de la República Argentina .Desde ese entonces hasta la actualidad ambas instituciones hacen mención a su origen y rito comunes aunque la administración de los grados se particularice por institución, sin perjuicio que la pureza de la totalidad del Rito Escocés Antiguo y Aceptado sea una preocupación del Supremo Consejo Grado XXXIII, tal como ocurre en la Masonería Escocista mundial.

LA ORGANIZACIÓN UNIVERSAL DEL ESCOCISMO

Desde la Gran Logia de Colombia

Abstracción hecha del Supremo Consejo de las Islas Occidentales Francesas o de su expresión equivalente de Supremo Consejo de las Islas Francesas de Sotavento y Barlovento, y del Supremo Consejo de Kingston (Jamaica), del que su existencia es harto imprecisa, los dos Supremos Consejos más antiguos, de los que hoy existen, son los de las Jurisdicción Sur de los EUA (Charleston, Carolina del Sur de los EUA, 1801) y el Supremo Consejo de Francia (1804). A partir de estos vieron la luz el resto de Supremos Consejos. Así, en 1805 nace el Supremo Consejo de Italia, radicado en Milán (en todos los Consejos citados tuvo participación decisiva Grasse-Tilly).
En 1813 nace el Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte de los EUA (radicado en Nueva York). También se fundó un Supremo Consejo radicado en Boston; Massachusetts- que luego se fusionó con el Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte, el cual fue fundado por el H:. francés José Cerneau. Posteriormente nacen los Supremos Consejos de Bélgica (1817); Venezuela (1824); Brasil (1829); Perú (1830); Colombia (1833); Uruguay (1856); República Argentina (1858); República de Cuba; Colón (1859); Méjico (1860); República Dominicana (1861); Turquía (1861); Chile (1870); Paraguay (1870); Guatemala (1871); Grecia (1872); Confederación Helvética (1873); Canadá (1874); Ecuador (1910); Países Bajos (1912); Panamá (1913); Austria (1925); Bolivia (1931); Alemania (1931); Filipinas (1950); Italia (segunda refundación) (1960); El Salvador (1960); Nicaragua (1961); Honduras (1961); Costa Rica (1961); Israel (1966); Irán (1970); Finlandia (1973); Luxemburgo (1976). Los Supremos Consejos de Irlanda, Inglaterra y Gales, y Escocia fueron fundados en 1826, 1845 y 1846.
Los Supremos Consejos relacionados en el párrafo anterior pertenecen o pertenecieron a la tradición Masónica anglosajona. La tradición Masónica adogmática o liberal ha creado, cuando ha sido necesario, Supremos Consejos en cada país o, en su defecto, los Supremos Consejos ya creados se han decidido por la tradición adogmática, ya sea por motivos doctrinales o para apartarse del imperialismo que pretende el Supremo Consejo del Sur de USA. En todos los casos, ya se trate de Supremos Consejos de tradición anglosajona o tradición adogmática o liberal, todos los mencionados, operan bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, también conocido por Escocismo. Y cada vez son mayoría los que no siguen los dictados de Charleston.



Desde el origen del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y a medida de su creación, los Supremos Consejos se encontraban entrelazados por una carta común: las Grandes Constituciones de 1786. Estas constituían la fuerza y la razón de su unidad con el mismo título que lo habían constituido las denominadas Constituciones de Anderson (1723) para la Masonería simbólica o Azul.
Al margen de la autenticidad histórica de las Grandes Constituciones, su estricto respeto se imponía a todos los Supremos Consejos como condición "sine qua non" para su pertenencia al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Escocismo).

La unidad en la práctica de las ceremonias de los Supremos Consejos era, de esta forma, evidente: se trataba de una Orden sometida a una jerarquía y a reglas inmutables, dirigida autocráticamente en cada país, donde el Escocismo se introdujo a través de un Supremo Consejo del Grado 33, creado a perpetuidad, compuesto de un mínimo de nueve miembros, unidos por su dirección colegial a través del texto de las Grandes Constituciones. Esta regla implica el reconocimiento recíproco de los Supremos Consejos, dado que era necesario, para crear un Supremo Consejo en un país, el obtener una patente o una delegación de un Supremo Consejo ya instalado.